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Goyas 2012: Mejor película, 3+1

Por
Días de cine: 'Blackthorn', de Mateo Gil

Hay que empezar por reconocer que este año ha sido un estupendo año para el cine español. Al menos desde el punto de vista artístico. La crisis, los espectadores, la recaudación, es, por desgracia otra cosa. Pero casi todas las películas españolas que he visto este año me han gustado. Y un puñado de ellas me ha gustado mucho.

No me gusta andarme por las ramas. y en lo que toca a las cuatro películas que aspiran a la mejor película, tengo claro que, para mí, una destaca sobre las demás, pero por debajo. Me refiero a La piel que habito, de la cual no puedo decir que no tenga una excelente fotografía, o una música estupenda. A fin de cuentas, José Luis Alcaine y Alberto Iglesias están tras ellas. Pero la historia (para mí, insisto) hace aguas por todos lados. Nunca conseguí creerme lo que Almodóvar me cuenta, y las referencias a películas que conozco me pesan demasiado para que no me aparezcan siempre sobreponiéndose, ahogándolas,  sobre las que Almodóvar nos ofrece. No soy en absoluto anti-Almodóvar. Algunas de sus películas me parecen estupendas. Alguna otra no tanto. No hablo pues sobre un prejuicio que creo generalizado. Puesto que ¿Qué he hecho y para merecer esto?,  Mujeres al borde de un ataque de nervios o Todo sobre mi madre me parecen estupendas, puedo decir libremente que La piel que habito no me parece una buena película.

En lo que toca, pues, a las tres restantes, decir por mi parte que a las tres las encuentro méritos más que suficientes para ganar el Goya a la mejor película. Blackthorn me parece una maravillosa película deudora del mejor western, y desde luego, una mucho más que digna continuación, (apócrifa, si se quiere, o mejor, bastarda) de aquel bello western que fue Dos hombres y un destino, una referencia obligada siendo el protagonista aquel  Butch Cassidy. Mateo Gil ha sido fiel a unos códigos, los del western clásico, que están para, sirviéndose de ellos, de sus convenciones, de sus límites y márgenes, contar grandes historias.  El acierto de contar con un actor, Sam Shepard, que impone con su presencia, y su voz, (obligatorio verla en V.O.) e incluso sus canciones, y la fotografía transparente y llena de una luz deslumbrante de Juan Ruiz-Anchía completan los “porqués” a favor de esta película.

También confieso que vi La voz dormida con un nudo en el estómago desde apenas su primer minuto.  Sé que no ha tenido el éxito que considero merece, y que mucha gente la ve con recelo (sin haberla siquiera visto) simplemente por la historia que cuenta. Y sin embargo es una historia poderosa y, por desgracia, cierta para muchas personas en la España de la guerra civil y la inmediata postguerra. Tan cierta, como esa otra historia (y otras semejantes) que están también por contar en España (más allá de las recurrentes aunque no sean tantas  como muchos imaginan, películas sobre la guerra civil) como es la de esa mujer carcelera, franquista pues, podemos suponer,  que en un momento dado cuenta a la condenada a muerte de La voz dormida su propia trágica historia. Que Benito Zambrano nos haya contado una historia, no significa que las historias no puedan ser trágicas o absurdas para las personas que voluntaria o involuntariamente estuvieran en uno u otro lado de la contienda. Finalmente, La voz dormida se convierte en una película sobre personas que sufren. Creo que lo fácil hubiera sido cargar las tintas, subrayar elementos de la historia para hacerla más aceptable, al menos para algunos. Pero yo no veo eso en la película, y lo que me gustaría es que se la juzgase por su (buena) historia y por como la cuenta (muy bien) su director, independientemente que sus personajes sean de un determinado bando en una determinada contienda, demasiado próxima aún para la memoria colectiva de este país.

Queda repasar la película más puramente de género de las 4, o quizás, (salvando Blackthorn), la única, No habrá paz para los malvados. Para empezar, confesar por mi parte que ya simplemente esta película me interesó en cuanto oí su título. Me pasó lo mismo hace unos años con “de latir mi corazón se ha parado”. Películas con títulos así tienen mucho ganado por mi parte. Tras ese interés irracional, pude confirmar que mi instinto no me traicionaba, y pude ver una estupenda película dirigida por un director, Enrique Urbizu, que sabe hacer eso tan sencillo (pero que muchas veces parece tan difícil) como es dirigir: dirigir actores, poner la cámara donde tiene que estar, moverla cuando hay que hacerlo… ritmo, etc. Estas cosas tan sencillas son las que hacen que una película sea lo que aspira a ser o no. Además de un impresionante José Coronado, a quien parece a priori un crimen, privarle del Goya al mejor actor, hay una historia llena de esos vericuetos morales que son esenciales a cualquier trama negra, que además Urbizu sabe ubicar de forma ejemplar en realidades nacionales cercanas.

Tras lo dicho, me es muy difícil elegir alguna película de esas tres. El western, y la pereza de sus historias me ha encantado siempre. La Voz Dormida me parece una película emocionante, y No habrá paz para los malvados me parece también una gran película. Por razones sentimentales, quiero creer, me decantaría, si en mi mano estuviese, por Blackthron, porque me parece que su historia, como la de todos los buenos westerns que amo, es universal  y eternamente actual ,y porque de alguna manera, siempre me ha parecido que los códigos sobre los que se forja el mito del western en el cine son códigos esencialmente morales, y por tanto, al menos para mí, reconfortan nuestras almas. Como el buen cine, por cierto.

Decir que echo en falta Mercado de Futuros, pero sobre todo una película que me ha conmovido profundamente: Eva. Podría explicar largo y tendido los muchos porqués, pero... solo con oir Space Oditty en ella y esa niña maravillosa ya serían motivos más que suficientes... Y además tiene muchas otros grandes valores. Otra vez será.