Panorama desolador en Francia tras una jornada de protestas que derivaron en violentos disturbios
- La Federación del Comercio y de la Distribución ha cifrado en "cientos de millones de euros" los daños en tiendas
- Las protestas más violentas que ha vivido el país en años se saldaron con un muerto, cientos de heridos y 2.000 detenidos
Las calles de las principales ciudades de Francia han amanecido este domingo con un panorama desolador tras los disturbios que siguieron a las manifestaciones por el alto coste de la vida de la víspera.
Las protestas más violentas que ha vivido el país en años se saldaron con un manifestante muerto, 600 policías, gendarmes y bomberos heridos y 2.000 detenidos, según ha informado el ministro del Interior.
Las manifestaciones a escala nacional derivaron en graves altercados durante los cuales se llegó a incendiar el ayuntamiento de Limoges y se saquearon multitud de comercios, mientras grupos violentos se enfrentaban a la policía en ciudades de todo el país.
Un manifestante falleció tras sufrir un paro cardíaco durante las protestas en París, donde la policía llevó a cabo un número récord de 855 detenciones.
Más de medio millón de personas participaron en marchas en decenas de ciudades, fruto del descontento social por los altos precios y el deterioro de los servicios públicos.
Aunque la gran mayoría se manifestó de forma pacífica, grupos violentos atacaron edificios públicos, saquearon tiendas de lujo y supermercados, y arremetieron contra vehículos policiales y agentes del orden público.
Cientos de millones de euros de daños en los comercios
El consejero delegado de Carrefour y presidente de la Federación del Comercio y de la Distribución (FCD), Alexandre Bompard, ha dicho que los daños por los saqueos ascenderán a "cientos de millones de euros".
En declaraciones al canal BFMTV, Bompard ha explicado que una cincuentena de tiendas de Carrefour resultaron afectadas por los actos violentos y que una veintena resultaron "saqueadas y vandalizadas", mientras que ha cifrado en 1.500 el total de comercios atacados.
El presidente de la Federación del Comercio ha insistido en que lo que necesita ahora el sector es "una aceleración de los procedimientos de indemnización" ya que sin una respuesta rápida algunos comerciantes están en peligro y, por parte del Gobierno, lo que hace falta es que "el comercio esté protegido" porque lo ocurrido el sábado con "1.500 comercios destruidos, saqueados, eso no puede ocurrir otra vez".
Una calle de Marsella llena de basaura. Thibaud MORITZ/AFP
"Era la guerra", ha relatado Jean-Christian, un comerciante de Lyon que se refugió al fondo de su tienda durante el paso de los vándalos. "Eran auténticos animales. Los vimos destrozando cosas", ha recordado.
Desde el Ejecutivo, la línea de defensa es que las fuerzas del orden se habían fijado como prioridad que no hubiera víctimas personales en posibles enfrentamientos.
La cuestión es si eso se hizo en detrimento de medidas de protección para edificios públicos y comercios, y si el dispositivo de seguridad estuvo suficientemente dimensionado para la movilización que hubo.
"Quienes causen destrozos pagarán"
Por su parte, el ministro de Economía, Roland Lescure, ha prometido apoyo a los propietarios de negocios que sufrieron pérdidas. "Quienes causen destrozos pagarán, repararán los daños y responderán por su intención de sembrar el caos", ha dicho Lescure en un comunicado.
El alcalde de Burdeos, Thomas Cazenave, ha informado que hasta 100 comercios han sido saqueados, mientras que el alcalde de Marsella, Benoît Payan, ha anunciado una ayuda financiera de emergencia para apoyar a los negocios afectados.
Este domingo, en las principales ciudades afectadas ha comenzado una masiva operación de limpieza, desde Lille, en el norte, hasta Marsella, en el sur, y desde Estrasburgo, en el este, hasta Burdeos, en el suroeste, donde una turba enmascarada irrumpió en la residencia del prefecto local.
Trabajadores de limpieza en París. Matthieu RONDEL/AFP
En París, los escaparates destrozados, las bicicletas calcinadas y las consignas pintadas con aerosol daban testimonio de una jornada que comenzó, en gran medida, con manifestaciones pacíficas, pero que terminó derivando en violencia.
Este domingo se han producido nuevos incidentes en la capital, donde un grupo de jóvenes ha vandalizado y robado en cuestión de segundos una tienda de ropa cerca de la plaza de la República, que ya fue escenario de graves disturbios la víspera.
El establecimiento, situado en la calle Beaurepaire, fue asaltado por varios individuos, según las imágenes emitidas en directo por la televisión BMFTV. En esa misma calle, un supermercado y una farmacia habían sido saqueados y un restaurante fue pasto de las llamas el sábado.
En Limoges, los operarios han evaluado los daños en el ayuntamiento —un edificio con 143 años de antigüedad—, el cual resultó parcialmente destruido en un ataque provocado.
Fachada parcialmente quedama del Ayuntamiento de Limoges. Pascal LACHENAUD/AFP
Los disturbios han aumentado la presión sobre el presidente, Emmanuel Macron, quien ha anunciado una comparecencia para las 20:00 horas de este domingo.
El primer ministro, Sébastien Lecornu, ha dicho que el Ejecutivo no se dejará "intimidar" por la violencia y ha atribuido los disturbios a la "ultraizquierda" y a delincuentes, todo ello en un contexto marcado por las elecciones presidenciales previstas para el próximo año.
Las protestas comenzaron el mes pasado a raíz de las condiciones en los centros escolares y la escasez de docentes en los suburbios de clase trabajadora, para luego transformarse en un movimiento más amplio contra la desigualdad, los recortes en el gasto público y el aumento del coste de la vida.