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Después del debate entre Joe Biden y Donald Trump las críticas al presidente estadounidense y las sugerencias de que no debería postularse como candidato a la presidencia han ido en aumento. Anoche en el cierre de la cumbre de la OTAN en Washington tuvo dos lapsus que han dado la vuelta al mundo y, si ya estaba en el punto de mira, ahora lo está aun más. Vamos a hablar sobre la decisión del nuevo gobierno británico para solucionar el problema de la saturación de las cárceles, estaremos en Portugal un fotógrafo que ha conseguido capturar el problema de la vivienda en Lisboa. Tendremos una entrevista sobre los crímenes de guerra en la historia y otra sobre la ley del aborto en Europa. Iremos al estadio olímpico de Berlín, sede de los Juegos de la Alemania nazi y conoceremos los detalles de una boda en India que ha puesto de manifiesto la brutal desigualdad del país. 

El Gobierno de Polonia ha rechazado despenalizar el aborto por apenas tres votos de diferencia en la votación que se ha producido hoy en su Parlamento. Keina Yoshida es abogada especialista en derechos humanos y asesora legal del Centro de Derechos Reproductivos para Europa.

Dos años lleva ya el periodista Pablo González en una cárcel polaca. Hasta en ocho ocasiones le han prorrogado la prisión provisional. A Pablo le acusan de espiar para Rusia, pero siguen sin presentar cargos contra él. Su familia sólo ha podido verle dos veces. Asegura que está bien de ánimo. Siguen denunciando que se están vulnerando varios derechos, como el de defensa.

Al Gobierno le piden que haga más. Así han recordado a Pablo frente al Congreso, donde al ministro de Exteriores le han preguntado sobre el caso. Albares ha recordado que el periodista tiene desde el principio asistencia consular y que él personalmente ha hablado en reiteradas ocasiones con sus colegas polacos.

E insiste en que desde el gobierno español siguen reclamando que haya un juicio oral lo antes posible.

FOTO: EFE / Zipi

Los grupos en defensa de los derechos LGTBI han estado perseguidos durante los ocho años del gobierno ultraconservador Ley y Justicia. En ese tiempo, más de 100 municipios polacos se declararon como zonas "libres de LGTBI". La propia UE denunció que en Polonia se había erigido un discurso de odio contra el colectivo, llegando a ocupar el último puesto de los 27 miembros de la organización en número de derechos.

El presidente y el primer ministro polacos, Andrzej Duda y Donald Tusk, mantienen sus diferencias políticas. Como presidente, Duda cuenta con amplios poderes políticos como aprobar o vetar leyes mientras que Tusk, que trata de cambiar años de gobierno conservador, no posee mayoría parlamentaria. Las próximas elecciones presidenciales serán en 2025 y se espera que la convivencia sea, entretanto, tensa.

Los agricultores europeos están en pie de guerra. La regulación ambiental, el encarecimiento de costes o la considerada como competencia desleal de las importaciones les ha llevado a tomar las calles en Alemania, Polonia o Francia. En esta última, las protestas han acabado este martes en tragedia cuando un coche ha arrollado una de las barreras levantadas por los agricultores matando a una agricultora, quien se encontraba con su marido y su hija al momento del accidente.

Polonia certificó su cambio de gobierno con la llegada al poder del primer ministro Donald Tusk, un político de la derecha más moderada y convencido europeísta. Hay muchas esperanzas puestas en el nuevo gobierno polaco, cuya deriva autoritaria preocupaba cada vez más en Bruselas. Hablamos con Beata Wojna, doctora y profesora de Relaciones Internacionales en el Tec Monterrey de Ciudad de México y exembajadora de Polonia en México y Centroamérica.

Durante estos años de gobierno ultraconservador, el colectivo LGTBI en Polonia ha sido cada vez más perseguido y amenazado. Ser homosexual en un país donde ni los políticos ni la sociedad lo apoyan o lo entienden es un camino durísimo que consiste en tener que esconderse a veces y luchar casi todo el tiempo aunque el futuro parece esperanzador. Eso opina Jakub Urbanik, profesor de derecho en la Universidad de Varsovia y activista por los derechos del colectivo.

El ejército israelí intensifica su ofensiva sobre la ciudad de Khan Younis y sigue empujando a la población hacia el sur mientras que en Estados Unidos, el presidente ucraniano intenta salvar el programa de ayuda militar y financiera bloqueado en el Congreso.

El gobierno francés asume lo difícil que va a ser aprobar cualquier ley tras el rechazo a su ley de inmigración y en el Reino Unido, el primer ministro intenta salvar su plan para deportar migrantes a Ruanda que no gusta nada entre los más conservadores de su partido.

En Polonia, Donald Tusk se enfrenta al voto de confianza para poner fin a ocho años de gobiernos ultraconservadores y en el Vaticano, hoy acaba el juicio contra el cardenal Angelo Becciu.

Y en Argentina hoy se espera que el ministro de Economía de Javier Milei anuncie sus primeras medidas tras prometer un gran ajuste del Estado.

En Polonia, los primeros resultados oficiales de las elecciones apuntan a un cambio: la ultraconservadora Ley y Justicia es la más votada, pero el bloque de oposición liderado por el exprimer ministro Donald Tusk puede conseguir los apoyos suficientes para formar gobierno.

Ha sido la participación más alta desde la caída del comunismo, un 73%, pero aún no se sabe con certeza qué dicen esas papeletas.

La imagen de la victoria se vivía en el cuartel general de Donald Tusk, el líder de Plataforma Cívica, segundo en votos. Los sondeos a pie de urna, actualizados esta mañana, abren la puerta al cambio: el bloque de la oposición sumaría 238 escaños, 7 más que la mayoría absoluta.

Esa alianza no sería sencilla: tendrían que entenderse con la Tercera Vía de centro-derecha y con la Nueva Izquierda, pero hay una fuerza poderosa que les une: el cambio, que significaría volver a Europa y recuperar derechos sociales perdidos.

Polonia tendrá que esperar hasta mañana para los resultados definitivos y quizá meses para que haya gobierno. El presidente Duda ya ha dejado caer que encargará formar gobierno al partido más votado, al PiS, aunque no tenga los apoyos. Si la oposición termina ganando las elecciones, la nueva Polonia tardará en llegar.

FOTO: EFE/EPA/Pawel Supernak