¿Cómo convertir una ola en un tsunami electoral? Los demócratas arrasan en tradicionales feudos republicanos

¿Cómo convertir una ola en un tsunami electoral? Los demócratas arrasan en feudos republicanos de toda la vida

Fiesta demócrata en Detroit para seguir los resultados de la noche electoral en EE.UUSarah Yenesel/EFE/EPA

Kansas, Texas, Iowa, las dos Carolinas..., los demócratas han arrasado en las elecciones de medio mandato de Estados Unidos recuperando el control de todo el Congreso en los feudos rurales de los republicanos, el caladero de votos del universo MAGA, con una serie de candidatos cuidadosamente seleccionados y con unos temas de campaña a pie de tierra, como la sanidad o el elevado coste de vida, si bien el castigo de los votantes a la gestión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sido determinante.

A falta de que se confirmen oficialmente los resultados, los datos son contundentes: 231 escaños para los demócratas frente a 144 para los republicanos en la Cámara de Representantes, mientras que en el Senado los progresistas han conseguido 54 asientos frente a los 44 de los conservadores.

A la luz de este éxito, quizás el camino abierto en estos comicios intermedios sirva de guía a los demócratas para buscar el candidato ideal de cara a la próxima cita electoral, las elecciones presidenciales de 2028, donde el objetivo primordial es expulsar a Trump y los republicanos de la Casa Blanca. Y es que, como se dice en EE.UU., la carrera para las presidenciales comienza el día después de las 'midterms'.

Candidatos pensados para los estados "rojos"

El hasta ahora líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, ha dado alguna pincelada sobre la que ha sido la estrategia para los comicios de medio mandato, durante la jornada de votación y la noche electoral. Ante la expectativa de recuperar el control de la Cámara Alta, Schumer declaró a los periodistas cuando fue a votar en un centro en Brooklyn, en Nueva York, que nadie pensaba que su partido iba a tener la posibilidad de recuperar este hemiciclo y apuntó a dos motivos: por un lado, los temas en los que se han centrado, como la carestía de los carburantes o el alto coste de la cesta de la compra; y los aspirantes que han presentado. "Reclutamos buenos candidatos en estados donde la gente no creía que se pudiera ganar porque eran rojos", el color de los republicanos, dijo Schumer.

De hecho, en el Senado, la derrota ha sido penosa para los conservadores, donde más les duele, en estados donde no habían perdido décadas, como Kansas, Texas y Carolina del Sur. En esta cámara, los demócratas han logrado tornar azul, el color del partido, por lo menos 7 escaños

En Kansas, un aspirante demócrata por la Cámara Alta, Adam Hamilton, ha hecho historia al ser elegido por primera vez en 94 años; en Texas, el partido ha tenido su primer triunfo en el Senado en 38 años con James Talarico; en Maine, en 31 años con Troy Jackson; en Carolina del Sur, en 28 años con Annie Andrews; en Carolina del Norte, en 18 años con Roy Cooper; y en Iowa, en 11 años con Josh Turek. En Michigan, los votantes han elegido por primera vez a un senador demócrata socialista que, además, es musulmán, Abdul El-Sayed, aunque él mismo no se define como tal.

Para vencer en sitios como Kansas y Texas, que han sido el laboratorio de las políticas conservadoras en las últimas décadas y territorio MAGA, los demócratas han optado por candidatos de raza blanca, moderados y con un punto conservador. Es el caso tanto de Adam Hamilton como de James Talarico.

Hamilton, de 62 años, es pastor metodista que ha escrito más de 30 libros sobre cristianismo y teología. Ha dado a su campaña un enfoque moderado, abogando siempre por escuchar a ambas partes. Se describe como "un demócrata de mentalidad independiente". Ha derrotado al senador republicano Roger Marshall, que ha estado respaldado por Trump y el vicepresidente del país, JD Vance. Este médico obstetra protagonizó una polémica por un reportaje publicado por el diario The New York Times en septiembre, que reveló que había demandado a 700 pacientes por facturas impagadas, lo que él calificó de ataque mediático.

También es pastor, o se está preparando para ello, el seminarista Talarico, de 37 años, que ha sacudido el mapa electoral de Texas con su victoria frente al también aliado de Trump, el fiscal general del estado Ken Paxton, con un discurso plagado de referencias religiosas en el que ha denunciado la corrupción, el segundo tema que más preocupa a los estadounidenses después del coste de vida. En un estado adonde se han mudado muchas tecnológicas de Silicon Valley en busca de pagar menos impuestos, Talarico ha arremetido contra los megadonantes y ha criticado al magnate Elon Musk, fundador de Tesla o SpaceX, por su respaldo a Paxton.

En Maine, Troy Jackson, de 58 años, quinta generación de leñadores en su familia, ha desbancado de su escaño a la senadora Susan Collins, una republicana moderada que ha estado en el puesto desde 1997, en una campaña donde se han cruzado acusaciones de corrupción y el tema dominante ha sido el alto coste de vida en un estado eminentemente rural.

Pero si ha habido una derrota dolorosa en las filas republicanas, ha sido la del asiento en el Senado por Carolina del Sur, donde la pediatra de profesión Annie Andrews ha vencido a Darline Graham, hermana del que fuera amigo y gran apoyo de Trump, el fallecido Lindsey Graham. Darline asumió el puesto de su hermano en la Cámara Alta de forma interina tras su muerte a principios de este año. A lo largo de la campaña, la republicana ha sido cuestionada por su experiencia previa y ha protagonizado alguna que otra polémica, como cuando en un debate en las primarias de su partido fue preguntada si EE.UU. tiene intereses de seguridad nacional en Taiwán y el mar del Sur de China y contestó: "La seguridad nacional no es lo mío".

Al igual que sus colegas de partido, el progresista Roy Cooper, gobernador de Carolina del Norte entre 2017 y 2025, ha basado su campaña para el Senado en este estado en la defensa de los precios asequibles para derrotar a Michael Whatley, expresidente del Comité Nacional Republicano al que Trump escogió para que sustituyera al senador Thom Tillis tras su jubilación. Mientras que Whatley centró sus esfuerzos en hablar de la criminalidad y los temas migratorios, Cooper eligió como lema de campaña "Hacer que las cosas cuesten menos".

Por su parte, el dos veces medalla de oro en baloncesto paralímpico, Josh Turek, hasta ahora legislador estatal de Iowa, ha vencido a la congresista Ashley Hinson en la pugna por uno de los escaños más competidos en el Senado. En su carrera hacia esta cámara, Turek optó por centrarse en asuntos como la atención sanitaria, la guerra con Irán y los precios de la energía. "Mi promesa a todos los iowanos: estaré muy centrado en el coste de vida, la corrupción y en asuntos cotidianos, estaré ahí fuera luchando de verdad, no por los multimillonarios ni por las grandes corporaciones. Turek va en silla de ruedas porque tiene espina bífida, debido, según ha contado, a que su padre estuvo expuesto al agente naranja —un fuerte herbicida— en la Guerra de Vietnam.

Abdul El-Sayed, la bestia negra de Trump

A grandes rasgos, estos candidatos tienen en común que son demócratas moderados que se han dirigido a los electores con temas muy pegados a su cotidianidad. Otro caso es el del médico Abdul El-Sayed, musulmán de origen egipcio, que pertenece al ala más izquierdista de su partido, la de los demócratas socialistas, cuyo máximo exponente es el alcalde Zohran Mamdani. El-Sayed ha sido blanco de la ira de Trump, que lo ha insultado llamándolo "yihadista" y "Hermano Musulmán", pero ha triunfado en las urnas sobre el republicano Mike Rogers al hacerse con el puesto del Senado por Michigan.

En su discurso, El-Sayed ha dado las gracias irónicamente al influyente Comité de Asuntos Públicos Estados Unidos-Israel (AIPAC), que se ha gastado unos 42 millones de dólares en una campaña contra él y ha celebrado su victoria con la expresión en árabe 'Alhamdulilah' (Gracias a Dios) en un estado, Michigan, donde vive una de las mayores comunidades árabes de EE.UU. Más allá de eso, El-Sayed ha sido un defensor acérrimo de la atención sanitaria universal.

Además del aumento del coste de vida, la inflación y la guerra con Irán, todos ellos asuntos relacionados, Israel ha sido un tema recurrente en estos comicios y, más en concreto, la ayuda estadounidense a este país y el uso que ha hecho de ella en la Franja de Gaza y en Cisjordania.

Precisamente, las críticas de El-Sayed a Israel son las que hicieron durante los últimos días de campaña que la que fuera su oponente en las primarias demócratas en Michigan, Haley Stevens, retirara su apoyo a su antiguo contrincante para respaldar a Mike Rogers, alegando "la obsesión" del demócrata socialista con el Estado israelí.

Consciente de la importancia del tema y del peso que pudiera tener en la decisión de voto, Trump anunció en la víspera de las elecciones en una entrevista con su canal favorito, Fox News, que había llegado a un acuerdo con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, para cancelar la asistencia militar estadounidense de 4.000 millones de dólares anuales a Israel, sin dar muchos más detalles.

Esto ha sido en la lucha por el Senado, pero en la Cámara Baja los demócratas han arrebatado a los republicanos distritos en los que Trump ganó por 18 puntos de ventaja en las presidenciales de 2024, como en Virginia, Iowa y Nebraska. Al igual que en la Cámara Alta, la clave para avanzar aquí han sido aspirantes con un perfil moderado o centrista, aunque esta vez se ha batido el récord de demócratas socialistas que han entrado en este hemiciclo, en total cinco: Darializa Avila Chevalier y Claire Valdez, en Nueva York; Melat Kiros, en Colorado; Donavan McKinney, en Michigan; y Chris Rabb en Pensilvania.

Además, la Cámara de Representantes podría vivir otro hito: que el legislador Hakeem Jeffries se convierta en el primer presidente negro de este hemiciclo.

Los progresistas tampoco se han quedado atrás en las contiendas por el control de las gobernaciones, donde han triunfado en lugares como Texas, Ohio y Georgia. En el caso texano, ha ganado Gina Hinojosa, que será la primera gobernadora latina de este estado y la primera demócrata en gobernarlo desde 1990. En Georgia, la progresista Keisha Lance Bottoms será la primera mujer afroamericana en ser elegida como gobernadora en el país.