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La Policía británica detiene a cinco jóvenes por planear actos contra la cumbre del G-20

  • Localizaron a uno haciendo un graffiti y hallaron armas de imitación en su casa
  • Sospechan que querían interrumpir la cumbre sin provocar muertos y heridos
  • Les aplica la ley antiterrorista, por lo que podrán estar retenidos 28 días
  • Son ciudadanos británicos sin nada que ver con el extremismo religioso

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Cinco jóvenes han sido detenidos en Plymouth, al sur de Inglaterra,  en varias redadas en aplicación de la ley antiterrorista del Reino Unido acusados de planear actos contra la cumbre del G-20, que tendrá lugar el jueves próximo en Londres.

Durante las redadas, la Policía ha confiscado artefactos elaborados con fuegos artificiales y varias armas de imitación -entre ellas un fusil Kalashnikov- que, según el subcomisario Paul Netherton, "probablemente ni siquiera son letales".

"El uso de la ley antiterrorista es un paso serio y no se puede tomar a la ligera, pero los objetos encontrados lo justifican", ha subrayado Netherton.

Aplicación de la ley antiterrorista

Los detenidos tres varones de 25, 19 y 16 años y dos mujeres de 20, que fueron capturados después de que el primero fuera sorprendido pintando un grafiti el 27 de marzo.

Según esta ley, pueden ser retenidos durante 28 días para efectuarles interrogatorios.

Desde Scotland Yard, un portavoz ha señalado que la investigación se encuentra en una "etapa muy temprana" y que "no ayuda la especulación sobre la capacidad, intención o motivación de los arrestados".

Los sospechosos fueron arrestados durante los últimos tres días y están siendo interrogados, ha precisado un portavoz de la Policía de los condados sureños Devon y Cornualles.

Sin relación con el extremismo religioso

"Los aparatos estaban preparados para colocar fuegos artificiales y tenian componentes explosivos en ellos. Habían adaptado varios fuegos artificiales, aunque probablemente no eran letales", ha detallado el subcomisario, que ha subrayado que no tienen nada que ver con el extremismo religioso.

De hecho, la  investigación se centra en "actividad política en la que están implicados nacionales británicos".

La operación tampoco guarda conexión con el terrorista suicida Nicky Reilly, de 22 años, que fue condenado a 18 años de cárcel el pasado enero.

Reilly, un musulmán converso que vivía con su madre en Plymouth, fue persuadido por extremistas para perpetrar el pasado año un ataque con una bomba de clavos en un restaurante de Exeter (sur de Inglaterra), si bien el explosivo le estalló en las manos y sólo causó daños materiales en el establecimiento.