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El gesto cotidiano de pulsar un botón para que los dispositivos enchufados a la corriente funcionen es resultado de 180 años de ingenio, esfuerzo y perseverancia. En España hubo ensayos de iluminación muy puntuales a partir de 1852, pero no fue hasta la década de los setenta, tras la invención de la dinamo de Gramme, cuando el prodigio empezó a extenderse a gran escala. Es llamativo el entusiasmo con que nuestro país se subió al carro del electrón, al mismo nivel que las naciones europeas más avanzadas en la Segunda Revolución Industrial. Pronto se comenzaron a explotar los saltos de agua: Hidroeléctrica Ibérica e Hidroeléctrica Española surgen a comienzos del siglo XX. Poco después se empiezan a levantar grandes presas, como las controladas por la sociedad Saltos del Duero. La República diseña un ambicioso Plan Nacional de Obras Hidráulicas que, pantano a pantano, será ejecutado durante el franquismo.

1944 es un año clave por el nacimiento de Iberduero, fruto de la fusión de las grandes hidroeléctricas, y por la aparición de la pública Endesa. Pese a todo, y contra la tendencia dominante en la Europa de posguerra de nacionalizar el sector eléctrico, el capital privado sigue mandando en España. También cuando entra en juego el actor atómico. La llegada de la democracia y el frenazo en las expectativas de crecimiento del consumo dieron paso a una moratoria nuclear que dejó proyectos a medio construir. Las compensaciones se acabarían trasladando a la factura de los consumidores, incluso más allá de la liberalización del mercado eléctrico en 1997. Dos años más tarde el gobierno sacó a bolsa Red Eléctrica de España, la primera empresa del mundo dedicada en exclusiva al transporte y operación de un sistema nacional.

El cambio de siglo introduce nuevas energías renovables: primero la eólica y, más recientemente, la solar fotovoltaica. Su creciente peso en el mix energético, en línea con las exigencias comunitarias en materia de emisiones, obliga a buscar fórmulas para garantizar la estabilidad del conjunto y evitar apagones como el que sufrió la península ibérica el 28 de abril de 2025.

En este documental, con guion de Álvaro Soto y diseño sonoro de Mayca Aguilera, participan Francisco Cayón, profesor de Historia e Instituciones Económicas de la Universidad Autónoma de Madrid; Mar Rubio-Varas, catedrática de Economía en la Universidad Pública de Navarra; e Isabel Bartolomé, profesora del departamento de Economía e Historia Económica de la Universidad de Sevilla. De analizar el presente y el futuro del sector se encargan Alfredo García Fernández, operador y supervisor de la central nuclear de Ascó; Antonio Turiel, investigador del CSIC y experto en sostenibilidad; Julio Castro, CEO de Iberdrola Energía Sostenible; y José Luis Velasco, autor del libro 'Crónicas eléctricas. Breve y trágica historia del sector eléctrico español'.

El precio de la electricidad se ha disparado en junio debido a una mayor demanda por el calor. A diez días de que acabe el mes, ya hay una diferencia respecto a mayo de casi 50 euros en el mercado mayorista.

Cristina Corchero, presidenta de Bamboo Energy, explica que "en verano, aumenta la demanda, no baja la energía renovable, bajan las hidráulicas, otros mecanismos que hacen el precio más barato con lo cual el precio será más caro y a eso habrá que sumarle este precio más caro de las restricciones técnicas".

Esas restricciones técnicas siempre han estado en la factura de la luz, pero desde el apagón se ha multiplicado su precio porque el operador del sistema está usando más centrales de gas, que son más caras, para que no vuelva a ocurrir.

Además, debido al temor de otro apagón, se ha disparado el uso del ciclo combinado para generar energía. Este es un sistema que usa gas y vapor para generar electricidad, para mantener un sistema reforzado que garantice la estabilidad tras el incidente del pasado 28 de abril. Este es el precio que hay que pagar para operar de forma reforzada para evitar otro apagón.

Ante esta situación, numerosas empresas han activado las cláusulas que hay en sus contratos para realizar subidas excepciones en los precios debido a las condiciones del mercado.

Rubén Sánchez, portavoz de la asociación de consumidores Facua, advierte que "es cierto que se está dando, pero la ley no las faculta para cambiarnos las reglas del contrato". Además, añade que "hay contratos que generalmente duran un año y hasta que no finalice ese año no pueden establecer nuevas tarifas que pueden ser las que les dé la gana". Sentencia que otro tema es cuando un consumidor decide cambiar de compañía.

"Ahora mismo, lo que les está afectando a las eléctricas en cuanto a incremento no tiene nada que ver con la parte regulada de la factura, de las tarifas de mercado libre, y, por tanto, no pueden repercutirse ninguna subida al consumidor". Lo contrario sería ilegal, denunciable y sancionable.

Foto: GETTY.

La legislación prevé descuentos ante apagones eléctricos para la parte fija de la factura, que se aplicarían en el primer trimestre de 2026. Pero solo está especificado en el caso de que el responsable sea el distribuidor y para algunas causas. Se trataría de céntimos.

Foto: Getty Images