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Huéneja, solidaridad de ida y vuelta

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Los vecinos de Huéneja cargan contenedores para la ong ACOES, que trabaja en Honduras.
Los vecinos de Huéneja cargan contenedores para la ong ACOES, que trabaja en Honduras.

Huéneja es un pequeño pueblo granadino a los pies de la cara norte de Sierra Nevada, en el límite con Almería, en el que la solidaridad ha traspasado fronteras. Huéneja tiene 1.200 habitantes pero en sus buenos tiempos llegó a los 3.000. La emigración de mediados del siglo pasado diezmó la población. El porcentaje de personas mayores es muy alto. Los jóvenes salen a buscarse la vida fuera porque la agricultura a pequeña escala, que es de lo que vive el pueblo, no tiene futuro.

La ong ACOES (Asociación, Colaboración y Esfuerzo), creada para apoyar la obra del padre Patricio Larrosa, originario de Huéneja y misionero en Honduras, organiza todo tipo de actividades con carácter solidario. El balance de la obra del padre Patricio no puede ser más positivo: 4.000 niños escolarizados, atención sanitaria a más de 7.000 personas y 9.000 niños apadrinados. De una manera o de otra, todo el pueblo colabora con la obra del padre Patricio y los vecinos la sienten como algo suyo. Hace dos años, un equipo de Pueblo de Dios estuvo en Honduras con el padre Patricio. Su vocación misionera la desarrolla en los barrios más pobres de Tegucigalpa donde lleva 20 años dando vida y esperanza a los pobres y excluidos de la sociedad.

Huéneja, con la colaboración de los pueblos vecinos, envía a Honduras dos o tres contenedores al año. Cada uno lleva 22.000 kilos de carga cada. Van repletos de jabón, ropa, zapatos, alimentos no perecederos, ordenadores, material escolar y de primeros auxilios. Más de 40 contendores han salido de Huéneja desde 1994. Los contenedores tardan un mes en llegar a su destino. El transporte cuesta 3.500 euros pero merece la pena el esfuerzo y el gasto por el bien que hace.

Otra buena obra del padre Patricio es el apadrinamiento de niños y niñas para que tengan una escolarización digna. Los voluntarios de Huéneja ha conseguido el apadrinamiento de 1.200 niños que con los que tienen los 25 grupos ACOES que hay en España los niños apadrinados superan los 9.000. El objetivo es que los niños hondureños puedan estudiar porque su futuro, como el del país, pasa por la escuela y los pobres lo tienen muy difícil.

Con los ancianos

Además, Huéneja tiene la suerte de contar con una pequeña residencia de ancianos para evitar que cuando los mayores no se valgan por sí mismos tengan que abandonar el lugar donde nacieron.Acorde con el clima humano y espiritual que quiere tener la residencia, se le ha dado el nombre de Casa Familiar Nuestra Señora de la Presentación por estar junto a la ermita de la patrona del pueblo. La casa, que pertenece a un patronato cuyo presidente es el obispo de la diócesis de Guadix, está regentada por los Hermanos de la Cruz Blanca. La residencia lleva dos años abierta y ha dado mucha vida al pueblo. En la casa viven 26 ancianos y el equipo de trabajo está formado por 17 profesionales, entre ellos tres hermanos de la Cruz Blanca, que cuenta con la colaboración de 10 voluntarios.