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Con el comienzo del Ramadán la capital egipcia ha amanecido más tranquila que en días anteriores. El primer ministro Beblaui ha declarado que el nuevo Gobierno no podrá ser de unidad.

En la víspera del mes sagrado musulmán, los Hermanos Musulmanes han rechazado la declaración constitucional del presidente interino del país, Adli Mansur, en la que fija el proceso de transición que culminará con la celebración de elecciones parlamentarias y presidenciales.

El presidente de Egipto ha nombrado a dos políticos liberales, Mohamed El Baradei y Hazem al Beblaui, como vicepresidente para las Relaciones Exteriores, el primero; y primer ministro del gobierno interino, el segundo. El Ejército advierte de que la hoja de ruta es "clara" y debe respetarse. Y EE.UU. saluda el plan y las monarquías del Golfo apoyan al nuevo régimen.

Los Hermanos Musulmanes se han apresurado a rechazar el plan trazado por el Gobierno interino de Egipto en el que el presidente interino, Adli Mansur, se reserva amplios poderes y convocará elecciones en 2014.

El Partido Libertad y Justicia (PLJ), brazo político de los Hermanos Musulmanes, ha hecho este lunes un llamamiento a los egipcios a una "intifada", un levantamiento popular, contra el Ejército y las nuevas autoridades del país tras los últimos enfrentamientos producidos este lunes frente a los cuarteles de la Guardia Republicana en los que han muerto más de 50 personas.

Tras la muerte de al menos 50 personas este lunes en El Cairo, las fuerzas de seguridad egipcias dicen que respondieron a un grupo armado desconocido que inició los enfrentamientos en el perímetro del Cuartel de la Guardia Republicana. Pero la versión de los Hermanos Musulmanes es muy distinta y hablan de masacre y ataque premeditado.

La muerte de al menos 51 personas en los enfrentamientos ante la sede de la Guardia Presidencial ocurridos de madrugada, los más graves desde que los militares depusieran y arrestaran el pasado miércoles al presidente islamista Mohamed Morsi, han provocado numerosas reacciones de condena. Los Hermanos y los militares se acusan mutuamente de haber iniciado la violencia y de usar armas de fuego.

La más contundente de estas condenas, al margen de la llamada a la "intifada" de los Hermanos Musulmanes, ha sido la de la principal formación salafista (islamista radical), Al Nur, hasta la semana pasada socio del gobierno, pero que apoyó la hoja de ruta del Ejército. Ahora, ha decido retirarse de "todas las vías de negociaciones" con las autoridades provisionales.

Al menos 42 personas han muerto este lunes en nuevos enfrentamientos entre el Ejército y manifestantes islamistas frente a la sede de la Guardia Republicana en El Cairo, Egipto. Los choques se han producido cuando la policía y el ejército egipcio han intentado dispersar a cientos de manifestantes partidarios del presidente derrocado Mohamed Morsi que se concentraba frente a la sede de la Guardia Republicana.