Athletic de Bilbao 0 - 3 F.C. Barcelona

DAVID RAMOS- Las claves de la final del la Copa del Rey.

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Un Barcelona soberbio se proclamó campeón de la Copa del Rey en el Vicente Calderón. Su exhibición de 24 minutos y tres zarpazos fueron suficientes para noquear a un desorientado Athletic. Los leones, muy inferiores, volvieron a pagar su inexperiencia en una final que comenzaron con muchas dudas atrás. Antes de ese mal despeje de Javi Martínez a los dos minutos que acabó en el gol de Pedro, el conjunto bilbaíno ya había concedido dos ocasiones claras. Demasiados desajustes para una final y demasiadas facilidades para un equipo como el Barça, que atacó el partido desde el pitido inicial y no dio opción de levantar la cabeza a los de Bielsa hasta que la renta era ya insalvable. Incontestable 26ª Copa para el Barça y brillante despedida de Pep Guardiola, que culmina con un nuevo título (el 14º) su etapa en el banquillo azulgrana, la más brillante de la historia del club.

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Guardiola: "Esto es solo un punto y seguido"

Augura que con Tito en el banquillo el equipo "será igual de competitivo".

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Marcelo Bielsa asume que falló con el planteamiento

"Preparé un partido para lograr protagonismo, intenso y dinámico".

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Rosell: "Ha sido el final que Guardiola merecía"

El presidente Sandro Rosell calificó de "excelente" la temporada.

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Llorente: " Este equipo se va con la cabeza alta"

"El vestuario está triste. No hemos conseguido nada en estas finales".

El canario se jugaba mucho más que una final de Copa. Era su última oportunidad para convencer a Del Bosque de que debe estar en la Eurocopa. Guardiola estuvo listo al ver que nadie iba a estar más motivado que él. Y Pedro no defraudó. Sacó su versión más eléctrica y desequilibrante, esa misma chispa que mostró en la semifinal del Mundial ante Alemania. Supo poner sobre el césped sus principales virtudes. A la velocidad le acompañó el oportunismo, aprovechando un rechace para batir a Gorka en el primer gol, y la calidad, con un golazo desde fuera del área con el interior de su pie izquierdo, raso y al palo largo, que cerraba el marcador.

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0-1. Pedro abrió el marcador tras aprovechar un mal control de Javi Martínez dentro del área tras un córner. El canario batió con su pierna izquierda a Gorka en el minuto 2.

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La final no dio lugar a sorpresas. El Barça mostró su autoridad ante un Athletic que de nuevo fue incapaz de gestionar la presión de un partido de esta magnitud. Los culés jugaron a lo campeón, con la decisión y madurez de los equipos grandes. Impusieron la lógica a la fuerza, con toque rápido y preciso en el centro del campo, diagonales y profundidad. Un vendaval de buen fútbol en el que el balón corría a cámara rápida mediante la inspiración y frescura de Xavi, Iniesta, Messi y Pedro. Mataron el partido con rapidez para gestionarlo después con pausa y control. El mejor repertorio azulgrana intimidó desde el inicio a un equipo nervioso que acaba una gran temporada de la forma más cruel, perdiendo dos finales por goleada en quince días. El de Bielsa sigue siendo un proyecto ilusionante y prometedor, pero todavía está verde. 

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0-2. Leo Messi aprovecha un servicio genial de Iniesta y 'la rompe' por alto al palo corto de Gorka Iraizoz. Mano a mano imparable para el meta vasco.

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0-3. Golazo de salón. Xavi recibe en la frontal del área, espera la llegada de Pedro y se la deja para que éste remate con la zurda, colocada y por abajo.

Del Barça fue la posesión del balón y la fluidez en la distribución. Un Iniesta genial dio el pase de la noche a Messi, mientras que Xavi recuperó su mejor nivel. Hizo circular la pelota con facilidad y dio un recital de visión de juego, dejada espectacular a Pedro en el tercer gol incluida. Mientras hubo partido, hasta mediada la primera mitad, el Athletic no pudo dar más de tres pases seguidos. No supo robarle la pelota como en el partido de Liga en San Mamés y no hubo posibilidad de repetir esa maravillosa guerra de ida y vuelta, posiblemente el encuentro más bonito del año para el espectador. Bielsa se equivocó llevando la primera línea de presión al centro del campo sin tapar la salida del balón. Las marcas sobre Xavi e Iniesta no impedían que jugadores con la movilidad de Pedro, Messi o Alexis bajasen a recibir entre líneas y desarbolaran con un toque su plantemaiento defensivo. Bielsa dejó pensar al Barça en su intento de achicar y fracasó. La única vía era la del descaro, pero el recuerdo de Bucarest, la 'verdadera' final de los leones, quizás pesó demasiado. Y el Athletic no sabe jugar así. Necesita morder, jugar sin complejos, como en Old Trafford. Ni recuperó ni pudo tocar, porque el Barça sí que le buscó arriba con agresividad. Los de Guardiola forzaron errores en la entrega una y otra vez. Neutralizaron al Athletic con y sin balón. El Barça no solo ganó por ser mejor, sino también por ser fiel a sí mismo.

Jugar casi toda la temporada con el mismo once tiene sus riesgos, y uno de ellos está en la peor asimilación de los cambios cuando toca mover alguna de las piezas. Las inoportunas gripes de Ander Herrera e Iturraspe trastocaron el esquema de Bielsa. Javi Martínez, que ha jugado todo el año de central, estuvo desaparecido en su regreso a un centro del campo que prácticamente no existió. Sin dos de las piezas claves en la medular bilbaína, el equipo se desinfló. El internacional no fue capaz de aportar la agresividad y la fuerza de Iturraspe, una de la revelaciones de la temporada, mientras que De Marcos estuvo totalmente fuera de sitio, atrapado en una demarcación que exije mucha más paciencia y capacidad de asociación. Su perfil es el de un llegador con gol, demasiado diferente al de Ander, que mejoró al equipo en la segunda mitad.

La defensa del Athletic tuvo varios desajustes graves. El peor de todos llegó en el primer gol, cuando hasta tres defensores se quedan mirando a Pedro tras el error de Javi Martínez en la recepción. En el segundo, Aurtenetxe pierde la referencia de Messi en carrera y Amorebieta desbarata cualquier opción de fuera de juego. En el tercero, Ibai no acompaña la jugada y deja vendido al lateral, que elige mal al irse a por Xavi.

El Athletic no tuvo capacidad de reacción. Durante la primera media hora fue como un púgil que no para de encajar golpes. Tan pronto como hacía un amago de levantarse volvía a la lona. Estaba K.O. ante el vendaval  de ocasiones que inauguró Leo Messi a los 18 segundos y que terminó por sacarle de la final. Da la impresión de que nunca pudo combatir, de que ni siquiera tuvo un segundo para medir sus posibilidades. Solo a partir del 3-0 el equipo se entonó. El primer disparo a puerta lo realizó Susaeta a los 25 minutos. Incluso  pudo meterse en el partido si, justo en la siguiente jugada, el árbitro hubiese pitado un claro penalti por agarrón de Piqué sobre Llorente. El resto fue un trámite en el que los leones compitieron con dignidad sin bajar los brazos. Ibai Gómez tuvo la más clara al inicio del segundo tiempo, pero su definición picada se marchó ligeramente desviada.

Guardiola se va como llegó, ganando títulos. Con esta Copa del Rey suma 14 trofeos de 19 posibles en sus cuatro años al frente del banquillo azulgrana. No pudo tener mejor despedida. Su equipo le regaló la mejor versión de su obra, un fútbol de toque rápido al espacio y siempre con vocación atacante, con el gol como único objetivo. Ha sabido preparar una final durante un mes de inactividad competitiva y con el constante debate sobre su despedida y relevo de fondo. En silencio y con trabajo, motivando hasta el último día. Con su marcha nace el mito de Pep, tanto para el Barça como para el fútbol español. Porque en el currículum de Guardiola siempre figurará el mérito de haber fabricado el equipo más perfecto que jamás se ha visto en el fútbol. 

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