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Polémica en la gimnasia rítmica

El precio a pagar cuando eres gimnasta de élite

  • ¿Hasta dónde llega la presión física y psicológica en la gimnasia rítmica?
  • Hablamos con dos gimnastas, ex componentes del equipo nacional, Emma Reyes y Sara Llana
  • ¿Cómo es la vida de una gimnasta de alto rendimiento?

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 Emma Reyes y Sara Llana
Emma Reyes y Sara Llana cropper

Este último año se ha hablado mucho del papel que hemos desempeñado los jóvenes durante la pandemia: que si éramos unos irresponsables, que si solo pensábamos en salir de fiesta, que si no queríamos volver a la presencialidad de las clases porque estamos más cómodos en casita... Pues bien, Sara Llana (23 años, León) y Emma Reyes (18 años, Badalona) son el claro ejemplo de la disciplina, esfuerzo y sacrificio que requiere ser joven y deportista de élite.  Estos son los pros y los contras de la gimnasia rítmica, un deporte muy exigente.

La presión que exige el deporte de alta competición no es nada nuevo, pero hace unos días saltaba a la agenda mediática la siguiente noticia: una joven gimnasta denunciaba al CAR de León (Centro de Alto Rendimiento) por los insultos recibidos por parte de sus entrenadoras. Claudia Jáimez habría sido víctima de trato vejatorio y de descalificaciones varias acerca de su peso, como “Bollicao” o "mazapán", y otros más genéricos, como “inútil”. Acusaciones que las entrenadoras acusadas, Ruth Fernández y Nuria Castaño, niegan y para las que ahora exigen una rectificación.

A raíz de estas declaraciones y un directo de Claudia en su Instagram donde exponía sus quejas, las entrenadoras han hecho público un comunicado en el que exponían lo siguiente: “Ensucian el buen nombre de nuestra institución con difamaciones y falsedades. Toda persona tiene libertad para dar su opinión sobre experiencias propias o acusaciones de terceros, pero no se puede consentir el insulto, las injurias ni la imputación de delitos y hechos falsos.” Además, Ruth Fernández y Nuria Castaño advierten que ya han iniciado los trámites legales para interponer una demanda en caso de que la rectificación no llegue.

“Esto no lo hago público porque me hayan echado, pero es cierto que, cuando estás dentro, no dices nada porque lo normalizados o porque, si lo cuentas, te echan. Pero al final, algo así acaba haciendo daño”, declaró Claudia Jáimez en Radio Marca.

En medio de este cruce de acusaciones, nos preguntamos si esto es una situación habitual dentro de la gimnasia rítmica de alto rendimiento o es algo excepcional. Hablamos con dos gimnastas, Sara Llana y Emma Reyes, que en su día estuvieron dentro del equipo nacional y esto es lo que nos cuentan. 

P: ¿Cómo era tu día a día, tu rutina de gimnasta?

Sara: Mi rutina de gimnasta de nivel internacional consistía en un entrenamiento a jornada partida, aproximadamente 5 horas por la mañana y 3 por la tarde, compaginando horarios con mis clases en la Universidad. Ahora estoy más centrada como entrenadora, por lo que todas las tardes las dedico a ello.

Emma: Mi día a día en la selección era levantarme sobre las 7 de la mañana, bajar a clase de 8 a 10:45, luego entrenábamos de 11 a 14 o más, comíamos, volvíamos a clase de 15 a 17:30 y otra vez a entrenar de 17:45 a 21 o más. Porque los entrenamientos siempre se alargaban. Luego cenábamos y nos íbamos a nuestras habitaciones.

Sara: "Quien algo quiere, algo le cuesta"

P: ¿A qué renuncias cuando decides dedicarte a esta disciplina deportiva? 

S. Quizás cuando eres pequeña tus amigos no entienden por qué no puedes faltar a entrenar para ir a sus cumpleaños, por qué no juegas con ellos en el parque cada tarde o por qué haces los deberes en el recreo, pero son pequeñas cosas que hacen que cada tarde haya podido disfrutar de lo que más me gusta y con el paso del tiempo me haya dado tantas alegrías. Cuando entré en el equipo nacional empecé a tener más competiciones, por lo que ha habido veces que he tenido que faltar a clases por estar de campeonato, perderme las tan esperadas excursiones de fin de curso, lo que me llevó a tener que estudiar en los aviones, cambios de exámenes, noches que se alargan estudiando materia atrasada…Todo depende del camino que se quiera seguir, yo siempre he sido muy autoexigente para alcanzar mis metas y me siento muy feliz cuando me doy cuenta de todo este sacrificio ha merecido la pena.

E: Renunciar, renuncié a muchísimas cosas para poder llegar al alto nivel. He renunciado a muchos cumpleaños, a quedar con amigos, a tener una adolescencia como la de todos los niños, y luego al mudarme a madrid muy jovencita, renuncié a estar en casa con mi familia.

Emma: "Tienes que estar preparada psicológicamente para aguantar, sino es muy difícil"

P: ¿Hasta dónde llega el nivel de exigencia en las escuelas de alto rendimiento?

S: Desde mi punto de vista, cualquier deporte de alto rendimiento requiere grandes exigencias físicas. Para ello es necesario trabajar cada día siendo constante y dando el máximo de tus posibilidades, pero desde mi punto de vista, el primero que tiene que exigirse a la hora de plantearse unos objetivos es uno mismo. Quien algo quiere, algo le cuesta.

E: A medida que vas subiendo de nivel, va subiendo la exigencia. No es lo mismo competir en un internacional, un europeo o en un mundial. Pero sí, la exigencia es muy alta. Tienes que estar preparada psicológicamente para aguantar, sino es muy difícil. Además, tienes que ser consciente de dónde estás y de lo que te estás jugando. Sobre todo tienes que tener la mente muy fuerte. Es verdad que esa madurez y ese saber afrontar estas exigencias mejor se consigue con los años.

P: ¿Dirías que es sano, psicológicamente hablando, la presión que se ejerce sobre vosotras a edades tan tempranas?

S: La gran carga psicológica del deportista viene de cada uno a la hora de preguntarse si estará a la altura, si ha entrenado lo suficiente o si de verdad se merece estar donde está. Por eso creo que los entrenadores sirven más de apoyo que de presión, pues yo nunca he tenido la presión externa de tener que quedar en pódium, de ganar a mis rivales, etc. La presión de mis entrenadores no ha ido más allá de disfrutar y plasmar todo mi trabajo en la pista. Por lo que, psicológicamente hablando, no se ejerce demasiada presión por parte de los entrenadores, sino que cada uno debe aprender a controlar las exigencias que se da a sí mismo.

E: No creo que sea sano la presión psicológica que aguantamos desde que somos muy jóvenes. La gimnasia se empieza a muy temprana edad y la presión es muy alta. Yo he aguantado muchas presiones que me han llegado a afectar psicológicamente. He aguantado mucho, porque es como que te vas acostumbrando a ellas. Depende de la presión, la vas llevando mejor. Ciertas presiones nunca las llegas a controlar, pero considero que no es nada sano. Hay que saber llegar a un punto y no superarlo. A veces éste se sobrepasa y se llega al maltrato psicológico de la gimnasta. Nos tendrían que enseñar a gestionar la presión. Nosotras no teníamos psicólogo y creo que es muy importante en la vida de cualquier deportista de alto rendimiento.

Sara: "Desde pequeña me han inculcado que antes de ser buena gimnasta está el ser buena persona"

P: ¿Alimentaban la competitividad entre vosotras, o todo lo contrario, fomentaban el trabajo en equipo?

S: Desde mi experiencia personal, creo que está bien ser competitivo de cara a afrontar los campeonatos, siempre y cuando esta competitividad sea sana. Desde pequeña me han inculcado que antes de ser buena gimnasta está el ser buena persona, por lo que, aunque dentro del tapiz seamos rivales, fuera siempre seremos, ante todo, compañeras y amigas. Somos como una gran familia y nos apoyamos siempre los unos a los otros.

E: En mi caso éramos un conjunto, siempre trabajábamos en equipo y nuestras entrenadoras nunca han alimentado la competitividad mala entre nosotras. Querer ganar, querer ser mejor y quitarle el puesto a una compañera que está en el equipo titular, esa competitividad es la que nos enseñaban, y la veo bien. Es decir, fomentaban el ser mejor y ganarte el puesto de titular, pero nunca una competitividad mala entre nosotras. Al contrario, éramos un equipo y nos llevábamos genial. Pasábamos casi las 24 horas del día juntas y eso nos ha unido mucho. Es una de las cosas que me llevo de la selección: una familia. Para mí son como hermanas.

P: La semana pasada saltaba la noticia de dos jóvenes gimnastas que denunciaban los insultos recibidos en el CAR de León. ¿Te sorprende la noticia? ¿Has vivido algo parecido o te ha llegado de alguna compañera?

S: La verdad que sí, me llama mucho la atención ver estas noticias, ya que como he dicho antes, la gimnasia es un deporte muy exigente en el que se lleva el cuerpo y la cabeza al extremo, pero creo que el hecho de llegar a los insultos y humillaciones es algo intolerable y nunca lo he percibido, ni yo, ni ninguna de mis compañeras. Durante mi carrera deportiva siempre se me han inculcado buenos valores y no comparto en absoluto todas las historias que circulan en las redes, pues, el cuerpo técnico del CAR de León, con el que he tenido la suerte de formarme como persona, gimnasta y ahora también entrenadora, son, desde mi punto de vista, grandísimos profesionales tanto a nivel personal como deportivo. Ellos siempre buscan lo mejor para nosotras y, aunque el deporte de élite no es un camino de rosas, creo que no me he podido encontrar en mejores manos.

E: Sinceramente no me sorprende la noticia de estas dos gimnastas. Por suerte, no he vivido ningún caso similar cercano. Aunque sé que este tipo de casos se dan en muchos países. La gente se piensa que entrenar en una sala es muy fácil, pero no saben la relación que hay entre entrenadora y gimnasta. La gente se alarma y se sorprende, pero cuando estás dentro no te choca. Por desgracia, hay muchos casos de este tipo en el mundo entero.

P: Con solo quince años dicen haber recibido insultos sobre su físico por parte de sus entrenadoras. ¿Es algo habitual? ¿La gimnasia rítmica puede estar promoviendo, en cierta forma, los TCA?

S: La gimnasia es un deporte muy estético, en el que desde sus inicios parecen existir unos patrones establecidos, que en realidad no son necesarios. Lo más importante es alimentarse de forma sana y equilibrada, sin prescindir de los nutrientes necesarios para el cuerpo y tener así la energía suficiente para la práctica deportiva sin tener carencias alimenticias. Creo que estos trastornos van algo más allá de tener que cuidar la alimentación para el estado óptimo del cuerpo. Existen otros factores psicológicos intrínsecos a cada persona que afectan más o menos a la hora de padecer este tipo de enfermedades. Por esto considero que la gimnasia rítmica NO es un punto de promoción de los TCA.

E: No es habitual esos insultos ni con 15 años, ni con 30. Creo que no debería ser normal que se hagan ni de gimnasta a entrenadora, ni de padre o madre a hijo/a. En el mundo de la gimnasia no es que sea habitual, pero sí que es habitual el prototipo. Es decir, existe la creencia de que una gimnasta con ser alta y delgada lo tiene todo y no es así. El físico va en la persona, por mucho que hagas gimnasia no te va a cambiar. Una entrenadora que le diga a una gimnasta que está gorda y que le cree inseguridades, está fatal. En mi sala no ha habido insultos de estos niveles, pero sí que se ha hablado de temas de pesos. Porque es mucho más bonito ver en el tapiz una gimnasta delgada y alta. A veces, eso es lo que fomentan algunas entrenadoras. Y eso es horrible para una niña de 15, 18 o 20 años.

P: "Te acostumbras a los insultos y entiendes que es algo normal, incluso necesario para llegar a lo más alto.”, decían las afectadas. ¿Cuál es el precio a pagar para triunfar en este deporte?

S: Todo triunfo tiene un precio, pero no son los insultos, a los que ni mucho menos te acostumbras y escuchas como algo normal. En mi ámbito, el entrenamiento y la relación entrenador-gimnasta se basa en la disciplina y el respeto mutuo, ya que ambas partes deben ser respetadas y respetuosas por igual. El precio a pagar por el éxito en este deporte no se distancia mucho del resto de deportes, ya que lo necesario para cumplir objetivos es la constancia en el trabajo diario, la disciplina y la predisposición de cada uno frente a esos objetivos.

E: Creo que no hay ningún precio a pagar para triunfar en este deporte. El triunfo llega o no llega. Es totalmente innecesario aceptar rechazos, insultos y/o amenazas. Es más importante una carrera deportiva bonita que cualquier triunfo. Al fin y al cabo, ganar una medalla es un trozo de metal que se va a colgar y ya está, se olvida. Por lo tanto, creo que es más importante tener una relación gimnasta y entrenadora sana que conseguir un triunfo.

Emma: "La gente no sabe todo lo que se llega aguantar en este deporte"

P: ¿Cómo te afecta esto a ti personalmente?

S: Personalmente siempre he sido una persona muy sensible y autoexigente, por lo que antes de recibir las exigencias de mis entrenadoras, yo ya he recibido las mías propias, y es verdad que en ocasiones quiero hacer más de lo que puedo y me frustro conmigo misma. Creo que el papel del entrenador es exigir a sus deportistas para que den el máximo, y eso han hecho conmigo, siempre desde el respeto. La gimnasia me enseña mucho cada día y me hace fuerte ante las adversidades. No voy a decir que todos los entrenamientos son maravillosos porque sería mentir, he tenido muchos días malos en los que me preguntaba si de verdad servía para esto, pero al final todo suma hacia tu objetivo, y desde luego que el equipo técnico del CAR de León suma, y mucho.

E: Personalmente no me ha afectado todo esto porque no lo he vivido en primera persona, pero considero que afecta al mundo de la gimnasia rítmica en general. Porque gracias a que estas niñas han hablado, mucha gente ha podido ver la realidad de muchas cosas. Muchas niñas que nos admiran han podido ver que no todo es el físico, que la gimnasia rítmica tiene muchísimas más cualidades. Por lo que me alegra que salgan estos temas para que la gente vea lo que llega a pasar una gimnasta por cumplir un sueño. También me gustaría que se sacaran muchos más temas. Creo que muchas gimnastas se guardan cosas que creen que son normales y no lo son. Ya no solo los insultos sobre el físico, sino insultos a nivel personal que te pueden afectar mucho psicológicamente. Creo que todos esos casos deberían salir a la luz. No se puede permitir que algunas entrenadoras nos traten así. Me gustaría contar mi historia personal que no tiene nada que ver con insultos físicos. Es totalmente diferente. La gente no sabe todo lo que se llega aguantar en este deporte, todo lo que hay detrás. Me gustaría que todas las gimnastas que han pasado por el alto nivel lo contaran. Hay que dejar de normalizarlo.

PLAYZ

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