Prisioneras del Patronato de Protección a la Mujer
- Una institución estatal, gestionada por religiosas, que recluyó, castigó y sometió a mujeres hasta bien entrada la democracia
- Documentos RNE estrena su 26.ª temporada con este documental sonoro: a las 0 horas del lunes 7 de septiembre

Niñas internas en un centro del Patronato de Protección a la Mujer.Archivo Histórico Provincial de Sevilla
Entre 1941 y 1985 miles de jóvenes fueron encerradas y vulneradas en la institución represora más longeva y desconocida del franquismo. El Patronato de Protección a la Mujer tenía como objetivo "la dignificación moral de la mujer, especialmente de las jóvenes, para impedir su explotación, apartarlas del vicio y educarlas con arreglo a las enseñanzas de la religión católica", aunque en la práctica distó mucho de protegerlas. Fue un instrumento de control sobre la moral y los cuerpos que buscaba reprimir y adoctrinar a cualquiera que transgrediera el modelo femenino impuesto por la dictadura y la Iglesia.
Este organismo, cuyo antecedente directo es el Real Patronato para la Represión de la Trata de Blancas de 1902, dependía del Ministerio de Justicia, pero su gestión estaba en manos de congregaciones religiosas. Se contemplaba la reclusión de jóvenes de entre 16 y 21 años, aunque en ocasiones se extendía hasta los 25 y se internaba a niñas de corta edad. Una vez ingresadas, eran sometidas a un régimen de rezos, control, silencio, malos tratos y trabajo esclavo, confinadas con frecuencia en celdas de aislamiento. Las investigaciones señalan que en muchos casos hay un intento de borrar su identidad: les confiscan objetos personales, las uniforman o les cambian el nombre, a veces por un simple número. En las maternidades del Patronato se encerró a niñas y jóvenes embarazadas o con niños muy pequeños. Allí se produjeron importantes violaciones de derechos: insultos, violencia obstétrica, adopciones forzadas y robos de bebés.
Un informe de ingreso elaborado por el Patronato en 1967.Archivo Histórico Provincial de Sevilla
Durante mucho tiempo esta historia permaneció oculta. Hoy se conoce gracias al esfuerzo de testigos de primera mano como Consuelo García del Cid, que lleva años investigando y denunciando lo vivido. La publicación de su ensayo político Las desterradas hijas de Eva sacó el escándalo a la luz, con un potente –aunque fugaz– impacto en la opinión pública. Años después, gracias a una red de investigadoras feministas y supervivientes, el tema volvió a la palestra. En mayo de 2026, más de 40 años después del final de la institución, el Gobierno reconocía en acto oficial a 53 víctimas de este entramado, que hicieron públicas sus reivindicaciones pendientes.
Las supervivientes Paquita Beltrán, Loli Benito, Mariona Roca, Fátima Díez y Consuelo García del Cid durante la grabación de este documental sonoro.RNE
El documental sonoro "Pioneras del Patronato de Protección a la Mujer", con guion de Libertad Martínez y diseño sonoro de Samuel Alarcón, plantea un recorrido por los orígenes, la historia y los efectos de esta entidad represora. Participan investigadoras como Carmen Guillén, doctora en historia y autora del libro Redimir y adoctrinar: el Patronato de Protección a la Mujer; Pilar Iglesias, autora del libro Políticas de punición y represión de las mujeres; y María Palau, periodista y coautora de Inmaculada: la muerte que precipitó el final del Patronato. También se recoge el testimonio de supervivientes como Consuelo García del Cid, Loli Benito, Mariona Roca, Fátima Díez y Paquita Beltrán.
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