Gaudí decía que el color es expresión de vida. Y lo demostró a golpe de mosaico en lo más alto de sus torres: fragmentos irregulares de cerámica, vidrio veneciano, materiales de descarte convertidos en ornamento para los puntos más altos y visibles del templo.
La técnica ya existía. Pero Gaudí la llevó más lejos que nadie, y en la Sagrada Familia reservó las piezas más caras para los pináculos. La idea era que quien llegara a Barcelona por mar pudiera ver brillar los campanarios desde la distancia.
A la Barcelona de 2026 ya no se llega por mar. Pero cuando el sol les da de lleno, los campanarios brillan exactamente como Gaudí quería.
A través de tres capítulos interactivos —Nacimiento, Pasión y Gloria—, el especial 'Sagrada Familia: 100 años después de Gaudí' desvela los secretos de una obra que lleva más de 140 años en construcción. La Sagrada Familia ha sobrevivido a guerras y pandemias y se ha convertido en el templo católico más alto del mundo.