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La vanguardia y el franquismo extravagante de Ernesto Giménez Caballero

Desde La Gaceta Literaria, que fundó en 1927, fue uno de los principales dinamizadores de la vida cultural española

Introductor de las vanguardias, en los años treinta abrazó el falangismo para acabar colaborando con el régimen franquista

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Documentos RNE - La vanguardia y el franquismo extravagante de Ernesto Giménez Caballero - 17/01/20

En la biografía de Ernesto Giménez Caballero destaca la fundación de la La Gaceta Literaria en 1927, la revista de referencia de la vanguardia cultural española. Además de servir para introducir las nuevas tendencias culturales, en ella colaborarían los jóvenes talentos de su generación, como Alberti, Muñoz Arconada, Dalí o Buñuel, que luego se consagrarían como importantes iconos de nuestra cultura.

También colaboraron en La Gaceta Literaria los principales escritores de las anteriores generaciones: Ortega y Gasset, Machado, Unamuno, Baroja o Azorín.

Fue un momento de eclosión cultural en España que dudaría poco tiempo. El torbellino político de los años treinta impregnó toda la sociedad e hizo saltar por los aires el ambiente de libertad cultural. saltaría por los aires en poco tiempo. Ernesto Giménez Caballero girará ideológicamente hacia el fascismo, del que él mismo se consideraba su introductor en España, colaborando sucesivamente con las JONS de Ledesma Ramos y con la Falange de José Antonio Primo de Rivera.

Gecé, firma literaria de Giménez Caballero, cultivó una posición original dentro del falangismo y el franquismo, a cuya mitología grandilocuente y retórica tanto contribuyó, no exenta de extravagancia y sensacionalismo.

Antes de entregarse al culto apologético del caudillo, que sostuvo ininterrumpidamente durante 40 años, había propuesto el nombre del socialista Indalecio Prieto como jefe y conductor del fascismo español. También propuso refundar la dinastía hispano-germánica con el matrimonio de Hitler con Pilar Primo de Rivera, al que muchos se refirieron como un desvarío.

Sus salidas de tono lo convirtieron en una figura poco fiable dentro del régimen, hasta que él mismo decidió marchar como diplomático a Sudamérica. Se jubilaría en 1970 como embajador en Asunción (Paraguay), donde mantuvo una amistad personal con el dictador Alfredo Stroessner.

Durante la transición volvió a brillar durante un tiempo, con la publicación de su autobiografía, Memorias de un dictador, que, según sus propias palabras, había dictado a una secretaria. Giménez Caballero moriría en Madrid en 1988.

El documental, de Luis Miguel Úbeda, recorre la figura de Ernesto Giménez Caballero con los testimonios de, Juan Manuel Bonet, autor de Diccionario de las vanguardias en España (1907-1936)Enrique Selva, autor de Ernesto Giménez Caballero, entre la vanguardia y el fascismo; y Ángel Luis Sobrino, autor de Las revistas literarias en la Segunda República. Además, recuperamos el testimonio del propio Giménez Caballero procedente del Archivo de RTVE.

Documentos RNE se emite los viernes, de 23 a 24 horas, por Radio Nacional.

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