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Se acabó ser "Una niña buena", afirma Elísabet Benavent en su nueva novela

  • La escritora Elísabet Benavent, también conocida como Beta Coqueta, presenta nuevo libro en Página Dos
  • Una niña buena (Suma de Letras) se aleja de la comedia romántica y explora una visión más reivindicativa
Página Dos - Elísabet Benavent y el síndrome de la niña buena
Marta Dominguez

Un escritor evoluciona con el paso de los años, y los lectores de la valenciana Elísabet Benavent, que comenzó su andadura en un blog llamado Beta Coqueta, han disfrutado el crecimiento y desarrollo del estilo de esta autora, adscrita en la novela romántica pero que se adentra cada vez más en temas sociales. Una niña buena (Suma de Letras) entra en un terreno más introspectivo, sin perder ese sello vibrante y emocional que ha hecho vender a Benavent más de 5.000.000 de libros.

La niña buena del título es Júlia, que vive en Barcelona y trabaja en un bar pero que hace una década tenía una vida muy distinta. Era una actriz de éxito, y su naturaleza complaciente la llevó a aceptar un papel que hizo añicos su carrera. Un día, un desconocido aparece en su lugar de trabajo con un mensaje desconcertante: «Creo que te necesito». Júlia debe tomar la decisión de dejar pasar la oportunidad, o arriesgarse y ocultarle a su controladora madre lo que está pasando.

Culturas 2 - Entrevista a Elísabet Benavent

El miedo a decepcionar

La novela, como el título indica, explora el síndrome de la niña buena, una necesidad patológica de complacer a los demás. Ese objetivo de no decepcionar, seguir el camino marcado y mantener una imagen de perfección a menudo termina asfixiando la verdadera identidad de la persona. Benavent plantea una pregunta incómoda. ¿Cuánto de lo que hace Júlia es real y cuánto es una actuación para que la sigan queriendo? El bar es su escondite vital, el lugar donde ha aprendido reprimir sus sueños y a hacerse pequeña para no molestar.

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Como en las anteriores historias de Benavent, el amor juega un papel fundamental. Aquí el interés romántico es un hombre que la ayudará a reparar los errores del pasado. La trama introduce secundarios que obligan a Júlia a mirar atrás y decidir si aquellos amores se rompieron por falta de pasión o porque ella no era capaz de ser ella misma. En contraposición a la pasión de la protagonista, su madre encarna la presión externa y el control. Es el espejo donde la protagonista siempre ha buscado aprobación, y la principal razón por la que se siente atrapada en su papel de hija perfecta que no da problemas.

El amor no debería poderlo todo

«Las narradoras de romántica tenemos algo de culpa de el asunto», afirma Elísabet con buen humor en su entrevista con Página Dos, «pero se nos ha vendido siempre que el amor lo puede todo. Y el amor no lo puede todo, no debería poderlo todo. No puede pasar por encima de la dignidad del individuo. Te enamoras, pero no dejas de ser tú mismo. Es algo tan importante que se ha ido poniendo en el centro de mis novelas de los últimos años», argumenta la escritora.

Elísabet Benavent (Valencia, 1984) se dio a conocer al gran público con su saga de cuatro novelas Valeria, su debut como novelista. La autora reivindicó entonces el género romántico frente a los prejuicios: «Somos el eterno placer culpable, pero yo creo que cualquier ficción es igual de disfrutable que las demás». Desde entonces ha escrito más de veinte libros y se ha convertido en un fenómeno editorial, con traducción a varios idiomas y adaptaciones a Netflix de la propia serie Valeria, la película Fuimos canciones y la miniserie Un cuento perfecto.