El convento de los Dominicos de Roma fue construido sobre los restos de un templo pagano y a lo largo de los siglos se han vivido allí momentos clave en la Iglesia. Aquí se estableció, durante un tiempo, la Santa Inquisición, y aquí procesaron a Galileo por hereje, por decir que la tierra giraba en torno al sol.
Además, aquí se celebraron dos cónclaves, y los papas Eugenio IV y Nicolás V iniciaron entre sus paredes su pontificado.