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Aspecto del mercado de las Bitcoins en relación con otras monedas reales
Aspecto del mercado de las Bitcoins en relación con otras monedas reales

Bitcoins, el universo de la economía virtual

  • Es un mercado en el que se utiliza dinero virtual

  • Reglas matemáticas rigen la cantidad máxima de dinero en circulación

  • Se compran, venden e intercambian bienes y servicios sin dinero de verdad

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Esta historia tiene por protagonistas algunos conceptos que a mucha gente le sonarán extraños y futuristas: dinero virtual, matemáticas avanzadas, criptografía segura y unas reglas económicas diferentes a las que conocemos.

Pero basta recordar lo que ha sucedido en algunos países con problemas económicos cuando han tenido que recurrir a medidas como la devaluación de la moneda, o los trucos que la gente se ha ingeniado en tiempos de crisis -como la vuelta al trueque- para darse cuenta de qué estamos hablando.

Se basa en dinero virtual, matemáticas avanzadas, criptografía y reglas económicas diferentes

Las Bitcoins son unas peculiares 'monedas hechas de bits' inventadas por un misterioso personaje del mundo de los códigos criptográficos y las matemáticas. Pueden considerarse un medio experimento, medio avance tecnológico, con toda una comunidad de seguidores detrás.

Su parte teórica, dicen, es intachable. Y desde hace algunos años, los interesados en este tipo de tecnología han trabajado para crear software que lo hiciera posible y algo realmente práctico.

Hoy en día se puede participar en la economía de las Bitcoins y sus mercados casi con la misma facilidad con que operamos en el banco a través de internet.

Intercambio de dinero entre ordenadores

El concepto es el siguiente: una economía en la que miles de ordenadores conectados entre sí proporcionan una forma segura de intercambiar dinero virtual, con el cual se pueden comprar bienes y servicios reales.

El gurú del MIT Nicholas Negroponte ya anticipó hace más de una década que este tipo de mercados podrían existir y prosperar, algo similar a si la gente en un entorno reducido (digamos, un parque infantil o unos juegos recreativos) se pusieran de acuerdo en utilizar dinero de Monopoly o tiques para hacer transacciones entre sí ignorando a quienes imprimen los billetes.

En Facebook, World of Warcraft y otras redes sociales han popularizado monedas alternativas con un efecto similar: sirven para comprar bienes virtuales y, aunque quienes lo organizan están en contra de ellos, acaban teniendo una equivalencia en dólares o euros, aunque sea a pequeña escala.

Actualmente hay unos 6 millones de Bitcoins y se llegará a 21 millones en 2140

A diferencia del mundo real, en Facebook o en WoW, en la economía de las Bitcoins el dinero total que existe se sabe perfectamente cuánto es y especialmente a qué ritmo se genera: actualmente hay unos 6 millones de Bitcoins y se llegará a 21 millones en el año 2140, cuando ya no habrá más.

La ley de la oferta y la demanda determinará la equivalencia con otras monedas y el valor de las Bitcoins. Visto como un dibujo, es una curva casi sin fin que determina exactamente cuándo se generarán nuevas monedas.

Esa generación equivale en la economía tradicional a la mítica máquina de imprimir billetes que tienen los estados. En la red de Bitcoin, eso se llama la minería de Bitcoins y consiste en que todos los ordenadores trabajan realizando complejos cálculos matemáticos hasta encontrar las siguientes monedas válidas que se añaden al mercado.

Los ordenadores que realizan más cálculos (lo que en el fondo es un trabajo computacional) reciben ese dinero en sus carteras. El resto pueden conseguirlo realizando trabajos reales o vendiendo y comprando bienes. A medida que pasa el tiempo, la minería es cada vez más y más árdua, porque deben generarse Bitcoins con menos frecuencia.

El monedero, un fichero de texto

El dinero en forma de Bitcoins lo guarda cada persona en su ordenador en una «cartera» que en realidad es un simple fichero de texto. Pero contiene los códigos criptográficos más seguros que se conocen, de modo que es imposible falsificar dinero a partir de la nada.

Matemáticamente se puede demostrar que tampoco se puede pagar con el dinero de otro y para mayor seguridad todas las transacciones quedan registradas para siempre.

Cada persona que utiliza Bitcoins tiene un código público a modo de buzón, algo como {1MifMXtq2wMMAbb6zr8u6qEzWqq3CQeGUr} que incluye sus datos y y con lo que se pueden recibir y enviar transacciones.

Contiene los códigos criptográficos más seguro y es imposible falsificar dinero a partir de la nada

Ese código equivaldría a una especie combinación de los datos personales, las cantidades, el buzón en que se depositan, la numeración de los billetes y mil candados alrededor.

El código personal va cambiando como haría el total de una cuenta corriente y se gestiona mediante un software espacial, disponible para Windows, Mac OS X y Linux.

Este software reparte toda la información sobre el dinero existente y las transacciones por toda Internet, mediante una red P2P similar la que usan los programas para compartir música o películas, de forma descentralizada.

Transparencia

Esa es otra de sus grandes ventajas: que no hay un banco central que rinda cuentas, guarda el dinero, se estropee o decida imprimir dinero de la nada y destrozar la economía.

Hacer una transacción en Bitcoin equivale esencialmente a explicarla y transmitirla por televisión a todo el planeta, de modo que cualquier interesado puede comprobarla, pero solo el receptor puede hacer uso de ella (en este caso, del dinero virtual).

Además, la mejor demostración de que el sistema es fiable es que el código de todos esos programas y que gestiona la propia red es código abierto y libre, que cualquiera puede examinar, algo que en criptografía se considera la mejor fórmula, extremadamente segura.

Todo esto puede sonar en principio a un juego divertido, pero desde hace algún tiempo se van uniendo más y más empresas a este mercado.

Hoy en día se pueden comprar algunos libros, ropa, videojuegos, aparatos electrónicos o servicios tales como alojamiento web y servidores de Internet pagando con Bitcoins.

Y, ¿cómo hacerse con algunas Bitcoins? Aparte de dedicarse a la 'minería' también se pueden vender productos o servicios. O cambiar dólares o euros por Bitcoins en algún mercado especializado (extremando las precauciones, claro).

A veces no ha de intervenir siquiera el dinero «real»: si un dibujante intercambia unas horas de trabajo en el diseño de un logotipo para una tienda de moda a cambio de un par de zapatos, la transacción entre particulares puede quedarse en el mundo virtual. Es el trueque elevado a la máxima potencia.

¿Qué ocurre cuando no hay un organismo regulador?

Los interesados en las cuestiones de macroeconomía llevan tiempo estudiando con detenimiento el mercado de Bitcoins: ¿qué ocurre cuando no hay un organismo regulador?

De momento, nada: el mercado se adapta a la oferta-demanda. ¿Tiende a la inflacción? Justamente a lo contrario, porque cada vez hay menos Bitcoins, de modo que las existentes aumentan de valor.

¿Se puede destruir el dinero, congelarlo o acapararlo? Sí, pero no parece que pueda tener efectos nocivos puesto que la ley de la oferta-demanda ajustaría el precio automáticamente.

¿Que sucede cuando no hay intermediarios como bancos o financieras que se queden una comisión? Los precios tienden a ser más justos y económicos y florece la economía.

Todo esto no significa que este mundo virtual vaya a ser una competencia para los bancos o las economías tradicionales, al menos de momento: en la situación de especulación salvaje actual, y al cambio actual de unos 6 dólares por Bitcoin (hace menos de un año se valoraban a 6 centavos) todavía debe encontrar el equilibrio del valor justo, sea cual sea. (Hay quien opina además que el sistema podría ser manipulado si alguien consigue controlar una gran parte de las Bitcoins, pero se han previsto algunas soluciones en ese caso).

Otro factor importante es que una de las grandes desventajas que se han observado en otras monedas virtuales en su relación con el mundo real –que se usen para blanquear dinero negro y de dudosa procedencia– no puede darse en la red Bitcoin: cada transacción está numerada y puede trazarse hasta su origen incluso años y años atrás, de modo que resulta fácil saber quién hizo qué y cuándo en cualquier momento.

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