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Pax 'made in Catar'

  • El emirato se abre paso con fuerza en la esfera internacional
  • Lidera en los últimos meses el ala dura de la Liga Arabe en Siria

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Con un solo paseo por la “corniche “ de Doha, la capital de Catar, uno se da cuenta de que las revueltas árabes no ensombrecen el tremendo ritmo de construcción en este rico emirato, el país con el producto interior bruto más alto del mundo. Sus exportaciones de gas licuado, el mayor productor del mundo, y sus pozos de petróleo, facilitan las ambiciones de este pequeño país con una extensión similar a Murcia y una población autóctona que no supera los 300.000.

Los gigantescos rascacielos que forman el nuevo paisaje, como en la mayoría de los estados del Golfo, sus playas artificiales, sus edificios exclusivos no paran de crecer, mientras el protagonismo de este país que, hace décadas dormitaba en una sociedad tribal y sin pretensiones, se abre paso cada vez con más fuerza en la esfera internacional.

Mediador de conflictos

Su papel como mediador de conflictos ha sido digno de premio, Catar alberga dos importantes bases norteamericanas y una oficina de los talibán, fue el primer país árabe que abrió una oficina comercial israelí y ha servido de escenario de importantes reuniones del grupo palestino Hamas y así un largo etcétera de importantes citas impensables, con actores, casi imposible de sentar a la misma mesa.

Pero del diálogo, Catar ha pasado a la acción y las revueltas árabes han dado la oportunidad para que el emir entre en escena, como en el caso de Libia y ahora en Siria.

Catar sabe que la región  está en proceso de cambio, y no quiere perder la oportunidad de convertirse en uno de los actores más importantes. Sus ambiciones se basan también en su propia seguridad, la estabilidad en la zona es básica para su supervivencia, y sus intereses económicos a largo plazo.

El papel de Al Jazeera

El terreno ya lo había preparado la cadena qatarí Al Jazeera, financiada por el emir,  la estación por satélite pionera en el mundo árabe ha tenido un papel clave, la cadena que fue la primera que mostró a los telespectadores árabes una nueva dimensión de la información, ha sido acusada ahora por algunos, a raíz de la revuelta en Libia, no solo de tomar partido sino que, en algunos casos, han llegado a decir que incitaba a estas revoluciones.

Los responsables de la cadena niegan cualquier papel activo y aseguran que las críticas provienen sólo de los sectores que apoyan a estos regímenes, pero en los últimos años su enorme seguimiento ha sufrido las consecuencias,(aunque es difícil constatarlo debido a la escasez de índices de audiencia), sobre todo, tras las revueltas surgidas en  Bahrein, país vecino y miembro del Consejo de Cooperación del Golfo, cuyas manifestaciones de protesta contra el monarca, no tuvieron la misma repercusión que otras, en esta cadena, sobre todo en su servicio de árabe.

En Yemen, Catar pidió sin tapujos la salida del entonces presidente Ali Abdallah Saleh, pero sobre todo, fue decisivo su papel en la caída de Gadafi (Catar, a pesar de que cuenta con uno de los ejércitos más reducidos de la zona, apoyó militarmente  y reconoció que cientos de sus soldados pelearon junto a los rebeldes) en el Túnez post-revolucionario la visita del Emir fue criticada por algunos que acusaron al emirato de inmiscuirse en asuntos internos, todo esto unido a sus actual papel contra el  régimen de Damasco, puede acarrearle ciertos riesgos a un país que ha vivido plácidamente de sus riquezas naturales.

Pero con una total ausencia de crítica interna (nadie se cuestiona en Catar las decisiones del Emir) y con la seguridad del dinero y la buena marcha económica, estos peligros se minimizan ante la oportunidad para ellos, de conseguir ese liderazgo y aumentar aún más su poder económico en esa zona.

Siria y Catar, de amigos a rivales

Hace un año, Catar y Siria mantenían fraternales lazos de amistad, relaciones comerciales, visitas ..., nada hacía prever el enfrentamiento actual.

El gobierno sirio ha acusado hoy a Catar de presionar a la Liga Árabe para perjudicar al régimen de Bachar el Assad. Los países de la Liga habían pedido extender y ampliar la misión de sus observadores sobre el terreno. El equipo de TVE desplazado a Siria ha comprobado cómo se ha recibido la noticia en la capital, Damasco.

Catar se ha convertido, ahora, en uno de los más fervientes opositores al régimen de Al Asad, poco después de comenzar las primeras manifestaciones antigubernamentales, fue el primero de los países del Golfo que cerró su embajada en Damasco, (en julio de 2011) un gesto que sellaba el final de aquella “amistad”.

Catar ha liderado en los últimos meses el ala dura de la Liga Arabe, este estado que preside ahora la Liga, después que la Autoridad Palestina le cediera su turno, no ha dudado en proponer el envío de tropas a Siria, una propuesta a la que el régimen sirio se opuso de inmediato amenazando con un baño de sangre si eso se producía.

Siria ha acusado abiertamente a Catar de financiar y enviar mercenarios a su país.

Las manifestaciones pro-gubernamentales no olvidan sus gritos de reproche contra el rico emirato y los canales oficiales de televisión mantienen una guerra abierta contra informaciones y programas de la cadena catarí Al Jazeera, por su parte, Catar insiste en el envío a Siria de una fuerza compuesta por militares de la ONU y de países árabes, y con ese mismo fin acude a la próxima cita de Túnez, a la que Rusia ya ha dicho que no va a asistir.

Sus últimas propuestas han chocado de frente con dos pesos pesados en la escena internacional China y Rusia que ejercieron su derecho al veto en la última reunión del Consejo de Seguridad. Rusia sabe que si pierde su poder en Siria, esto terminará también con su influencia en Oriente Próximo.

Catar no quiere repetir el episodio libio, aunque cada vez la situación se parece más, y el tiempo juegue en su contra. En Siria el riesgo es cada vez más alto de que el enfrentamiento se recrudezca  y pueda desembocar en un mayor número de víctimas civiles.