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Muchas de las canciones de Enrique Urquijo nacieron de sus conflictos interiores.

Enrique Urquijo: 15 años sin el poeta triste de la Movida madrileña

  • Este lunes se cumplen 15 años de la muerte del líder de Los Secretos

  • Urquijo compuso algunos temas clave en la historia del pop español

  • Un disco homenaje con algunos de sus temas recuerda al genial artista

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El miércoles 17 de noviembre de 1999 el músico Enrique Urquijo, líder y fundador del grupo Los Secretos, fue encontrado muerto en un portal de la calle Espíritu Santo, en el madrileño barrio de Malasaña. Tenía 39 años. La autopsia confirmó las sospechas de familiares y amigos: Enrique había muerto de una sobredosis al mezclar diversas sustancias como heroína, cocaína y tranquilizantes.

Una tragedia para el pop español que, a pesar de los altibajos de su carrera, reconocía en Enrique Urquijo y Los Secretos uno de los capítulos fundamentales de su historia. Temas como "Buena chica", "La calle del olvido", "Quiero beber hasta perder el control" o la inevitable "Déjame" son solo muestras de un magnífico legado musical que está a la altura de muy pocos artistas en este país.

Por ese motivo, y coincidiendo con el décimoquinto aniversario de su muerte, un grupo de músicos y amigos de Enrique Urquijo han participado en la grabación de Han llovido 15 años, un CD+DVD con clásicos de su discografía que une a nombres históricos y compañeros de generación de Los Secretos (Burning, Los Elegantes, Mamá) con otros que reconocen en la banda madrileña una fuente de inspiración (Leiva, Rebeca Jiménez, Marwan, César Pop), entre otros

El disco se presenta este sábado con una actuación en directo en la sala Galileo Galiei de Madrid en la que participan los artistas que aparecen en la grabación y otros que no pudieron estar presentes.

Tos y los inicios de la movida

Enrique Urquijo nació en Madrid el 15 de febrero de 1960, en el seno de una familia acomodada. Hijo de un ingeniero que pasaba largos períodos trabajando fuera de España y una ama de casa, Enrique pronto comenzó a interesarse por la música hasta el punto de que a finales de los 70 formó el grupo Tos junto a sus hermanos Javier y Álvaro y el batería José Enrique Cano ‘Canito’, que ejercía como líder de la banda.

Tos formaron parte de la primera oleada de grupos de la llamada Movida madrileña, junto a Paraíso, Mamá o Kaka de Lux, a cuyos miembros conocían debido a que se movían en los mismos ambientes. Sus primeras maquetas ya incluían un tema que marcaría la historia de Enrique y el resto de Los Secretos, "Déjame".

El futuro parecía más que prometedor para Tos cuando una tragedia golpeó de lleno a sus componentes. El 1 de enero de 1980 Canito sufrió un accidente de tráfico en la Nacional VI cuando se dirigía en compañía de un grupo de amigos –muchos de ellos músicos- a una fiesta de Año Nuevo en el municipio de Villalba, falleciendo dos días después.

Lejos de significar el final de la carrera musical de los Urquijo, aquel hecho supuso un impulso inesperado. Los músicos más cercanos a Canito decidieron hacer un concierto homenaje al carismático batería. El círculo se fue ampliando y al final tomaron parte del mismo buena parte de las nuevas bandas que desde hacía meses estaban sacudiendo el panorama musical español, inspiradas en el punk y la new wave que llegaban desde Londres y Nueva York.

Así, el 9 de febrero de 1980 el ‘Homenaje a Canito’ reunió en el salón de actos de la Escuela de Caminos a grupos como los propios Tos, Nacha Pop, Alaska y los Pegamoides, Paraíso, Mermelada, Mamá, Mario Tenia y los Solitarios, Trastos y Los Rebeldes –sin relación con la banda barcelonesa del mismo nombre-. Aunque hay acuerdo en señalar que las actuaciones fueron bastante pobres tanto en lo referente al sonido como al nivel técnico de los grupos, el Homenaje a Canito está considerado como el momento de fundación de la Movida madrileña. A ello contribuyó el hecho de que TVE emitiera el concierto en diferido.

Así nació la movida hace 30 años

"Déjame": ascensión y caída

De pronto, las discográficas vieron en aquel movimiento un filón y se lanzaron a ofrecer contratos de grabación a aquellos grupos de melodías y letras sencillas, a veces con un deficiente bagaje musical, pero que supusieron un soplo de aire fresco en la España del postfranquismo.

Tos se rehicieron de la tragedia. Pronto ficharon un nuevo batería –Pedro Antonio Díaz, que casualmente moriría años más tarde, también en accidente de tráfico- y cambiaron el nombre por el de Los Secretos, con el que en 1981 publicaron su primer disco, homónimo. En esta primera etapa el grupo gozó de un gran éxito inicial, sobre todo gracias a temas como "Déjame", "Otra tarde" o "Sobre un vidrio mojado".

Pero todo empezó a torcerse cuando las drogas duras entraron en el seno de la banda. Enrique y Álvaro se convirtieron en adictos, lo que fue lastrando artísticamente a la banda, muy afectada por los problemas personales de sus dos caras más visibles.

A ello hay que unir el desprecio que sentían ciertos elementos más radicales de la Movida hacia grupos como Los Secretos, Mamá o Nacha Pop, a los que apodaron ‘babosos’ –por su gusto por las melodías- frente al grupo de las llamadas ‘hornadas irritantes’ que encabezaban Glutamato Ye-ye y Derribos Arias. Aquel calificativo hizo mucho daño a Los Secretos y a Enrique Urquijo en particular y desacreditó al grupo en ciertos sectores de la crítica. Curiosamente, con el paso de los años han sido los ‘babosos’ quienes han logrado carreras más sólidas y contrastadas que los ‘irritantes’, la mayoría de ellos hoy en el olvido.

Cruce de caminos

A mediados de los 80 Los Secretos ya no existían y Enrique Urquijo, rehabilitado de sus adicciones, se planteó cambiar radicalmente de estilo y grabar en solitario. Finalmente su entorno le convenció de que era absurdo renunciar a su pasado por lo que recompuso la banda, en la que únicamente permaneció su hermano Álvaro, y mantuvo el nombre.

Pero sí dio un giro importante al estilo del grupo, alejándose del power-pop de sus primeros discos y acercándose al country-rock, un género en el que se sentía mucho más cómodo y sobre el que cimentó el nuevo camino de Los Secretos, con discos como El primer cruceContinuará o La calle del olvido.

Pero de forma paralela a su éxito y reconocimiento popular, Enrique Urquijo vivió constantemente en un tobogán, en el que las adicciones al alcohol y las drogas se convirtieron en un lastre para su carrera. Era una persona de carácter triste, melancólico e introvertido, como reflejan a la perfección buena parte de sus letras. Títulos como "Amiga mala suerte", "Qué solo estás", "Y no amanece" o "Buscando" son declaraciones de intenciones y reflejos de una vida atormentada que, según muchos testimonios, se acentuó tras un desengaño amoroso juvenil, como asegura el periodista Miguel A. Bargueño en Enrique Urquijo: adiós tristeza, un libro imprescindible para comprender la poliédrica personalidad del intérprete.

“Lo arrebatador de Los Secretos es que, aunque la letra fuera muy sencilla, sabías que era una vivencia suya”, asegura en libro el músico José María Granados, componente de Mamá y uno de los grandes amigos de Enrique Urquijo dentro del circuito musical.

A Enrique nunca le gustaron los caminos rectos y fáciles de transitar. Cuando en los años 90 Los Secretos habían alcanzado un estatus de grupo establecido y se habían ganado el respeto general –gracias a discos tan sólidos como La calle del olvido o Adiós tristeza-, decidió dar una nueva vuelta de tuerca a su carrera fundando Enrique Urquijo y los Problemas, un proyecto en solitario de carácter acústico en el que dio rienda suelta al amplio abanico de influencias que rumiaban en su interior: polkas, fados, canción de autor y, por supuesto, rancheras, uno de los géneros que Los Secretos contribuyeron a poner de nuevo de moda en España.

A mediados de los 90 no era extraño encontrar a Enrique, el mismo músico que llenaba grandes locales con Los Secretos, subido a un pequeño escenario en algún bar de Malasaña y tocando para unas pocas decenas de personas, acompañado de Begoña Larrañaga, la acordeonista que se convirtió en su mano derecha en la época de Los Problemas.

En la etapa final de su historia con Enrique, Los Secretos alcanzaron un enorme éxito gracias a un recopilatorio que ponía de manifiesto el magnífico legado musical de la banda. Escuchar uno detrás de otros todos aquellos temas dejaba claro que estábamos ante un grupo fundamental en la música española. Los Secretos habían logrado trascender el estrecho contenedor de la Movida madrileña para convertirse en clásicos.

Triste final

Pero la vida de Enrique Urquijo seguía siendo complicada por culpa de las drogas. Ni siquiera el nacimiento de María, su hija –a quien dedicó "Agárrate a mí, María", una de sus más bellas composiciones- supuso una estabilidad para el músico, empeñado en seguir un camino de autodestrucción que también transitaron otros compañeros de generación como Antonio Vega, cuyas vidas guardan muchos paralelismos.

En 1999 Enrique trató en varias ocasiones de desengancharse definitivamente. A principios de noviembre ingresó en una clínica de desintoxicación, con la intención de dar un cambio a su vida, especialmente por la necesidad de cuidar de su hija y disfrutar por primera vez en mucho tiempo de una relación sentimental estable.

Pero el día 16, según cuenta Miguel A. Bargueño en su libro, pidió el alta voluntaria y la dirección del centro le reembolsó una gran cantidad de dinero como parte de la fianza que había pagado al entrar. Ese mismo día el músico desapareció, aunque todos sus pasos apuntaban hacia un piso de Malasaña donde vivía un camello que frecuentaba en momentos de crisis..

Al día siguiente, el 17 de noviembre, su cuerpo sin vida apareció en el portal del edificio, confirmando todos los malos presagios de sus amigos y familiares. Las drogas, una vez más, se habían cobrado la vida de un genio de la música española.

Muere Enrique Urquijo (1999)

La noticia fue un mazazo terrible. Con el paso de los años, Enrique Urquijo se había ganado el respeto de sus compañeros de profesión y se había convertido en un nombre consagrado entre los aficionados a la música. “Dolor y desolación en el mundo del pop por la muerte del cantante Enrique Urquijo”, titulaba el diario El País en su edición del 19 de noviembre.

Esta admiración se materializó dos años después en la publicación de A tu lado, un disco homenaje en el que participaban algunos de los músicos más importantes del panorama nacional (Antonio Vega, Miguel Ríos, Luz Casal y otros) y en el que aparecía la última canción que compuso Urquijo, "Hoy la vi", dedicada a aquel amor de juventud cuya ruptura tanto pareció influir en su obra y en su vida.

Aunque parecía inimaginable, Los Secretos supieron sobreponerse a la tragedia. De hecho, Álvaro Urquijo asumió plenamente las riendas de la banda, algo que ya venía haciendo en los últimos años debido a las inesperadas ausencias de su hermano. Lejos de vivir únicamente de la rentas, Los Secretos siguen publicando nuevos temas con regularidad y gozan de un gran prestigio como grupo de directo.

Pero inevitablemente la sombra de Enrique Urquijo planea en cada uno de sus conciertos. Es difícil olvidar una personalidad como la suya, la de un poeta triste y melancólico cuya vida y excesos fueron fuente de inspiración de una de las obras más importantes de la música popular española.

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