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Los forenses egipcios han empezado a comparar el ADN de los restos de las víctimas de avión con el de los familiares, para identificarlos. Todos los restos recuperados, una mínima parte, son más pequeños que la palma de una mano, según fuentes forenses citadas por la agencia Reuters, lo que sería compatible, dicen, con una explosión a bordo. Pero el jefe del equipo forense de El Cairo ha dicho que es una mera suposición, y no se han encontrado trazas de explosivos ni en los cuerpos, ni en los objetos procedentes del avión.

El Ejército egipcio ha anunciado este viernes que han encontrado restos del aparato y pertenencias personales de los pasajeros del avión de EgyptAir que desapareció la madrugada del jueves tras despegar de París rumbo a El Cairo con 66 personas a bordo. Han aparecido 290 km al norte de Alejandría. Francia investiga la lista de pasajeros y al personal de tierra del aeropuerto de Charles de Gaulle que tuvo acceso al aparato.

Las autoridades de Francia están reconstruyendo el trayecto del aparato, que antes de despegar de París hizo escala en Eritrea, Túnez y Egipto, y también investigan al personal de tierra del aeropuerto parisino Charles de Gaulle, para intentar esclarecer si existen vínculos entre alguno de los trabajadores y el siniestro del vuelo MS804. Asimismo la lista de pasajeros está siendo objeto de un examen minucioso.

  • Egipto asegura que han aparecido piezas del avión 290 km al norte de Alejandría
  • Francia investiga la lista de pasajeros y al personal del tierra del aeropuerto
  • Egipto y Rusia apuntan a un atentado pero EE.UU. no cree que el avión explotase
  • Los familiares esperan en El Cairo tras una jornada de angustia y especulaciones

Un avión de la compañía EgyptAir que hacía la ruta entre París y El Cairo con 66 personas a bordo se ha estrellado este jueves en el mar Mediterráneo, sin que por el momento se hayan dilucidado las causas del siniestro, aunque las autoridades egipcias apuntan que la hipótesis de un atentado es "más probable" que la de un fallo técnico.

El 31 de octubre de 2015, un Airbus 321 de la compañía rusa Kogalymavia se desintegra sobre la península del Sinaí, poco después de despegar rumbo a San Petersburgo. Mueren los 224 viajeros, la mayoría turistas rusos. Es un atentado: la rama egipcia del grupo terrorista DAESH ha introducido a bordo un artefacto explosivo, en respuesta a los bombardeos de la aviación rusa en Siria. Con daños colaterales: la industria turística de Egipto y la confianza en la seguridad de sus aeropuertos.

El Airbus 320 de la línea aérea egipcia despegó poco después de las once de la noche, con 66 personas a bordo, y se perdió su contacto poco antes de descender hacia El Cairo. Grecia y Egipto están buscando los posibles restos en un área cercana a isla griega de Kárpatos, donde el capitán de un barco mercante dice haber visto una bola de fuego en el cielo.