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Tesla presenta su nuevo Roadster, un coche de ciencia ficción capaz de volar y acelerar de 0 a 100 en menos de un segundo

  • El prototipo eléctrico cuenta con propulsores desarrollados por SpaceX, que le permiten dar una vuelta en el aire y aterrizar
  • Tras nueve años de retrasos, prevé iniciar la producción en 2028, aunque este plazo conviene tomarlo con cautela
Tesla presenta su nuevo Roadster, un coche capaz de volar

Tesla ha presentado la nueva generación de su deportivo eléctrico Roadster, un vehículo equipado con propulsores desarrollados con tecnología de SpaceX que le permiten elevarse del suelo y realizar maniobras aéreas, además de acelerar de 0 a 100 kilómetros por hora en menos de un segundo.

La presentación se ha llevado a cabo en las instalaciones de pruebas de cohetes de SpaceX en McGregor (Texas), donde el fabricante estadounidense efectuó varias demostraciones de las capacidades del automóvil, cuyo desarrollo acumula casi nueve años de retrasos. Con un robot Optimus al volante, el biplaza circuló bocabajo por una rampa gracias a un sistema de succión que lo mantenía adherido a la superficie, giró en el aire y aterrizó con sus propulsores integrados. Más tarde, utilizó esos mismos propulsores para saltar por encima de un camión y de otros vehículos, girando sobre sí mismo en el aire durante la maniobra.

Algunos analistas interpretan la colaboración entre las dos principales compañías de Elon Musk como un intento del magnate de despertar interés por una fusión entre ambas, una idea que ya ha explorado anteriormente.

Ni Musk ni los demás directivos de Tesla detallaron precios durante el acto de presentación, aunque hace casi una década la compañía fijó un precio base de 200.000 dólares para el vehículo. La página de reservas del Roadster muestra una versión "Performance", que exige un depósito de 50.000 dólares, y una versión "Thrust", con "propulsores de aceleración", que requiere un depósito de 250.000 dólares. Una tercera variante, "Rocket", a la que según Tesla solo se accede "por invitación", se describe como un modelo monoplaza con un "sistema de vuelo completo".

Más allá de su recorrido comercial y de las dudas que suscita, el prototipo presentado tiene características que parecen sacadas de una película de ciencia ficción. El Roadster puede acelerar de 0 a 97 km/h (60 mph) en menos de un segundo y alcanzar una velocidad máxima de más de 370 km/h (230 mph), según ha explicado Lars Moravy, jefe de ingeniería de vehículos de Tesla.

Aun así, fiel a su tono grandilocuente, Elon Musk aventuró que esa velocidad llegará a ser mucho mayor, hasta superar los 600 km/h. “Creo que hay que pasar de la mitad de la velocidad del sonido”, afirmó el hombre más rico del mundo, en referencia a una barrera que ronda los 1.235 km/h. Lo que Musk no explicó es por qué carretera podría circular un coche a esa velocidad, a menos que el plan sea volar permanentemente, algo para lo que la tecnología exhibida no parece ni de lejos preparada.

En este sentido, Musk reconoció que el nuevo Roadster no esta necesariamente "optimizado para la seguridad", lo que plantea numerosos interrogantes sobre su homologación para circular por vías públicas.

480 kilómetros de autonomía

El Roadster puede además recorrer más de 480 kilómetros (300 millas) con una sola carga. Es menos de la mitad de lo que Musk prometió en 2017, cuando Tesla mostró por primera vez el mismo prototipo de segunda generación y aseguró que las entregas comenzarían en 2020.

El Roadster original, lanzado en 2008 y a la venta hasta 2012, fue el primer vehículo eléctrico de Tesla. Utilizaba el chasis de un Lotus Elise y contribuyó a cambiar la percepción del coche eléctrico, al demostrar que podía competir de tú a tú con los de combustión. Desde entonces, la compañía se ha dado a conocer sobre todo por su todocamino Model Y y su berlina Model 3, después de que este año dejara de vender el Model S y el Model X para hacer sitio a la producción de sus robots humanoides Optimus. Su catálogo incluye también el Cybertruck, una pick-up que no puede venderse en Europa porque su carrocería rígida de acero inoxidable y sus aristas afiladas incumplen las normas comunitarias de protección de peatones, y el Cybercab, un robotaxi biplaza lanzado este año que prescinde de volante, pedales y retrovisores.

La presentación del Roadster de segunda generación se produce en pleno giro estratégico de Tesla, que ha pasado de fabricar coches para conductores humanos a centrarse en la conducción autónoma basada en inteligencia artificial y en la robótica.

Historial de promesas incumplidas

La espectacularidad del acto de presentación no puede separarse del historial de promesas incumplidas que acompaña a Elon Musk desde hace años. El propio Roadster de segunda generación se presentó en 2017 con entregas previstas para 2020, y ahora su producción se aplaza previsiblemente hasta 2028. No es un caso aislado. El camión Semi, mostrado aquel mismo año con la promesa de llegar a las carreteras en 2019, no llegó a sus primeros clientes hasta finales de 2022, y no ha empezado a entregarse en serie hasta septiembre de 2026; el Cybertruck, desvelado en 2019 para 2021, no llegó a los clientes hasta finales de 2023, y la conducción plenamente autónoma lleva casi una década anunciándose como inminente.

En realidad, estas presentaciones parecen funcionar más como un ejercicio de propaganda corporativa que como el lanzamiento de un producto viable a corto plazo desde el punto de vista comercial, con su cuenta atrás, su espectacular cortina de humo y su música épica, y otros expertos las interpretan como una forma de alimentar la expectación y sostener el valor bursátil mientras se aplazan asuntos más incómodos. En este caso, el acto llega a pocos días de unos resultados trimestrales en los que los analistas prevén un beneficio claramente inferior al de hace un año, lastrado por unos márgenes estrechos y una inversión sin precedentes por la que Tesla prevé gastar más de lo que ingresa hasta final de año.