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Cientos de miles de manifestantes elevan a cifras históricas la protesta social en Israel

  • Según los medios, solo en Tel Aviv han participado 300.000 'indignados'
  • Piden al Gobierno de Netanyahu medidas contra la carestía de la vida

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Mayor movilización social de la historia de Israel

Cientos de miles de personas han protagonizado este sábado en Israel una histórica manifestación que supone un nuevo récord en la protesta de los indignados contra la carestía de la vida, iniciada hace casi dos meses.    "El pueblo demanda justicia social", ha coreado la multitud.

Según las estimaciones independientes de las tres cadenas de televisión nacionales, la participación en un total de veinte localidades del país ha superado las 400.000 personas. La mayor concentración ha tenido lugar en Tel Aviv, con unas 300.000 personas, mientras que en Jerusalén se concentraron en torno a 50.000 y en Haifa 35.000, según estos medios.

La policía ha hablado de 300.000 personas, según Reuters. Otras fuentes consideran que las cifras están infladas. Los organizadores habían bautizado la protesta como la Marcha del millón, y aunque no se ha llegado a esa cifra, supone un hito en la historia del Estado judío, de 7,5 millones de habitantes.

En las marchas sobresalían algunas banderas israelíes o pancartas con lemas como "La respuesta a la privatización es la revolución" y hasta un becerro de oro, como alusión bíblica. También había referencias a Martin Luther King o el Che Guevara.

Fiesta y oportunidad para el Gobierno

Las concentraciones han estado amenizadas por actuaciones de algunos de los principales grupos musicales del país, como Hadag Nahash, Karolina o Hayehudim, y han acabado, como de costumbre, con el himno nacional, Hatikvá (la esperanza, en hebreo).

"Nosotros no pararemos esta protesta hasta que tú, primer ministro (Benjamín Netanyahu), nos des soluciones reales. Estamos aquí para quedarnos", ha dicho uno de sus principales líderes, el presidente del Sindicato Nacional de Estudiantes, Itzik Shmueli, desde el escenario en la concentración de Tel Aviv, que como en todas las ciudades ha tenido lugar al anochecer del día sagrado para los judíos.

Shmueli ha advertido de que "el camino hacia la victoria no será fácil", pero acabará con "una mejor sociedad israelí" basada en un mayor "equilibrio entre la economía de libre mercado y la economía humana", informa Efe.

El Gobierno ha creado un comité para estudiar las reivindaciones de los manifestantes y algunos de los líderes del movimiento han mostrado su disposición a suspender temporalmente las protestas hasta recibir lo más pronto una respuesta satisfactoria, según varios medios.

Este verano hemos abierto los ojos y ya no los cerraremos

En un discurso muy emocional, otra activista, Dafni Lif, ha dicho sentirse "orgullosa de ser israelí desde hace siete semanas". "Este verano hemos abierto los ojos y ya no los cerraremos (...) Es el despertar más importante que ha habido nunca aquí".

La contestación nació en Tel Aviv en julio cuando una joven plantó una tienda de campaña en un céntrico bulevar tras quedarse sin casa de alquiler. Su caso fue seguido por otros en solidaridad, lo que llenó la avenida de centenares de tiendas, se extendió a otras ciudades y se convirtió en un movimiento más amplio de protesta socio-económica, añade la misma agencia..

Palestina y los árabes, fuera del foco

Hace tres sábados,  según las estimaciones de los medios, salieron a las calles 300.000  personas,  en la que se convirtió entonces en la mayor concentración del  Estado  judío por motivos no vinculados al conflicto de Oriente Medio.

La que hasta ahora se consideraba la mayor manifestación de la historia del país, con unas 400.000 personas, se produjo en 1982 en protesta por las masacres de los campos  de refugiados palestinos de Sabra y Chatila, en el Líbano, recuerda Efe.

Ahora, la cuestión de la ocupación y la colonización de los  territorios palestinos ha sido dejada de lado por motivos tácticos, lo  que ha provocado la crítica de sectores de la izquierda. Quizá por ello,  pese al éxito de las movilizaciones, apenas participan árabes, que son  casi un 20% de la población.