Rafael renuncia al ducado de 'Valle Salvaje' con esta contundente declaración
- Rafael le dice a su padre lo que piensa y no se guarda nada, incluída una decisión que lo cambia todo
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Rafael ya no puede más. Por si la toma de posesión del ducado, la muerte de Adriana y encontrarse a sí mismo como padre soltero no fuese suficiente, en los últimos capítulos de 'Valle Salvaje' el castillo de naipes de los Gálvez de Aguirre se está desmoronando sobre sus cabezas.
Enriqueta tiene todos los ases bajo la manga desde que Alejo confesase el asesinato de Domingo. La deuda que José Luis contrajo con su fallecido primo ha llegado a oídos de Rafael. Y él, preocupado por las pesquisas de Luisa y Bárbara, que no cesan de investigar a su pequeña, no está para ocuparse de esas cosas.
Es por eso que el duque ha sacado fuerzas para colocar cada cosa en su sitio. Eso incluye decirle a su padre lo que piensa de él. A ese padre que siempre lo maltrató y lo hizo de menos frente a sus hermanos y que no ha hecho más que presionarle desde que ocupó su puesto. Ahora, sus mentiras han salido a la luz.
Rafael se sincera con su padre y la verdad duele
Quienes hayan seguido 'Valle Salvaje' desde el principio recordarán la retahíla de vejaciones a las que se vio sometido Rafael de boca de su padre. Era su madre, doña Pilara, la única que parecía valorar al mediano de los Gálvez de Aguirre. José Luis solo tenía ojos para el que debía ser su sucesor y a menudo se convertía en su siervo: Julio. Pero su muerte, envenenado a manos de Úrsula, hizo que Rafael y José Luis estuviesen condenados a entenderse.
Pero José Luis no ha hecho más que utilizar a su hijo para tapar sus errores. Y Rafael ya ha tenido suficiente. Así se lo ha dicho a su padre, sin callarse nada y recordando que no es la primera vez que el duque trata de esconder una deuda llevándose a su familia por el camino: ya lo hizo con los Salcedo de la Cruz.
"Una y otra vez cae usted en el mismo error, ¿no se da cuenta? ¿No aprendió nada con Adriana y con sus patéticos intentos de ocultarle lo que le debía? ¿Dónde está su honor, padre? No vuelva a alzarme la voz y tráteme con respeto porque ya no puedo más. Le juro por Dios que ya no puedo más", dice Rafael.
"No te reconozco. No eres hijo mío", le responde su padre. Pero Rafael no le ha dado tregua en esta ocasión, apelando a la difunta Pilara. "Para mi desgracia, a mí mi madre me enseñó a ser un hombre de honor. Un hombre de palabra. Un hombre mejor que usted".
"Yo solo quiero estar en paz, sin mentiras, sin cuentas pendientes, como me enseñó mi madre. Si estamos en esta lastimosa situación es porque usted, y solo usted, nos metió en ella. Creo que ha llegado el momento de que asuma responsabilidades. Que asuma el mando que yo nunca quise".
Ha sido entonces cuando el duque ha preguntado lo que todos estábamos pensando: "¿Qué estás queriendo decir, Rafael?"
Y cuando él ha soltado la bomba que lo cambia todo: "Que renuncio. Renuncio a ser duque de Valle Salvaje".