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La Kremerata Báltica celebra su XV Aniversario

  • Una singular orquesta formada por jóvenes intérpretes
  • Fundada por su director y concertino Guidon Kremer
  • Su consigna es integrar el repertorio histórico y la nueva creación
  • Visita el CNDM en su gira internacional
  • Presenta un nuevo proyecto consagrado a Bach
RADIO CLASICA / Mikaela Vergara

La Kremerata Báltica, el singular conjunto fundado por el violinista Guidon Kremer, celebra su decimoquinto aniversario con una gira internacional que le lleva a diferentes auditorios de Europa. En las próximas semanas visita múltiples ciudades como Bruselas, París, Colonia, Ámsterdam y cómo no también Madrid, donde ha recibido la invitación del Ciclo Fronteras que impulsa el Centro Nacional de Difusión Musical dentro de las Series 20/21. Entre un vuelo y otro, Guidon Kremer atiende la llamada telefónica de Redacción de Radio Clásica.

Compositores actuales rinden tributo a Bach

Para conmemorar estos quince años de trayectoria, la Kremerata Báltica ofrece un repertorio muy especial consagrado a la figura de Johann Sebastian Bach. El proyecto consiste en el encargo de una serie de obras a ocho compositores actuales quienes han de transcribir para orquesta de cuerda algunas de las páginas para teclado más emblemáticas de Bach grabadas por el mítico pianista Glenn Gould. El objetivo es integrar el repertorio histórico con la creación contemporánea ofreciendo siempre nuevas perspectivas acerca del hecho musical.

De esta forma, Víctor Kissine parte del Aria de las Variaciones Goldberg y Stevan Kovac Tickmayer emplea seis de los números de este ciclo, combinados con obras para teclado de Arnold Schoenberg, que tanto le gustaba interpretar en el piano a Glenn Gould. Alexander Raskatov y Raminta Serksnyte toman como punto de partida los Preludios y Fugas en Re menor y en La menor respectivamente, de El clave bien temperado; y Carl Vine acude al Concierto para clave nº 5 en Fa menor, mientras que Leonid Desyatnikov hace uso de la Sarabanda de la Partita nº 6 para recrear una obra de nuevo cuño.

El programa aniversario se completa además con una obra de Mieczyslae Weinberg (1919-1996), un compositor ruso de ascendencia polaca cuya figura está siendo rehabilitada actualmente. Y por si fuera poco, el propio Guidon Kremer ha arreglado junto a Víctor Kissine el Cuarteto de cuerda Opus 131 de Beethoven en un particular formato para cuarteto y orquesta de cuerda.

El violinista Guidon Kremer cumple 65 años

En 1981, Guidon Kremer fundó un festival de música de cámara en Lockenhaus (Austria) con la intención de promover obras nuevas y no convencionales. Desde 1992, el encuentro se conoce como Kremerata Báltica y cuatro años más tarde, se constituye una orquesta de cámara homónima. La Kremerata está formada por músicos muy jóvenes procedentes principalmente de la región del Báltico y que comparten una filosofía muy particular. Son como una gran familia y están acostumbrados a trabajar con o sin director, aunque colaboran habitualmente con batutas de la talle de Simon Rattle o Esa-Pekka Salonen. Bajo la dirección de su concertino, Guidon Kremer, los miembros de este conjunto instrumental siempre buscan algo nuevo e inesperado para sorprender con su repertorio al público.

Esta gira de la Kremerata Báltica coincide también con el 65 cumpleaños de Guidon Kremer, uno de los virtuosos más admirados de las últimas décadas. Nacido en 1947, en Riga (Letonia), su familia era de origen judío-alemán y a pesar de ello, pudo sobrevivir al Holocausto. A los 4 años, recibió las primeras clases de su padre y su abuelo, pues ambos eran violinistas profesionales.

En 1967 fue galardonado en el Concurso Reina Elisabeth de Bruselas y después, vinieron otros muchos premios como el Concurso Internacional de Violín de Montreal, el Paganini de Génova y finalmente el Concurso Internacional Tchaikovski de Moscú en 1979. Desde entonces, se abrieron las puertas de Europa occidental para un joven Guidon Kremer que cautivó al público del Festival de Salzburgo primero y después, de los auditorios más relevantes del mundo.

Y en todo ese camino, Guidon Kremer recuerda con especial cariño las lecciones aprendidas del magnífico violinista David Oistrakh, quien fue su maestro en el Conservatorio de Moscú y cuya consigna era buscar siempre la voz interior de cada uno, interpretar con personalidad y no repetir los modelos ya establecidos. Un consejo que el propio Kremer trata de transmitir también a los jóvenes músicos que ingresan en su Kremerata.