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Raúl, como Poulidor, siempre en el podio

  • Tras 16 años en la élite, sus estadísticas son contundentes
  • Lo ha ganado casi todo en el Real Madrid, pero no en la selección
  • La polémica y los rumores han rodeado su figura constantemente
  • Ver también: Especial sobre Raúl González, la leyenda blanca

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El emotivo adiós del emblema del Madrid

Le han definido de muchas formas. De Raúl han dicho que es un jugador que saca notable en todos los aspectos del juego (cabeza, regate, gol, visión de juego....) pero sin ser sobresaliente en nada, lo que le ha penalizado para ser reconocido individualmente.

También, de forma irónica, le llamaron "el que nunca hace nada", cuando arreciaban las críticas contra él. En boca de todos, ha generado diversas polémicas en la prensa deportiva española, a pesar de que hay que bucear profundo para encontrar alguna declaración altisonante o fuera de tono del "7" del Madrid (en el pasado también de la Roja). ¿Qué ocurre entonces con Raúl? [Perfil: Raúl, el eterno capitán] [Fotogalería: Las mejores imágenes de la carrera de Raúl] [Vota y elige el mejor gol de Raúl en el Madrid].

Si nos fijamos sólo en sus datos profesionales, las cifras no dejan lugar a dudas. Con el Real Madrid ha ganado Ligas, Champions, Intercontinentales, Supercopas de España y Europa.

A nivel individual es el hombre récord. Máximo goleador histórico de la Liga de Campeones, tercer máximo goleador histórico de la Liga, por delante de mitos como Di Stéfano y segundo jugador con más partidos en Primera División, con 550 (sólo Zubizarreta le supera con 622).

Raúl entra en la historia

Es el primer y único jugador de la historia de Primera División en entrar conjuntamente en el selecto grupo de futbolistas con 500 partidos y con más de 200 goles. Su carrera ha estado marcada por la regularidad, pues ha quedado 6 veces entre los 10 mejores al Balón de Oro y 6 veces entre los 10 mejores al Jugador Mundial de la FIFA.

Como equipo siempre en el primer puesto, como jugador individual siempre en el pelotón de cabeza, pero nunca ganador. Al estilo Poulidor, pero sin el cariño que despertaba el ciclista francés en los aficionados.

La selección, una espina clavada

En la selección le ocurre casi lo contrario que en su club. Raúl  bate marcas individuales con la Roja. Es el máximo goleador de la selección, con 44 tantos, a la espera de que Villa, al igual que se hizo con su número siete, se convierta en el rey. Un par de goles más para sumar 45 y el Guaje le habrá superado.

Es el tercer jugador con más internacionalidades y el jugador español más joven en marcar en un Mundial con nuestra selección.

Pero no ha ganado nada con la Roja. Luis Aragonés prescindió de él en la Eurocopa de 2008 y Vicente del Bosque, pese a sus tímidas insinuaciones de que Raúl podría volver a vestir la elástica nacional, nunca le llamó, a pesar de que recuperó un nivel que generó debate sobre si debería  o no ser llamado.

Centro de todas las miradas

Suplente en el Real Madrid esta pasada temporada, no ha dado un solo problema a su entrenador y se ha comportado de forma ejemplar cuando ha salido al campo, aunque su forma de celebrar los goles señalando su número ha hecho correr ríos de tinta. Su vida personal parece tranquila y no ha protagonizado polémicas exclusivas en la prensa del corazón.

Dejó de contar para los seleccionadores en el periodo más glorioso de la Roja.  Tuvo además que ver por televisión como sus compañeros se colocaban en la cima del fútbol ganando el Mundial en Sudáfrica.

Sin embargo, nunca ha protagonizado un mal gesto, a pesar de los rumores que le acusaban de enrarecer el vestuario y tratar de imponer su voluntad. Incluso tuvo que dar una rueda de prensa con Aragonés para demostrar que se llevaban bien.

Lo mismo le ha ocurrido en Madrid. Capitán del equipo, se le ha acusado de ser el que manda en el vestuario y la causa en más de una ocasión de la marcha negativa de los blancos. Pero encontrar un entrenador o compañero que confirme esos rumores es misión imposible.

¿Qué ocurre con Raúl entonces? Tal vez su timidez se ha confundido con soberbia muchas veces. Quizá le ha faltado don de gentes para ser un deportista universalmente querido como ocurre con otros como Rafa Nadal o Pau Gasol. Su repetida muletilla  "sí, bueno, ¿no?..." hizo muy conocido a su guiñol televisivo y casi se mimetizó con el personaje real, aunque con los años ha mejorado su relación y espontaneidad con los medios.

Lo indiscutible es que forma parte de la historia del fútbol español,  y su figura probablemente será aún más valorada a medida que pasen los años, como siempre ha pasado.

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