"Yo jodí el grupo Locomía", dice Xavier Font en esta miniserie documental, una historia de celos, egos y venganzas
- En tres capítulos se recorre con profundidad la historia del famoso grupo
- Estrenos de cine en RTVE Play: semana del 22 al 28 de junio

'Locomía'
"En cierta manera, yo jodí el grupo, y a lo mejor fui muy egoísta". Es solo una de las muchas reflexiones que encontramos en la miniserie de Locomía, dirigida por Jorge Laplace y con la presencia de los protagonistas del grupo, en las diferentes etapas. Tres capítulos que recorren en profundidad, y con testimonios exclusivos, cómo fueron los comienzos, el éxito, pero también la caída de un grupo musical que marcó un estilo ��nico en la década de los 80 y de los 90. Los tres episodios ya están disponibles -y gratis- en RTVE Play.
Locomía fue un fenómeno musical que traspasó, con creces, las fronteras de nuestro país. Representaba la modernidad, y un cambio cultural que trataba de dejar atrás la España en blanco y negro. El proyecto musical nació en Ibiza y se extendió como la pólvora al resto del mundo.
No todo fue un camino fácil. El grupo que nació y se forjó bebiendo de la libertad hippy que representaba Ibiza, se basaba en la convivencia en comuna y en el amor libre. Esta miniserie profundiza sobre los sacrificios y las renuncias a las que se tuvieron que enfrentar los componentes de Locomía para ser un referente de la época. También se explican con claridad cuáles fueron los motivos reales de que todo se disolviera en el momento más álgido de la carrera musical de Locomía.
Abanicos, hombreras y llegada a Ibiza
En 1984, Xavier Font, junto a su novio Manuel Arjona, abandonaba Barcelona y se instalaba en Ibiza. Los dos diseñaban ropa extravagante para la época, se caracterizaban por los zapatos de punta y las hombreras. Desprendían un aire de libertad que se respiraba en el ambiente de la discoteca KU en Ibiza. "La primera imagen de Ibiza ya te decía que estabas en casa", declara Font. Por su parte, Manuel Arjona afirma que "era como si me hubiera metido en un sueño, y estuviera viviendo un mundo de fantasía". Les acompañaba, además, Lourdes Iribar, la mujer en la sombra que siempre estuvo presente en el fenómeno y en todo lo que supuso Locomía.
Xavier Font y Manuel Arjona, de 'Locomía'
Poco después de instalarse en la isla, Font puso sus ojos sobre el holandés Gard Passchier. Comenzaron las fricciones con Manuel Arjona, pero finalmente, los tres acabaron viviendo juntos, trabajando juntos, y con un grupo de adeptos que cada vez iba a más. Xavier Font había logrado su objetivo: "tener su tribu".
Historia del nombre de Locomía
"Al conocer al Gard, ya tuvo sentido que la tribu urbana tuviera un nombre, y lo registré como Locomía". Pero realmente, el nombre de Locomía llegó por un error del lenguaje: Gard, que no dominaba el castellano, quiso escribir en un papel 'mi locura' o 'nuestra locura', pero finalmente escribió Loco Mía. A partir de ahí, surgía el nombre de un grupo que empezaba a despegar.
El presentador musical Fernandisco cuenta que cuando los vio bailar en el KU de Ibiza se quedó impactado. "Cuando los vi bailando con los abanicos estaban flotando. Eran seres angelicales que te estaban abriendo las puertas del cielo para que subieras".
Amenazas por el éxito
El creador del grupo se enamoró de Carlos Armas. "Carlos era un Dios, un adonis", dice Xavier Font, así que lo incorporó a Locomía, aunque eso le costara la salida de Gard Passchier, que sintió que le usurparon el lugar. Por su parte, Armas cuenta que quedó impactado por el espíritu Locomía y no dudó en entrar de lleno en el fenómeno. Años después, los celos de Font por su relación con Carlos traerían consecuencias graves para el cuarteto.
Xavier Font, Manuel Arjona y Gard Passchier de 'Locomía'
En 1988, el éxito y los adeptos seguían aumentando, y en la isla comenzaba a molestar, o al menos, eso cuentan los protagonistas. "Tuvimos desde amenazas, rajadas de ruedas…", dice Manuel Arjona. Además, les llegaron a quemar la casa en la que vivían. El caldo de cultivo fue el adecuado para que Locomía diera el salto a Madrid, de la mano del productor José Luis Gil. El choque de titanes entre Gil y Font estaba servido.
"No tenía que haber dejado el grupo"
En esta miniserie también se deja entrever cuál era el momento nacional e internacional que se vivía a finales de los años 80. La caída del muro de Berlín impactaba de lleno en la manera de entender el orden mundial, y esto se reflejaba también en la cultura.
Con todo esto, José Luis Gil, apodado 'el rubio de oro', quería llevar a la cima a Locomía y lo consiguió. Había trabajado con artistas como José Luis Perales o Miguel Bosé, pero ahora buscaba elaborar un producto propio, eso sí, un producto cuyos protagonistas tenían prohibido, por contrato, decir que eran homosexuales.
"Es que yo no quería hacer un grupo gay. Si hubiera querido hacer un grupo gay… es que no me lo habría planteado, es que no es comercial. ¿Por qué me tengo que conformar con el 15% del mercado, cuando tengo enfrente el 100% del mercado? Además, las chicas, las mujeres, son las que movían los discos".
Juan Antonio Fuetes, nuevo integrante de Locomía tras la salida de Luis Font, se sentía muy molesto con estas restricciones y más adelante le pasarían factura: "Me molestaba no poder decir lo que sentía, cómo yo era. En mi casa no he tenido problemas con eso".
La fama del grupo aumentaba al mismo ritmo que el malestar de Xavier Font, el creador de Locomía. No se encontraba cómodo con que José Luis Gil hubiera cogido todo el poder, a lo que se le unían los celos que sentía porque su pareja Carlos Armas copaba todas las miradas. "Ver a Carlos que era mi pareja, y era el centro de todas las miradas, me ponía fatal". Font reconoce que sus celos "eran enfermizos".
Carlos Armas, de 'Locomía'
José Luis Gil se adelantó y le hizo una oferta que no pudo rechazar. "Seguir cobrando como uno más, pero sin trabajar", confiesa el productor. Font aceptó la oferta aunque reconoce que se equivocó. "Yo no tenía que haber dejado el grupo, porque ese fue el fin de Locomía".
Todo terminó por venganzas y egos
Llegaron las giras internacionales por América donde los componentes del grupo ni siquiera podían salir del hotel por la gran fama que habían cosechado. "El viaje a Nueva York se convierte en el fin de Locomía", cuenta el productor José Luis Gil. Las fricciones con el creador del grupo continuaban, a pesar de que se encontraba en Miami. Xavier Font maniobró y convenció a los integrantes de Locomía de que Gil los estaba engañando y les estaba robando. Todo se desmoronó en 1992, cuando estaban en lo más alto.
Gil se encargó de que se cancelaran todos los conciertos del grupo, y las consecuencias fueron nefastas para ellos. "Se nos fue de las manos la decisión que tomamos", confiesa Manuel Arjona. Locomía volvió, pero con otros rostros que tampoco llegaron a impactar en el gran público. La pregunta ahora es si este fenómeno se terminó del todo, o volverán a hacer volar los abanicos. "Quiero volver a conseguir que las puertas se abran, porque se cerraron injustamente", afirma categórico Xavier Font. ¡Disfruta de los tres capítulos del Documaster Locomía, en RTVE Play!
En esta semana del Orgullo LGTBIQ+, también puedes disfrutar en RTVE Play de otros contenidos que cuentan historias y visibilizan al colectivo como son Habitación en Roma o Crossing.
