Europa: un aire cada vez más limpio
- La contaminación atmosférica en nuestro continente ha disminuido considerablemente en las últimas décadas
- El burro en España está en peligro de extinción

Un autobús eléctrico circula por una calle del centro de Madrid, junto a varios vehículos.
Durante años, la contaminación atmosférica ha sido uno de los grandes problemas ambientales de las grandes ciudades europeas. El tráfico, las emisiones industriales y la actividad humana han llenado el aire de partículas y gases perjudiciales para la salud.
Sin embargo, hay motivos para el optimismo: hoy respiramos un aire más limpio que hace unas décadas. La ciencia, las políticas ambientales y los cambios en la movilidad han contribuido a esta mejora, aunque todavía queda mucho camino por recorrer.
Ciudades que buscan la solución
Milán es uno de los ejemplos europeos de cómo las políticas de movilidad pueden contribuir a mejorar la calidad del aire. Hace una década, la ciudad italiana puso en marcha el 'Área C', un sistema de peaje urbano que grava la entrada de determinados vehículos en el centro. Según el Ayuntamiento, la medida ha contribuido a reducir la contaminación y a transformar progresivamente el parque automovilístico.
Sin embargo, la propia administración reconoce que el número de vehículos que acceden a la ciudad no ha disminuido tanto como esperaba. Por eso, las restricciones al tráfico deben acompañarse de otras iniciativas, como mejorar el transporte público, fomentar el uso de la bicicleta y recuperar espacios para los peatones.
Una multitud a la catedral de Milà
Madrid y Barcelona también han reducido sus niveles de contaminación. Las zonas de bajas emisiones, la promoción del transporte público y las actuaciones para ampliar los espacios verdes forman parte de las estrategias aplicadas en ambas ciudades. Pese a los avances, los expertos advierten de que cumplir los límites actuales no garantiza alcanzar los objetivos europeos de 2030.
Un aire cada vez mas limpio
Las cifras muestran que algo está cambiando. Según los datos de la Agencia Europea de Medio Ambiente citados por el investigador del CSIC Xavi Querol, las muertes prematuras atribuibles a la exposición a partículas en suspensión en Europa han pasado de un millón en 1990 a 182.000 en 2023. La reducción ronda el 80%, un avance importante que, sin embargo, no oculta la magnitud del problema.
Desde 2005, las concentraciones de partículas y de óxidos de nitrógeno también han disminuido de forma considerable. Las medidas para limitar las emisiones, renovar los vehículos y transformar la movilidad han contribuido a esta evolución.
Una cuestión de salud pública
La contaminación no afecta solo a los pulmones y al sistema cardiovascular. Cada vez hay más investigaciones que estudian su relación con la salud mental. Un equipo del Hospital Clínic de Barcelona ha participado en un análisis publicado en la revista World Psychiatry que analiza la evidencia científica sobre los efectos de la contaminación atmosférica y otros factores ambientales en la salud mental.
Los estudios revisados apuntan a relaciones entre la exposición a determinados contaminantes y un mayor riesgo de deterioro cognitivo, así como entre las temperaturas extremas y algunos resultados adversos relacionados con la salud mental. Aunque los efectos varían según el contaminante y la exposición, estos hallazgos refuerzan la necesidad de seguir investigando y de anticiparse a los riesgos.
Esta estación de tráfico de Madrid nos certifica cómo ha mejorado la contaminación del Aire en esta ciudad.
La investigación también señala el posible papel beneficioso de los espacios verdes en el bienestar de la población. Plantar árboles, reducir las emisiones y transformar las ciudades en lugares más saludables puede aportar beneficios que van mucho más allá de la calidad del aire.
'Por eso existes, aire' es un reportaje que puedes ver en El Escarabajo Verde.