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Suiza gira al centro y castiga a la derecha populista en las elecciones

  • El centro agrupará cerca del 38 % de los escaños del Consejo Nacional
  • La derechista Unión Democrática de Centro (UDC) retrocede un 3%

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Suiza ha registrado un giro al centro en las elecciones nacionales celebradas el domingo, en la que los votantes han castigado el discurso contra la inmigración de la derecha nacionalista, que no obstante se mantuvo como la fuerza más votada del país.

La Unión Democrática de Centro (UDC), partidaria de una mayor dureza contra la inmigración, fue votada por el 26 % del electorado, lejos del 30 % que se había marcado como objetivo durante la campaña, marcada una vez más por el populismo y por los mensajes de tinte xenófobo de esta formación política.

Liderada por el millonario Christoph Blocher, la UDC no ha incrementado su porcentaje de votos por primera vez desde las elecciones de 1991, año en el que comenzó su hasta ahora imparable despegue electoral sobre la base de una plataforma nacionalista.

Discurso xenófobo

La UDC es el partido que impulsó el rechazo a la construcción de minaretes en las mezquitas, con carteles de propaganda en los que los minaretes asemejaban misiles, y el que dejó clara cuál era su posición con respecto a la inmigración con otro cartel en el que varias ovejas blancas expulsaban de Suiza a una oveja negra.

Más recientemente, promovió el referéndum por el que se aprobó la expulsión automática de Suiza los extranjeros condenados por delitos graves y en esta campaña electoral volvió a dejar huella con la imagen de unas botas negras pisando la bandera suiza, acompañada por la leyenda: "Detener la inmigración masiva".

La inmigración es la principal preocupación de los suizos, según las encuestas, pero en esta ocasión el radicalismo de la UDC, conocida también como Partido Popular Suizo, ha jugado en su contra.

Retroceso de la UDC

Los resultados de este domingo representan para la UDC un retroceso de más del 3 % con respecto a las elecciones de 2007, un cambio que ha beneficiado principalmente a dos partidos de orientación centrista: el Partido Burgués Democrático (PBD) y los Verdes Liberales (V-L), que sumaron un 11 % del voto.

El PBD, que se presentaba por primera vez a los elecciones, es una escisión de la UDC, de la que se separó en 2008 por no compartir un planteamiento excesivamente escorado hacia la derecha.

El camino inverso ha realizado los Verdes Liberales, escisión de Los Verdes, de tendencia izquierdista, y que de un 1,4 % en 2007 han pasado a superar con holgura en 5 por ciento en 2011, capitalizando la inquietud por el futuro de la energía nuclear, en lo que se dio en llamar en campaña el "efecto Fukushima".

Esta escisión ha castigado en el otro extremo al bloque rojiverde formado por el Partido Socialista (PS) y Los Verdes, que han retrocedido más de un 2 % con respecto a hace cuatro años.

Los socialistas han sido la segunda fuerza más votada en el ámbito nacional, ligeramente por debajo del 19 % de los votos y los ecologistas cayeron por debajo del 9 %.

Bloque centrista, el gran beneficiado

En este contexto, el bloque centrista fue el más beneficiado en estos comicios, ya que a los buenos resultados de burgueses democráticos y de verdes liberales hay que sumar al Partido Demócrata Cristiano (PDC) y al Partido Liberal Radical (PLR).

El PDC y el PLR son, junto a los socialistas, los dos partidos con más tradición en Suiza y, pese a que cedieron posiciones con respecto a 2007, reúnen entre ambos un 27 % del voto.

Necesidad de coaliciones

El centro agrupará así en torno al 38 % de los escaños del Consejo Nacional, la cámara baja del Parlamento suizo, por lo que previsiblemente podrá marcar el rumbo político suizo hasta 2015.

El Consejo Nacional, que representa al pueblo y que se elige de manera proporcional, tendrá además representación minoritaria en la próxima legislatura de otras cinco formaciones: La Lega (2 escaños), La Gauche (2), el Partido Evangélico (2), el Movimiento de Ciudadanos de Ginebra (1) y el Partido Cristiano Social (1).

Con este arco iris político en el Parlamento, volverá a ser necesaria la búsqueda de coaliciones amplias para poder legislar, algo que forma parte del ADN político de la Confederación Helvética.