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Pájaros que hablan al oído

  • El alfabeto de los pájaros aborda la adopción con la fantasía de los cuentos
  • La novela muestra el sentimiento de abandono de una niña china

Por
Pájaros de papiroflexia
Pájaros de papiroflexia REUTERS

Ficha técnica

Fecha de publicación: 08/02/2011
256 páginas
Colección, Biblioteca Breve

La escritora Nuria Barrios dedica su libro “a todas las madres verdaderas”. Esta primera frase tan corta, sencilla y significativa nos guía para escuchar casi, casi, al oído este "alfabeto de los pájaros” .

La novela es un juego de muñecas rusas infinito, esconde en su interior un cuento dentro de otro cuento, que desemboca en una fábula cargada de lirismo.

¿De dónde vengo yo? (Nix)

Como en todo cuento que se precie también aquí hay un monstruo a combatir, encarnado en el sentimiento de abandono y desarraigo que sienten los niños adoptados.

¿De dónde vengo yo?, ¿Por qué me dejaron en un orfanato?, se pregunta sin descanso Nix la niña protagonista, que siente un dolor profundísimo al que no sabe poner nombre, convirtiéndolo en algo más hondo e inquietante, porque aquello que “no sabemos nombrar nos aterroriza más”.

Tú eres una cigüeña y yo soy una golondrina

El argumento de El alfabeto de los pájaros (Seix Barral) es sencillo: Nix es una niña china adoptada de 6 años. Es muy sensible, fuerte, e inteligente. “Con la dureza de los supervivientes pero a la vez vulnerable”, explica la autora.

Sus padres adoptivos le quieren con locura, pero ella no puede dejar de sentirse desgraciada por desconocer sus orígenes y por no hacer nacido de “la barriga de su madre adoptiva”.

La fantasía irrumpirá entonces en la historia como un personaje más. La imaginación se transformará en “medicamento sanador de almas”, porque la pequeña sólo siente alivio cuando escucha las fábulas llenas de magia que le cuenta su madre.

Todos necesitamos un amor incondicional

“La madre encuentra en la fantasía un lenguaje que le permite comunicarse con su hija, que no sabe verbalizar lo que siente porque es pequeña. Eso han hecho siempre los cuentos infantiles: hablar en forma de juego de las cosas que más aterrorizan a los niños”, explica la escritora.

La novela ahonda en las relaciones paterno-filiales y saca a la luz el punto de vista de los niños que también “sienten, sufren y quieren expresarse”, sobre todo cuando son conscientes de que son diferentes.

“Tú eres una cigüeña yo soy una golondrina, no podemos ser familia”, le dice Nix a su madre, utilizando los pájaros como metáfora de la diferencia que late en su interior.

El poder curativo de la imaginación

Nuria Barrios se inspiró en las experiencias de amigas que habían adoptado porque “al final los niños acaban preguntando de dónde vienen”, cuenta a RTVE.es, y relata que es muy común que en los pequeños prime el deseo de haber estado dentro del vientre de sus madres adoptivas, para sentirse completos y felices.

“En el caso de Nix, comprendo muy bien lo que ella siente porque es lo mismo que sentimos todos: la necesidad de ser amados incondicionalmente, el terror de ser abandonados, nuestra fragilidad...”, cuenta Barrios, que escribió la novela durante dos años mientras permanecía en una residencia de escritores en el Estado de Nueva York.

El temor al abandono es universal

En aquel tiempo, la autora observaba desde su ventana bandadas de pájaros que con sus gráciles movimientos “partían” el cielo. “Y así fue cómo los pájaros entraron en mi novela”, desvela.

Viaje al vientre materno 

En el relato, fantasía y realidad se funden para sumergirnos en el viaje de la niña. Como en los cuentos se convierte en la heroína de su propia historia, en un onírico retorno al útero materno en busca de su pasado.

En el periplo le acompañará un cuco, otra vez los pájaros como hilo conductor, un poco trastornado y con cierto humor extraño, en una aventura fascinante en la que Nix- Alicia atravesará el espejo en busca de la identidad perdida.

El relato juega con dibujos y canciones : -)

El cuco-sombrerero loco animará a Nix a construir su nido en el calor. Una calidez, que no se puede medir, y que se encuentra siempre cerca de los corazones de los que más nos quieren.

El relato, que juega con ideogramas y canciones, nos hace volar con un lenguaje cargado de poesía en las conversaciones entre madre e hija, casi como si de pequeños haikus se tratase.

Si cerramos los ojos, el poder de la imaginación puede curarnos y conducirnos al analgésico olvido. Puede suceder porque “todo lo que es posible ocurre”. Lo cuentan los pájaros en su impredecible lenguaje.

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