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La banca y Grecia reanudan las negociaciones tras el rechazo del Eurogrupo a la quita propuesta

  • La negociación, que va por la tercera ronda, "progresa" y seguirá este viernes
  • Ahora piden más participación de los Estados en la reestructuración de deuda

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Los acreedores privados de Grecia y el Gobierno del país han vuelto a acercar posturas este jueves en su negociación sobre la quita de deuda del Estado, al tiempo que en la UE se extiende la idea de que el sector público también deberá asumir pérdidas.

En la reunión de esta tarde en Atenas, que supone el inicio de la tercera ronda de conversaciones, ha habido "algunos progresos", según el Instituto Internacional de Finanzas, que representa los intereses de la gran banca, y que en un comunicado ha añadido que la negociación se reanudará este viernes.

En el encuentro, que ha durado unas dos horas, han participado Charles Dallara y Jean Lemierre, copresidentes del grupo de trabajo del IIF, y el primer ministro griego, Lukás Papadimos, junto a su ministro de Finanzas, Evangelos Venizelos, según las mismas fuentes.

Según ha dicho a Efe una fuente del gobierno griego, la reunión se centró en "detalles legales y técnicos" sobre una quita de al menos 100.000 millones de euros de la deuda en manos de la gran banca privada y los fondos de inversión (que suman unos 206.000 millones de euros de una deuda total que supera los 350.000 millones).

Las posiciones entre el gobierno y la banca ya son cercanas y, de hecho, ya la semana pasada se llegó a un principio de acuerdo, aunque el lunes éste fue vetado por los gobiernos de la zona euro, mientras que el Fondo Monetario Internacional mostró sus reservas.

A vueltas con el interés

El problema para la Unión Europea (cuyos bancos y estados son los principales prestamistas de Grecia), es el tipo de interés que adquirirán los nuevos bonos depreciados en un 50% por los que serán canjeados los actuales.

En el preacuerdo de la pasada semana se planteaban unos títulos a 30 años con un interés progresivo que rondaría una media del 4,25%, algo que el Eurogrupo considera excesivo. La pretensión de la UE es su reducción hasta el 3,5%.

De otro modo, se cree que será muy difícil que la deuda, actualmente superior al 160% del PIB griego, llegue a reducirse hasta el 120% hasta 2020, uno de los objetivos del plan de la quita que se aprobó en una cumbre europea en octubre.

Sin embargo, los analistas advierten de que, si el interés ofertado es muy bajo, los acreedores se negarán a acogerse voluntariamente a la quita.

Esta situación, según fuentes gubernamentales griegas, forzaría al Ejecutivo heleno a aprobar una ley que obligase a los acreedores privados a reestructurar su deuda, lo que podría activar las Permutas de Impago Crediticio (CDS), algo que tendría un efecto negativo en los mercados y en los bancos que emitieron este tipo de seguros. Pero que supondrá ganancias para otros inversores que han comprado estos productos derivados, que se intercambian sin apenas regulación.

Nuevos esfuerzos con dinero público

En este contexto, cada vez son más los llamamientos a que el Banco Central Europeo, el mayor tenedor de deuda griega, también participe en la quita, algo a lo que se ha negado hasta ahora.

El BCE es el banco de los países del euro, que han aportado grandes cantidades en préstamos para el rescate de Grecia (a cambio de draconianos recortes) y de los bancos del continente.

Entre los que se ha sumado a las voces que piden una reestructuración de la deuda griega en manos públicas el jefe del Eurogrupo, el primer ministro luxemburgués, Jean-Claude Juncker. En una entrevista que saldrá publicada este viernes en el diario austríaco Der Standard, se ha manifestado favorable a que los países condonen parte de las deudas de Grecia.

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