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El mal tiempo complica las labores para frenar la marea negra y pone en alerta a Luisiana

  • 6.000 efectivos colocan barreras flotantes frente a la costa de Luisiana
  • Alabama declara el estado de emergencia

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La mancha de petróleo sigue avanzando

La lucha contra la marea negra se complica. Los intenson vientos  y olas de gran altura amenazan con frustrar los esfuerzos por impedir que el vertido de petróleo contamine las costas de Luisiana y desate una catástrofe ecológica no sólo en ese estado sino también en los de Florida y Alabama.

El Servicio Meteorológico Nacional ha pronosticado para este sábado un aumento de los vientos y de las mareas con olas que empujarán el petróleo al interior de las pequeñas bahías del sudeste de Luisiana. Además, los vientos aumentarán la altura de las olas a lo que se sumará la probabilidad de tormentas eléctricas durante el día en toda la región.

Tom McKenzie, portavoz del Servicio de Pesca y Vida Salvaje de EEUU, ha manifestado que es posible que las olas hagan inútiles las barreras flotantes que ya se han instalado a poca distancia de las costas de Luisiana. Pese a la amenaza de mal tiempo más de 6.000 efectivos y centenares de barcos continúan instalando las barreras flotantes en las costas de Luisiana. El estado se enfrenta a la inminencia de un desastre ecológico y en su industria turística y pesquera.

Presiones sobre BP

Por su parte, el gobierno federal ha intensificado sus presiones sobre la petrolera British Petroleum (BP) para que aumente sus esfuerzos para poner fin al vertido de crudo y trate de reducir el impacto ambiental. "Es hora de que BP aumente su movilización en momentos en que la marea negra de crudo avanza hacia las costas", dijo la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, tras hacer un recorrido por la región. "Seguiremos insistiendo para que BP aumente sus esfuerzos", ha agregaddo.

El vertido de unos 5.000 barriles de petróleo comenzó después de una explosión el pasado día 20 y el hundimiento dos días después de una plataforma de prospección petrolera de BP a unos 75 kilómetros de la costa de Luisiana.

En una conferencia de prensa en ese estado, Doug Suttles, jefe de operaciones de BP, dijo que su empresa ha montado el mayor esfuerzo que se conozca en el mundo para resolver un problema de este tipo. "Hemos utilizado todas las tecnologías disponibles, hemos acudido a todos los recursos. Agradecemos cualquier idea nueva y todas las ofertas de apoyo" para esta tarea, ha agregado.

Alerta en Alabama

El gobernador de Alabama Bob Riley declaró el viernes el estado de emergencia y señaló que el vertido de petróleo representa una grave amenaza para el ambiente y la economía del estado. Riley, que sumó su estado a las declaraciones de emergencia hechas previamente por los de Florida y Luisiana, hizo el anuncio después de cancelar un viaje a la India a la cabeza de una misión económica.

La emergencia permite que el gobernador ordene medidas de excepción para asegurar que todos los organismos del estado están listos para responder si la marea de petróleo llega a las costas de Alabama, dijeron fuentes oficiales."Este vertido de petróleo constituye una amenaza grave para nuestro ambiente y para nuestra economía", dijo Riley en una declaración.

"Con sus recursos naturales, sus empresas y sus comunidades costeras en peligro, Alabama no puede dar nada por sentado. Nuestras agencias estatales han estado trabajando con organismos federales para preparar a Alabama ante un desastre ambiental sin precedente", agregó.
Poco antes, el gobernador había anunciado la cancelación de su misión a la India.

"Debido a la enormidad de la situación que enfrentamos, permaneceré en Alabama para garantizar que nuestros organismos trabajan con las agencias federales y British Petroleum para resolver esta emergencia", señaló.

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