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Juan Carlos I y doña Sofía conocieron Ceuta y Melilla cuando llevaban más de 30 años en el trono. Se lo pidieron al presidente José Luis Rodríguez Zapatero, que aceptó autorizar un viaje tan delicado que ninguno de sus predecesores había querido asumirlo.

"Teníamos un compromiso con Ceuta, con los ceutíes, pero también con nosotros mismos, como reyes, que se deben a todos los españoles...", dijo entonces Juan Carlos I.

Mientras las calles agitaban banderas españolas, en las ciudades fronterizas se reclamaba la 'marroquinidad' de Ceuta y Melilla con fotos de Mohamed VI. El monarca dejó claro de todas las formas posibles cuánto le molestaba la visita. En un comunicado, aseguró que era lamentable, una provocación y una ofensa. El parlamento celebró una sesión extraordinaria donde el primer ministro comparó la situación con la ocupación israelí de Palestina. También llamó a consultas a su embajador en Madrid, que regresó a Rabat.

La crisis acabó dos meses después, gracias a una carta secreta que el entonces ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, llevó a Marruecos para entregarle al rey en un sobre. Nunca se supo qué escribió Zapatero en esa carta, pero cuatro días después el embajador volvió.

Del enfado de Marruecos se tomó nota: 19 años ha tardado otro rey en regresar.

FOTO: Thomas COEX / AFP

En su primera visita a Ceuta, Felipe VI y doña Letizia se han volcado con los habitantes de la ciudad autónoma, que les recibían con las calles engalanadas y cientos de banderas de España. Los reyes se han detenido a saludar a cientos de personas, e incluso se han hecho selfies, en lo que ha sido un baño de masas con pocos precedentes.

Felipe VI ha recibido el bastón de mando de la ciudad de manos del presidente Juan Jesús Vivas y también las llaves de Ceuta.

La visita de los reyes se prolonga durante dos días, ya que después de pernoctar esta noche en Ceuta, algo que nunca había sucedido, Felipe VI y doña Letizia continuarán su viaje en la ciudad autónoma de Melilla.

Imagen: Thomas COEX / AFP

Buques de guerra marroquíes entraron en aguas de Ceuta en los días de la llegada masiva de inmigrantes, el 30 y el 31 de julio, y la Armada española envió una fragata para frenar esas incursiones. Hemos conocido esta noticia, adelantada por el diario El Pais, precisamente este día de la Fiesta Nacional. En los tradicionales corrillos en el Palacio Real, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha restado importancia a ese incidente. No hay declaraciones oficiales de Rabat al respecto.

Foto: F.G. Guerrero/EFE

Hablamos con Ignacio Cembrero, periodista experto en Magreb y Oriente Próximo

Cembrero: "Mohamed VI censura que el PP y cierta prensa española instrumentalicen lo ocurrido en Ceuta"

Ignacio Cembrero, periodista experto en el Magreb y Oriente Medio, ha interpretado las palabras del rey de Marruecos, Mohamed VI, sobre las relaciones con España como una crítica dirigida fundamentalmente al Partido Popular y a parte de la prensa, a los que ha acusado de instrumentalizar la situación de Ceuta. En una entrevista en 24 Horas de RNE, Cembrero ha señalado que el monarca ha reconocido que la cooperación migratoria ha provocado "crisis recurrentes" y ha anunciado una nueva estrategia en esta materia. No obstante, el periodista ha pedido esperar a conocer propuestas concretas y ha recordado que Marruecos también ha tenido responsabilidad en la falta de colaboración para el retorno de menores migrantes.

Sobre la reacción de Rabat a la visita de los reyes a Ceuta y Melilla, Cembrero ha considerado que el enfado será limitado, ya que las autoridades marroquíes quieren "pasar página cuanto antes" y evitar que los sucesos de Ceuta perjudiquen su imagen internacional. El periodista ha denunciado que Marruecos apenas ha colaborado en la repatriación de menores no acompañados y ha explicado que muchos no quieren regresar porque su migración responde a un proyecto familiar. Por último, sobre el estado de salud de Mohamed VI, ha apuntado que existe una gran opacidad en torno a sus enfermedades y ha advertido de que las imágenes públicas muestran dificultades de movilidad del monarca, aunque ha reconocido que no dispone de información para confirmar los detalles de su estado médico.

En Ceuta se están habilitando nuevas camas para los inmigrantes que aún deambulan por la calle.

El Guano, el polígono del Tarajal y los montes de la ciudad son los últimos espacios aún ocupados.

En Sidi Emberek se van a instalar 140 camas para mujeres y niñas, además de habilitar un espacio que usarán como comedor.

FOTO: AFP/Antonio Sempere

Decenas de jóvenes migrantes llegados a Ceuta afirman que las autoridades no les informaron sobre su derecho a solicitar asilo antes de ser devueltos a Marruecos. Tras cruzar la frontera, la policía marroquí los trasladó forzosamente a ciudades lejanas.

Pese a los testimonios desalentadores de sus compañeros, varios migrantes de Marruecos y Argelia continúan esperando en el centro temporal la resolución de sus solicitudes. Muchos aseguran que enfrentarán penas de prisión si son expulsados a sus países de origen.

Desde el Ilustre Colegio de Abogados de Ceuta aclaran que la expulsión implica siempre una prohibición de entrada a España. Además, señalan que la mayoría de ciudadanos marroquíes afronta graves dificultades para obtener el estatus de asilo. FOTO: EUROPA PRESS / MARCOS MORENO

La hija de Mohamed y Muhaina estrena botas de agua. Se las han dado unos vecinos de Ceuta. Sus padres decidieron cruzar a nado con la niña, cuentan a TVE, porque en Marruecos les desahuciaron y no ven cómo darle un futuro .

Muhaina dice que confían en España, donde sí se respetan los derechos.

En el Tarajal llevan 67 días. Son vecinos circunstanciales de esta otra familia, la de Nihad y Mohamed, que también vivieron un desahucio con una hija pequeña. Y que tampoco quieren mostrar su rostro.

Samira está divorciada. Su marido, según cuenta, repudió a su hijo, que tiene discapacidad. Entre lágrimas, explica que el pequeño de 11 años sufre acoso en el asentamiento. Pero que se ha prometido aguantar por él hasta las últimas consecuencias.

También divorciada y con un hijo, Fatema, espera desde hace dos meses una plaza en algún centro... de momento, resistirá.

Foto: Rodrigo García

Elena, con nombre ficticio porque todavía tiene miedo, y Carlos Alberto son colombianos, pero se conocieron en la República Democrática del Congo. Allí les deportó la Administración Trump. "¿Cómo me vas a deportar allí si es un país que no conozco, en el que están guerra?", se pregunta Carlos Alberto en una entrevista a TVE concedida desde Valencia. Antes de partir al país africano, pasaron por varios centros de inmigración en EE.UU.

Ahora los dos piden asilo en España, conscientes de que es complicado. De mas de 40.000 peticiones de colombianos registradas en 2025 solo se concedieron un 3%.

Foto: TVE