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Miguelanxo Prado: "Quien no recuerda no vive"

  • El galardonado autor de cómics publica 'Ardalén'
  • Una obra en la que indaga sobre los recuerdos y la memoria

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 Viñetas de 'Ardalén', de Miguelanxo Prado
Viñetas de 'Ardalén', de Miguelanxo Prado Norma

Miguelanxo Prado (A Coruña, 1958)

Es uno de los autores españoles más respetados en todo el mundo, siendo sus obras más conocidas la multipremiada Trazo de Tiza (Norma) y la serie de historietas cortas humorísticas Quotidianía Delirante (Norma) (Mejor obra nacional en el Salón del Cómic de Barcelona). Comenzó su carrera en los 80 en cabeceras míticas como Zona 84, Comix Internacional, 1984, Cairo, Cimoc, o el Jueves. También trabajó varios años en De Profundis (2007), una peculiar película de animación "de autor" que dirigió, escribió y dibujó en su totalidad. Desde 1998, es director del Viñetas desde el Atlántico, el Salón del Cómic que se celebra cada verano en A Coruña. Y el 28 de noviembre de 2009, ingresó en la Real Academia Gallega de Bellas Artes.

"Ni siquera estoy seguro de diferenciar entre lo que he vivido y lo que he imaginado" (Ardalén)

Miguelanxo Prado (A Coruña, 1958) es uno de los autores españoles de cómic más admirados en todo el mundo, y sus obras han dado la vuelta al planeta triunfando en mercados tan complicados como el norteamericano y el japonés.

Un autor que dedica varios años a cada una de sus obras y que ahora publica su trabajo más ambicioso, un relato fascinante sobre los recuerdos y la memoria recibido como una obra maestra desde su publicación: Ardalén (Norma Editorial)

"Es una historia en torno a la memoria personal -asegura en su web-. La memoria como esencia de nuestra existencia, de la percepción de nuestra propia vida. Puede sonar filosófico pero, al final, se trata de un puñado de seres humanos que se ayudan y se hacen daño unos a otros, algunos llegan a quererse y todos se aferran a sus recuerdos para intentar evitar el naufragio."

Una historia compleja y sencilla, a la vez, que resulta difícil de resumir: "Siento terror ante esa pregunta. Hay quien hace una división de mi obra entre "humor" o "seria"; hay quien la hace entre "realista" o "ficción"... Yo podría hacer otra división, entre las historias que sé explicar y las que no. Trazo de tiza y Ardalén
están entre las que no sé".

"Lo intentaré -asegura Miguelanxo-: Sabela, una mujer en los cuarenta, recién parada y divorciada (estas cosas pasan...), intenta recuperar una parte de la historia familiar oculta por su abuela. El abuelo marchó a "hacer las Américas" en los años 30 y no se volvió a tener noticias de él. Desde entonces el asunto fue tabú en la familia".

"Sabela entra en contacto con Fidel -continúa Miguelanxo-, un anciano que puede ser el único nexo con el abuelo desaparecido. Pero la cabeza de Fidel es un cajón desordenado. Se van tejiendo, pues, la memoria "heredada" de Sabela (escasa), la memoria desordenada de Fidel (alucinada) y las memorias parciales de los vecinos de la aldea en la que vive el anciano. En esas memorias, además de datos, hay guardados sentimientos. De amor, de compañerismo y amistad, de odios y rencores... Como digo en la contraportada del libro, recordar no es inocua, pero quien no recuerda, no vive.

"Perder la memoria es dejar de ser"

Miguelanxo nos ha contado cómo nació esta historia: "Me encantan las paradojas, juntar términos sin relación aparente y proponer un vínculo. Ese náufrago en tierra nació como metáfora del naufragio interior que todo ser humano (sospecho) siente en algún momento de su vida, en un poema escrito a finales de los 90. Tiempo después empecé a preguntarme qué aspecto tendría ese hombre, cómo habría sido su vida... Y me encontré trabajando en Ardalén".

"Cuando empecé a desarrollar la historia fue como entrar en un desván lleno de baúles, cajas y telarañas -cofiesa Migelanxo-. Yo iba abriendo los baúles y las cajas, y no podía evitar que las telarañas se me pegasen, se me fuesen enredando en las manos, las ropas y la historia. Eran recuerdos y retazos de recuerdos. Comprendí que de lo que estaba hablando era de la memoria".

"Desde luego, no me gustaría perder la memoria. Perder la memoria es dejar de ser, y no me atrae nada. Pero no me obsesiona-concluye Migelanxo-.

Una historia impregnada de Realismo mágico

Miguelanxo asegura que Ardalén está impregnada de Realismo mágico: "Diría que todo. El realismo mágico está con frecuencia presente en mi trabajo. Me parece una forma alternativa fascinante de intentar comprender la realidad".

"También es muy poética -comenta-. Supongo que es difícil que un ejercicio de realismo mágico no sea poético. En el caso de Ardalén, además, fue algo buscado".

Y tiene puntos en común con su anterior y premiado trabajo, Trazo de tiza (Norma): "Mmm... Supongo que sí... Pocos personajes, conflicto de sentimientos, entorno no urbano... Cosas muy primarias. La historia, la narrativa y el tratamiento visual, sin embargo, no tienen nada que ver.

"El mar sigue siendo un enigma"

El mar casi siempre es un personaje más de los trabajos de Miguelanxo:  Haber nacido y vivido la mayor parte del tiempo a orillas del Atlántico algo tendrá que ver. El mar sigue siendo un enigma magnífico a las puertas de nuestras casas, tan ajeno y fascinante como la más lejana selva tropical".

Las viñetas de Prado están llenas de peces, medusas y todo tipo de criaturas marinas, creando un mundo de ensoñación en el que naufraga el protagonista. Incluso ballenas sobrevolando bosques de eucaliptos en una de las escenas más hermosas de la historia del cómic español: "Esto es lo que ahora se llama "spoiler" en toda regla -bromea Prado-. Esa escena se me ocurrió viviendo con un bosque de eucaliptos detrás de mi casa y escuchando el sonido del oleaje y los cantos de las ballenas salir de él en los días de temporal".

Prado es uno de los dibujantes más admirados a nivel internacional, a pesar o gracias a que su producción es muy escasa, ya que dedica todo el tiempo necesario a sus obras Y a que pasó varios años guionizando, dibujando y dirigiendo una película de animación: De Profundis (nominada al Goya en su categoría) y también con el mar como protagonista absoluto. Un trabajo titánico que le dió muchas satisfacciones. Por eso no descarta volver a la animación: "Espero que sí... pero no tengo prisa".

De momento, Prado se encuentra trabajando en su nueva obra: "Un nuevo libro de cómic. Temática fantástica: tengo ganas de "divertirme" un poco" -asegura-.

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