ME METO EN UN JARDÍN

Marc Giró: "Mi mayor talento es haber nacido en democracia"

Marc GiròVer ahora
Marc Girò, durante su entrevista con Mercedes Milá
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Marc Giró es el último invitado de esta primera temporada de Me meto en un jardín y llega dispuesto a hacer lo que mejor se le da: hablar de cosas serias sin dejar de reírse de ellas. Con Mercedes Milá, la conversación salta de la televisión a la familia, la homosexualidad, los roles de género o el éxito, pero hay una idea que termina atravesándolo todo: la libertad de poder construir una vida propia y la importancia de protegerla.

Giró reconoce que, cuando piensa en su historia, es consciente de haber tenido suerte. Creció en una familia que le dejó espacio y asegura que no sufrió una violencia extrema por ser homosexual, aunque sí esa "violencia habitual" de una sociedad marcada por la homofobia y el machismo.

A la pregunta de cuál es su mayor talento, él siempre lo ha tenido claro: "Haber nacido en democracia".

Infancia y sexualidad en los años 80

Esa libertad también aparece cuando recuerda su infancia. Giró habla de su déficit de atención y de lo que suponía ser "un niño mariquita" durante los años 70 y 80 en España, cuando se esperaba de él que jugara al fútbol y no que pidiera una Barbie.

Además, en su casa el problema tenía un componente político. Sus padres, hippies y de izquierdas, tampoco estaban demasiado dispuestos a comprarle un icono estadounidense. Años después, Giró resolvió aquella cuenta pendiente a su manera: "Me he comprado las Barbies que me han salido de los cojones".

Su madre ocupa buena parte de sus recuerdos. La describe como una mujer excéntrica y feminista que ya entonces frenaba comentarios machistas en reuniones familiares.

Mercedes entra en el jardín

La conversación se vuelve especialmente cómplice cuando Giró pone el foco sobre Mercedes. Se ríe de los Milá, conocida familia aristocrática, "agazapados por toda Barcelona", pero también le reconoce algo que admira: su curiosidad y su manera de ejercer la libertad.

Esa complicidad permite hablar también de las relaciones de pareja. Mercedes recuerda cómo el reparto desigual de las tareas domésticas deterioró su matrimonio. Giró señala entonces algo que identifica con muchos modelos heterosexuales tradicionales: que determinados roles se den por hecho solo por ser hombre o mujer.

También conversan sobre su trayectoria en la televisión, que le tranquiliza que la gente lo pare por la calle porque convierte los datos de audiencia en personas reales, y el haber dejado el alcohol. Se reconoce una persona disciplinada y constante, pero introduce un matiz: hacer más no siempre significa estar mejor. "Saber parar, descansar, es más que suficiente", defiende.

Quizá por eso su frase sobre haber nacido en democracia acaba teniendo más peso del que parece. Giró no presenta su historia como el resultado de una valentía excepcional, sino que presente la realidad de haber tenido una familia que le dejó espacio; de crecer en un país que empezaba a cambiar y en el que podía vivir su identidad sin esconderla.