Misioneras de los pigmeos
La República Centroafricana es un país desconocido para la mayoría de los occidentales. Su extensión es como la de España y Portugal juntas, aunque su población apenas supera los cuatro millones de habitantes. Está ubicada en el corazón del continente y la espesura de sus selvas esconden importantes reservas de uranio, petróleo y diamantes. Sus riquezas naturales contrastan con la extrema pobreza que viven los centroafricanos.
Pigmeos-aká
Los pigmeos-aká son la etnia más antigua de África. Los primeros pobladores del continente. Actualmente están presentes en Gabón, Camerún, los dos Congos y, sobre todo, en la República Centroafricana donde su población se estima en torno a 48.000 individuos.Son cazadores recolectores y los que mejor conocen la selva, que es su medio natural. Sin embargo, durante los últimos treinta años, se han quedado sin sus recursos tradicionales de subsistencia. Hoy los pigmeos-aká están gravemente amenazados. Han tenido que dejar sus tierras por la creación de parques nacionales, por la presión de las empresas madereras y por la explotación de la minería. A pesar de ser el pueblo más antiguo de África no tienen ningún derecho y se están quedando sin selva donde vivir. Se trata de una étnia fácilmente reconocible. Además de por su baja estatura, las facciones de sus caras son inconfundibles. Su piel es más clara y tienen mucho vello corporal. Suelen afilar sus dientes para atraer al sexo contrario. Es un signo de belleza y coquetería común a hombres y mujeres. Su lengua propia es el aká, pero siempre aprenden la del pueblo más cercano al que rápidamente se someten.
Las mujeres son las que organizan el modo de vida en las familias y los poblados. Los pigmeos-aká son un pueblo profundamente matriarcal. El hombre sólo se dedica a la caza. Ellas, desde tiempo inmemorial, han sido las encargadas de recolectar los frutos del bosque y cultivar pequeñas parcelas en los claros de la selva.
Combonianas
Hace más de 40 años que los misioneros combonianos llegaron a la República Centroafricana. Lo hicieron en 1967, poco después de que les expulsaran de Sudán. Hoy son 33 religiosos, dos de ellos obispos. Su presencia es constante y discreta. Se han alejado de las grandes obras para compartir el día a día con los más pobres. Las misioneras combonianas conocen bien las costumbres de los aká y quieren ayudarles para que progresen por sí mismos. Sin sometimientos ni esclavitudes. En libertad. Recorremos las misiones de Zomea y Bagandou así como el poblado N'Gouma de los pigmeos-aká que atienden sor María (mexicana de Oaxaca) y sor Rosa Angela (italiana de Como) que se encargan de los proyectos educativos, agrícolas y sanitarios.