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Nos adentramos en los comienzos, cuando no existía la escritura... y los cuentos formaban parte de la tradición oral. Nos vamos muy lejos en el tiempo, pero no en el espacio. Elena García de Quevedo nos acerca gracias a Luz, la niña chamán (ed. Legua Editorial) a la época de la Sima de los Huesos. Una alegoría del mundo a través de Atapuerca y los personajes reales que continúan en el yacimiento de Burgos. 

Todo lo que sabemos sobre la evolución humana podría cambiar. El número de especies, su orden de aparición. Es por lo menos lo que han propuesto los investigadores de Atapuerca en la apertura de una nueva temporada de excavaciones.

Después de 30 años de trabajo los investigadores del yacimiento de Atapuerca han hallado la colección más grande de cráneos fósiles de la historia. Pertenecen a 17 individuos que vivieron mucho antes que el hombre de Neanderthal, lo que aportará nuevos datos sobre su evolución.

La secuenciación del ADN del hombre de Atapuerca, ha desconcertado a los científicos. Su parentesco con un homínido de Denisova, un remoto poblador del sur de Siberia, complica el árbol genealógico de la especie humana.

El codirector del yacimiento de Atapuerca, Juan Luis Arsuaga, considera que la propia obtención del ADN de un fémur que data de hace unos 400.000 años "es un éxito en sí mismo" y "abre la puerta a nuevos descubrimientos de material genético en esas cronologías".

Así lo ha asegurado el científico en Radio Nacional un día después de que la revista Nature haya publicado los resultados de una investigación que han llevado a cabo el equipo de Atapuerca y del Instituto Max Planck. Conjuntamente han logrado secuenciar, con nuevas técnicas, el genoma mitocondrial casi completo de un fémur -denominado Fémur XIII-, de uno de los 28 individuos que se han conservado en la Sima de los Huesos, en Atapuerca (Burgos).

Una nueva técnica ha permitido reconstruir el ADN de un fémur de la Sima de los Huesos. Es el material genético humano más antiguo y parte de ese genoma coincide con el de unos antiguos pobladores de Siberia. Eso quiere decir que procedemos de un antepasado común que habría vivido hace unos 700.000 años.