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Martin Cooper, padre del teléfono móvil

  • Estudió y realizó un master en Ingeniería eléctrica en el Illinois Institute of Technology
  • En Motorola desarrolló su primer móvil: Pesaba un kilo y costaba unos 2.900 euros
  • Además trabaja en el desarrollo de antenas inteligentes y redes inalámbricas

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Martin Cooper, el padre del teléfono móvil, nació en 1928 en Chicago, Illinois. Hijo de inmigrantes ucranianos, Cooper decidió que los teléfonos deberían ser lo suficientemente pequeños como para ser portáliles y su empeño dio lugar, en 1973, al primer prototipo de teléfono móvil. El inventor llegó a confesar que fue viendo al Capitán Kirk usar su comunicador en la serie Star Trek lo que le inspiró para desarrollar el aparato.

Cooper pasó la mayor parte de su juventud en la era de la Depresión de Chicago y aunque nunca pasó hambre, su familia llevaba una vida muy modesta. Para poder pagar sus estudios en el Illinois Institute of Technology, donde logró licenciarse, se unió a la Reserva de Oficiales del Cuerpo de Capacitación, y terminó en un destructor de la armada durante la guerra de Corea.

Tras varios años en la Marina, finalmente adquirió un trabajo en Teletype, una filial de Western Electric. Comenzó a trabajar en Motorola en 1954 y tres años más tarde obtuvo un master en Ingeniería eléctrica en la escuela nocturna, también en el Illinois Institute of Technology.

Fue en Motorola donde desarrolló el primer prototipo de teléfono móvil al ser nombrado director corporativo de Investigación y Desarrollo . Se llamaba DynaTAC y su batería tenía una duración de 35 minutos de duración y pesaba un kilogramo. El equipo de Cooper consiguió reducir su peso a la mitad y en 1983 salió a la venta por un precio de 4.000 dólares (unos 2.900 euros).

Cooper invirtió más de diez años en su proyecto, que además tuvo un elevado coste para la compañía. Algunos trabajadores de la empresa querían abandonar la investigación y centrarse en ampliar el mercado existente basado en incorporar teléfonos en los coches.

Finalmente, en 1976 el invento de Cooper empezó a generar ingresos para la compañía. "Costó mucho y llevó mucho tiempo", admite Cooper en The Economist, que afirma que siempre tuvo una visión a largo plazo de su proyecto.

Es evidente que Martin Cooper no se equivocaba pues, aunque en un principio el aparato estaba pensado únicamente para el mundo empresarial por su elevado precio, actualmente más de la mitad de la población mundial tiene teléfono móvil.

Años más tarde, Cooper abandonó Motorola y fundó ArrayComm, una compañía que trabaja en la investigación de antenas inteligentes y la mejora de la tecnología inalámbrica de redes.

En 1995, Cooper recibió el Wharton Infosys Business Transformation Award por sus innovaciones tecnológicas en el ámbito de la comunicación. Martin Cooper también es miembro de Mensa.

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