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En sus primeros 100 días al frente del Gobierno, Donald Trump ha sacudido la política migratoria de Estados Unidos. En este periodo, el mundo ha contemplado escenas de personas encadenadas de pies y manos, y otras en la pista de un aeropuerto cabizbajo esperando el vuelo para retornar a sus países de origen.

El dirigente político ha tenido que recurrir a leyes del siglo XVIII para atemorizar a los indocumentados que se planteen buscar oportunidades económicas en Estados Unidos.

El mandatario de Venezuela, Nicolás Maduro, ha rechazado el "acuerdo humanitario" que le ha propuesto su homólogo de El Salvador, Nayib Bukele, para repatriar a los 252 migrantes venezolanos deportados desde EE.UU. a cambio del mismo número de "presos políticos" encarcelados en Caracas. Entre ellos se encuentran Rafael Tudares, el yerno del opositor venezolano Edmundo González.

Todos los venezolanos fueron detenidos de Estados Unidos y posteriormente encarcelados en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), una de las prisiones de máxima seguridad de El Salvador, acusados de pertenecer presuntamente al Tren de Aragua.

Maduro ha cargado contra Bukele: "Frente al abuso absoluto de los derechos humanos yo le digo, señor Bukele: póngase a derecho. Responda al cuestionario del fiscal general de la República de Venezuela, de fe de vida de todos los muchachos secuestrados".

El presidente de Venezuela ha pedido lo mismo para Kilmar Ábrego García, el migrante salvadoreño deportado a El Salvador. Estos días, un nuevo grupo de congresistas del Partido Demócrata de EE.UU. ha viajado al país centroamericano para exigir la liberación de Ábrego García, un migrante deportado por el Gobierno estadounidense por error, tal y como asumieron en un primer momento. Sin embargo, ahora la Casa Blanca lo llama "terrorista" y lo acusa de pertenecer a la pandilla salvadoreña MS-13.

  • El mandatario salvadoreño ha pedido que Maduro entregue a 252 "de los presos políticos que tiene en su poder"
  • El mes pasado, la administración de Trump, deportó al menos a 200 venezolanos a El Salvador, acusándolos de ser criminales

El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, ha prometido a su homólogo estadounidense, Donald Trump, continuar con su apoyo a las políticas de deportaciones de Estados Unidos para combatir el "crimen y el terrorismo". El encuentro, que la Secretaría de Comunicaciones salvadoreña ha defendido como una forma de "afianzar aún más la alianza histórica" entre ambos países, ha tenido a la inmigración ilegal como tema estrella.

"Estamos convirtiendo a Estados Unidos en el país más seguro del mundo", ha subrayado Bukele, quien ha destacado la labor de su país en el encarcelamiento de criminales asociados con cárteles y otras organizaciones. El líder estadounidense ha recalcado lo "maravilloso" que es "para EE.UU. tener a alguien a quien enviar lo peor de lo peor".