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Cuéntame un cuadro: Adán y Eva, Duero

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Dotar a la madera de la suavidad de la piel humana al pintar sobre ella es algo que no está al alcance de cualquier artista. Exige un tratamiento delicado y un profundo conocimiento de la anatomía como el que tenía el alemán Alberto Durero. Nacido en 1471, hijo de un orfebre húngaro emigrado en Núremberg. Grabador prodigioso desde muy joven, Durero antepuso su vocación a su vida personal. Dos meses después de su boda viajó a Venecia, un trayecto que aprovechó para pintar unas magníficas acuarelas al atravesar los Alpes. Allí conoció a Bellini. De vuelta en Núremberg abrió su propio taller y diez años más tarde, en 1505 visitó Italia de nuevo, ya como un artista famoso, como un señor, decía él en sus cartas. Ese influjo italiano es evidente dos obras que pintó nada más volver de ese segundo viaje a Venecia: Adán y Eva.

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Cuéntame un cuadro: Adán y Eva, Duero RADIO CLÁSICA

Ahora mismo en La hora azulJon Bandrés Bernardo Pajares nos están contando estos cuadros con músicas de Haydn y Alexandre DesplatPuedes escucharlo aquí.

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