La caída del muro de Berlín, hace 33 años, marcó el final de la Guerra Fría y el derrumbe del bloque comunista. Más de tres décadas después, varios países europeos otra vez levantan o planean nuevos muros ante la amenaza rusa. A un lado Polonia y al otro, Kaliningrado, un pedazo de tierra rusa rodeada de países europeos. Los que levantan la alambrada son los polacos, se sienten amenazados porque Putin ha autorizado que aterricen en su territorio vuelos procedentes de Oriente Medio y del Norte de África.
Carlos Franganillo ha hablado con el politólogo y experto en asuntos militares, Guillermo Pulido, que considera que la retirada de las tropas rusas en Jersón supone "una derrota" para el Kremlin. Para Pulido, la retirada rusa de Jersón es el movimiento estratégico que oculta una derrota política para Putin: "El ejército ruso tiene que ceder terreno para evitar ser rodeado y destruido".
Además, si continúa llegando la ayuda militar, Ucrania sí podría llegar a Crimea, ya sea a través de Jersón o Zaporiyia, explica Pulido, quien cree que ahora Rusia debe intentar que la movilización y las fortificaciones mantengan la línea del frente y destruir la infraestructura principal ucraniana, como grandes bazas para lograr los objetivos de Moscú.
¿Qué dejará Rusia atrás, cuando sus tropas salgan de la anexionada Jersón? Ucrania prevé encontrar una ciudad saqueada, destruída y sembrada de minas, y temen encontrar fosas comunes, como en otras zonas ocupadas. Kiev lleva tiempo recopilando pruebas para demandar a Moscú ante tribunales internacionales y, entre esas pruebas, hay todo tipo de armamento.
Entre el caos que deja un ataque es posible encontrar información de utilidad si se sabe dónde y cómo buscar. Un equipo del Telediario se desplaza hasta un almacén de la ciudad de Járkov, donde han ido llevando todos los restos de armamento que han encontrado en cada punto de la regió bombardeada.
Rusia no sólo se retira de la ciudad ucraniana de Jersón, sino que televisa esta decisión. Justifica que es "para salvar la vida" de sus hombres "y mantener la efectividad en los combates". A Kiev tanta escenificación le huele a chamusquina. No por muy esperado, este momento debe confundirnos, dice Zelenski, que llama a contener la alegría.
Esta misma mañana, Putin mencionaba explícitamente a Jersón como una de las regiones de la federación rusa. Moscú estaría, por tanto, renunciando a su propio territorio, pero también desprotegiendo Crimea y alejándose faltalmente de Odesa. La jugada, desconfía Kiev, puede ser fruto del agotamiento o de la estrategia.
El frío y la lluvia van a alterar al campo de batalla en el que combaten Rusia y Ucrania. El teniente general en la reserva, Francisco Gan Pampols, nos explica qué consecuencias va a tener la llegada del invierno al conflicto en los soldados, los vehículos y el armamento.
Hoy Washington y Moscú han reconocido que mantienen "contactos puntuales", y que están abiertos al diálogo. Es una comunicación mínima, pero que ambos reconocen por primera vez desde que estalló la guerra en Ucrania. El objetivo sería evitar una escalada militar y una posible Tercera Guerra Mundial.
La guerra en Ucrania tiene un impacto directo sobre la lucha contra el calentamiento global. El freno a la descarbonización por la crisis energética y el veto a las importaciones rusas comprometen los objetivos de la agenda climática.
En Ucrania, los combates se intensifican en Donetsk. En Las Mañanas de RNE analizamos la guerra en Ucrania conMaksym Palamarchuk, responsable de Política Exterior del Instituto Nacional de Estudios Estratégicos de Ucrania que asesora al gobierno en materia militar, que considera ahora mismo los ataques a lasinfraestructuras energéticas lo están complicando todo, pero asegura que “con ayuda de los aliados, Ucrania puede defenderse y luchar para restablecer su integridad territorial.” Sobre la central Zaporiyia, considera que sigue habiendo riesgos porque está bajo control ruso, pero por otra parte una “catástrofe nuclear sería también unaamenaza para Rusia." Asegura que se están elaborando los planes teniendo en cuenta los escenarios más pesimistas. Para atacar infraestructuras energéticas, Rusia usa armamento muy caro, y recalca, este que es limitado. En relación con cuándo considera que va a acabar la guerra, Maksym Palamarchuk explica que “la mayoría delas guerras acaban con negociaciones, pero estas ocurren cuando una de las partes consigue sus objetivos” y añade que actualmente no ven que “Putin piense que ha perdido la guerra.”