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Huracanes, tormentas, incendios... El 2020 ha bañado por completo el planeta de fenómenos meteorológicos extremos, algunos nunca antes alcanzados. Por ejemplo, el huracán Iota, de máxima categoría, arrasó Centroamérica quince días tras el paso de Eta, otro remolino explosivo. 2020 ha batido un récord de 30 tormentas tropicales con nombre. Respecto al Ártico, nunca en los últimos 40 años se había reducido tanto el hielo que hay en él. En junio se llegaron a alcanzar los 38 grados en Verkoyanks, al norte del Círculo Polar. Por otro lado, en la Amazonía se ha batido el récord de 6.000 fuegos en julio y ha ardido el 20 % del Pantanal brasileño. Con todo ello, el planeta no hace más que avisar sobre los efectos del cambio climático. Foto: Toa55 / ISTOCK.

Honduras tiene por delante un largo camino para su reconstrucción tras el paso de los huracanes Eta e Iota. La devastación es enorme y las autoridades calculan que ha hecho retroceder al país 22 años y que la reconstrucción podría costar alrededor de 10.000 millones de dólares. Un equipo de TVE ha acompañado a la fuerza área en una visita a una de las miles de comunidades que han quedado aisladas. El agua se ha tragado 50.000 viviendas, ha tirado más de 100 puentes y ha dañado 260 carreteras.

El turismo ha sido uno de los sectores afectados por el paso de huracán Iota. En el archipiélago colombiano de San Andrés, ha devastado las instalaciones turísticas, que empezaba a abrir después de meses cerrados por la pandemia. El viento ha derribado miles de árboles y se han recogido toneladas de basura.

En Honduras, la ciudad más poblada del país y capital industrial, San Pedro Sula, sus habitantes temen que se desbode el río.

Uno de los países más devastados por el paso del huracán Iota ha sido Honduras. La ciudad de San Pedro Sula ha sido de las más castigadas del país. Varias familias viven debajo de un puente desde hace 20 días por las inundaciones que han provocado las tormentas. La escena se repite en muchos puntos de la ciudad, con los albergues al límite de su capacidad. En total, más de cuatro millones de hondureños se han visto afectados por el paso de las dos tormentas.

En Guatemala ahora hay barrios que son navegables, el paso de los huracanes elevó el agua a niveles históricos. Aunque ahora sigue lloviendo, el nivel del agua va bajando, pero lentamente. Los vecinos que se vieron obligados a dejar sus casas se encuentran ahora en albergues, donde viven hacinados en plena pandemia. Las condiciones no son las mejores, pero no tienen otro sitio a donde ir.

El huracán Iota ha dejado miles de damnificados, casas destruidas y al menos 10 muertos a su paso por Centroamérica. Ya ha perdido fuerza pero preocupan las fuertes lluvias y también que aumenten los contagios de coronavirus entre los miles de evacuados.

Iota, ahora degradado a depresión tropical y ubicado sobre El Salvador, tocó tierra la noche del pasado lunes en el Caribe norte de Nicaragua como ciclón categoría 4 en la escala Saffir-Simpson, de un máximo de 5.

El huracán 'Iota', que llegó a alcanzar la máxima categoría ha tocado tierra en Nicaragua con vientos máximos que han rondado los 250 kilómetros por hora. Es uno de los ciclones más potentes que azotan centroamerica ahora que intentaba recuperarse del anterior huracán 'Eta'. Los países centroamericanos se movilizan para mitigar los estragos del segundo huracán en dos semanas. El huracán ha perdido fuerza rápidamente ya en tierra, hasta quedar degradado a la categoría 2, Si se cumplen los pronósticos, 'Iota' seguirá avanzando hasta entrar en Guatemala, Honduras y El Salvador.

En Centroamérica ha tocado tierra el huracán Iota, que llega a Nicaragua con categoría 5, rachas de viento de 260 km/h, lluvia extrema y olas gigantes. Es el huracán número 31 de la temporada. Iota se desplaza a 15 kilómetros por hora con dirección oeste y  llega cuando la población aún no ha tenido tiempo de recuperarse del anterior, el Eta, que pasó hace solo unos días dejando más de cien muertos y varios millones de personas afectadas.

Los coletazos del huracán Eta se dejan sentir desde el sur de México hasta el norte de Colombia. Nicaragua fue el primer país en sufrirlo y allí ha dejado zonas costeras totalmente arrasadas. Ya como depresión tropical entró en Honduras, donde las lluvias torrenciales siguen causando estragos. Hay areas enteras del país sumergidas bajo el agua, que se ha llevado por delante cultivos, viviendas, puentes, carreteras y, al menos, una decena de vidas. Todavía hay comunidades aisladas y riesgo de nuevas crecidas y desprendimientos. En el norte de Guatemala, un alud de tierra ha sepultado decenas de casas. El Gobierno habla de al menos 50 muertos.

El huracán Sally ha tocado tierra en el sur de Estados Unidos. Degradado a tormenta tropical, tiene vientos sostenidos de unos 170 km/h que han arrancado árboles arrancados y ha dejado calles convertidas en ríos por las intensas lluvias. Más de medio millón de hogares y negocios se han quedado sin electricidad. Los científicos aseguran que el cambio climático es el causante de que las tormentas sean cada vez más poderosas y destructivas.

Hay 5 ciclones tropicales en el Atlántico al mismo tiempo. Un hecho que no se repite desde 1971. Los cinco son el huracán Paulette, huracán Sally, tormenta tropical Teddy, tormenta tropical Vicky y depresión tropical Rene El más peligroso es el huracán Sally, que actualmente ha alcanzado la categoría 2 con vientos de 160 km/h. Se pronostica que toque tierra unas horas entre Louisiana y Mississippi, y entonces cobrará fuerza. Lo más peligroso de Sally es que puede producir una marejada ciclónica, con olas de más de 3,35 metros y tormentas e inundaciones repentinas de riesgo mortal. Los habitantes se están preparando para lo peor, han sido evacuados de sus casas, han recaudado víveres y han protegido sus viviendas.

El huracán ‘Laura’ ha tocado tierra en Estados Unidos con vientos de 240 kilómetros por hora, fuertes lluvias y olas del tamaño de edificios que han obligado a evacuar a medio millón de personas en Luisiana y Texas. La buena noticia es que los meteorólogos prevén que se diluya muy rápido y dentro de unas horas pierda fuerza hasta convertirse en una depresión tropical.