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Volcán de La Palma

Así ha cambiado La Palma en un mes: recorrido visual de la erupción de Cumbre Vieja

  • 2.000 edificios destruidos, 800 hectáreas arrasadas y 36 de tierra nueva

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Un mes de erupción en La Palma
Los expertos advierten de que la erupción no terminará ni a corto ni a medio plazo.

Se cumple un mes de erupción en La Palma. Treinta días en los que los 7.000 vecinos evacuados intentan rehacer sus vidas, mientras el resto de habitantes de la isla siguen con sus quehaceres bajo la sombra de un volcán que no deja de emitir ríos de lava. Los científicos han avisado que la erupción no acabará ni a corto ni a medio plazo, y la colada más activa sigue avanzando y destruyendo a su paso desde plantaciones y cultivos a carreteras e infraestructuras esenciales para esa zona de la isla.

Si bien no se prevén más evacuaciones de población por ahora, la Cumbre Vieja se ha instalado en una fase en la que emite más lava y menos ceniza, con pequeños desbordamientos puntuales de magma en el centro emisor. Esta mayor aportación de magma se ha visto reflejada en el incremento de la superficie afectada: 812 hectáreas, según la última medición del sistema de satélites Copernicus.

Desde que el pasado 29 de septiembre la colada primigenia llegó al mar, la lava se ha bifurcado en otras dos lenguas que todavía no han tocado el mar. Un crecimiento que ha aumentado de forma notable el número de edificaciones destruidas, hasta las 1.956, ha puesto en riesgo barrios como el de La Laguna y ha dejado parcialmente dañadas otras 61 construcciones.

Más allá de las cifras generales, la lava también ha arrasado centenares de hectáreas de cultivos, ha acabado con instalaciones públicas que daban servicio a la región y ha complicado las comunicaciones por carretera.

Un mes de destrucción, en datos

Además de todos los edificios destruidos por la lava, gran parte de la colada ha sepultado más de 200 hectáreas de tierras de cultivo que eran uno de los motores económicos de la región.

Foto: REUTERS/Nacho Doce

La cuarta parte de la superficie afectada son plantaciones de plátanos. Otro 10 % son viñas en las faldas de la montaña.

Casi un 60 % de las parcelas bajo la lava eran huertas abandonadas o sin cultivar. Aunque, según datos del Cabildo de La Palma, también hay un 3,5 % de terreno dedicado a pastizales, horticultura, huertos familiares y otros cultivos.

El volcán también ha golpeado al turismo de la región. Entre los miles de edificios afectados se han destruido 45 viviendas turísticas y apartamentos. Son en torno a 270 plazas turísticas, el 6,7 % de las registradas en El Paso, Tazacorte y Los Llanos de Aridane.

La acumulación de ceniza es un problema añadido al de la destrucción causada por la lava. Actualmente hay más de 6.500 hectáreas cubiertas por el material piroclástico que emana de la boca del volcán, un manto negro que asfixia a los cultivos y que pone en riesgo la estructura de los edificios que todavía quedan en pie.

La acumulación de en torno a 25 centímetros de cenizas volcánicas sobre los tejados de las viviendas supone una densidad aparente de 0,9 gramos por centímetro cúbico. Este volumen equivaldría a una capa acumulada de dos metros de nieve o a unos 225 kilos de peso. "Una acumulación de 25 cm de cenizas en siete metros cuadrados equivaldría justo al peso de un coche", explica el meteorólogo de TVE Martín Barreiro en La Hora de La 1. "Todo esto todavía podría empeorar más si empezase a llover", advierte, "porque la densidad y el peso aumentarían".

Carreteras cortadas e infraestructuras dañadas

Además de golpear a sectores económicos, el nuevo volcán de La Palma también ha dañado importantes infraestructuras de la isla. Ha dejado a vecinos incomunicados y ha complicado los desplazamientos en una isla con apenas 500 kilómetros de carreteras.

Desde que comenzó a descender por la ladera de la montaña, la lava ha sepultado 60,5 kilómetros de carreteras y ha afectado parcialmente a otros 3,8 kilómetros.

Entre las vías que se ha tragado la lava se encuentran la carretera general de Puerto Naos, la de San Nicolás, la de la Costa o la del Hoyo de Todoque.

Además de los desplazamientos particulares, la colada ha interrumpido la circulación de tres líneas de guaguas: la 200, que recorre la circunvalación sur y conecta Santa Cruz de La Palma con Los Llanos de Aridane; la 204, que une esta localidad con Puerto Naos y el Charco Verde; y la 205, con trayecto entre Los Llanos, Rosas y Palomares y Las Manchas.

El CEIP Los Campitos fue una de las primeras edificaciones públicas que destruyó el volcán. Por ahora, la lava solo ha arrasado otro colegio: el centro en el que estudiaban los niños del desaparecido barrio de Todoque.

Allí también ha desaparecido la cancha deportiva y, más tarde, la lava devoró el campo de fútbol municipal de La Laguna, compartido hasta la temporada pasada por los clubes CD Argual, CD Tanqueta y UD Fuencaliente.

El centro de salud de Todoque sobrevivió al primer embate del volcán, pero sucumbió a la segunda colada que transcurrió por encima de la primera a finales de septiembre.

Antes, la lava ya había sepultado la plaza de Todoque y su parque infantil. Más tarde, los palmeros también perdieron otras dos instalaciones para los más pequeños: el parque de la carretera de Los Llanos a Fuencaliente y la zona regenerativa de Las Manchas.

Justo en esta última ubicación, peligra el cementerio municipal de Las Manchas. La lava se encuentra a escasos 250 metros y ya ha obligado a trasladar sepelios a otros municipios.

Así crece la fajana del volcán de Cumbre Vieja

Un mes después del inicio de la erupción, la lava sigue fluyendo desde el punto de emisión. De la emanación de gases a violentas explosiones, el volcán de Cumbre Vieja ha pasado por distintas fases, y el comité científico que asesora al Plan Especial de Protección ante Riesgo Volcánico de Canarias (Pevolca) prevé que los dos dedos de la colada que ahora está más activa -situados al norte de la primigenia- confluyan y se dirijan hacia el mar.

Antes de esto, la colada original se tomó diez días para llegar a la costa. Allí ha formado una fajana o delta de lava que ya supera las 36 hectáreas de tierra ganada al mar en la playa de Los Guirres, en Tazacorte.

La directora del Instituto Geográfico Nacional (IGN) en Canarias, María José Blanco, ha apuntado que las últimas imágenes térmicas demuestran que hay aporte lávico en todas las lenguas de la colada. No se trata de "una gran aportación" de material, pero sí existe "un caudal que las alimenta lentamente", por lo que para la experta "no es descartable" que estas otras coladas experimenten una evolución a corto plazo.

En cuanto a la calidad del aire, por ahora no se superan los promedios diarios de concentraciones de dióxido de azufre en la atmósfera y se está lejos de los umbrales de riesgo para la población vinculado a metales en el aire.

Sin embargo, en momentos concretos y en determinadas zonas se pueden detectar picos por encima de estos límites, y los expertos consideran que los gases provocados por un nuevo encuentro de la lava con el mar podría producir órdenes de confinamiento puntuales.

Las fuentes también creen que podría verse afectada la operatividad del aeropuerto de La Palma y recomiendan que se mantengan las medidas de seguridad, como la protección con mascarillas FPP2 en el Valle de Aridane.

La Palma sigue "a merced del volcán"

Ante tal destrucción, el Consejo Científico de la Fundación Canaria Reserva Mundial de la Biosfera La Palma se ha reunido de forma extraordinaria para analizar la "situación de excepcionalidad".

Además de la restauración de los ecosistemas degradados, preocupan la situación del agua y de la energía, la afección al sector primario, los destrozos producidos en infraestructuras, patrimonio y servicios y la necesidad de una futura planificación y posible regeneración de la zona una vez finalizada la erupción.

Mientras llega ese momento, la Consejería de Educación ha decidido que esta semana se reanuden las clases en una veintena de centros educativos de Los Llanos de Aridane, El Paso y Tazacorte, una medida que afecta a un total de 4.606 alumnos y alumnas y 583 docentes.

En las últimas jornadas, el Pevolca está celebrando asambleas informativas en los municipios afectados por el volcán que despiertan gran interés entre los vecinos. Familias enteras atienden a las indicaciones de los científicos mientras en los pasillos de los pabellones donde se celebran las reuniones se acumulan muebles y enseres de los desalojados de otros barrios, que recuerda la gravedad de la emergencia.

Una vez más, el presidente canario, Ángel Víctor Torres, ha prometido que su Gobierno va a estar al lado de quienes lo han perdido todo. El dirigente ha avanzado nuevas ayudas del Ejecutivo Central, del canario, del Cabildo y de los ayuntamientos y se ha sumado al "deseo mayor" que tienen todos los canarios: que la erupción empiece a debilitarse.

Solo así se podrá comenzar una reconstrucción que no será fácil, pero, como ha advertido Torres, La Palma continúa "a merced del volcán" que "es el único que puede decidir cuándo acaba".