Puigdemont reconoce que la Cataluña que dejó "no existe" y deja entrever que no será líder de la oposición en el Parlament
- El líder de Junts ha negado que huyera en el maletero de un coche y ha dicho que realizó señuelos para su posible regreso
- El expresident ha sido entrevistado en su casa de Waterloo para el programa 'Pla seqüència' de La 2 Cat
El presidente de Junts, Carles Puigdemont, ha dejado entrever que, una vez aplicada la ley de amnistía y pueda regresar a Cataluña, no ejercerá como jefe de la oposición, al entender que, desde su posición como expresident de la Generalitat, no debe "controlar" al actual, Salvador Illa.
En una entrevista con el periodista Jordi Basté para el programa 'Pla seqüència' de La 2 Cat de RTVE, desde su casa en Waterloo, Bélgica, Puigdemont ha ofrecido pistas sobre su futuro inmediato. Una conversación más centrada en su vida personal estos nueve años fuera de Cataluña que en los frentes políticos abiertos.
Una de las dudas que sobrevolaba sobre su retorno era si ocupará el escaño que le corresponde como diputado en el Parlament y asumirá el rol de jefe de la oposición, una posibilidad que se aleja, porque a su juicio "no es correcto" que quien ha sido president de la Generalitat "después vaya a controlar al president, sea quien sea", ha dicho tras apuntar que cree que tiene el sueldo más bajo de la Asamblea.
Puigdemont ha reconocido que la Cataluña que dejó en 2017 "no existe", por lo que cuando regrese quiere "descubrir esta realidad" por sí mismo y "escuchar sobre todo a las nuevas generaciones".
Puigdemont niega que huyera "en el maletero"
El líder de Junts ha hablado sobre su primera noche tras huir en 2017 para evitar ser detenido a raíz de la declaración unilateral de independencia. Puigdemont ha confirmado que huyó en coche, aunque ha señalado que "no en el maletero", sino sentado en el asiento de atrás y vestido con traje y corbata, a última hora del 29 de octubre, día de Sant Narcís, festividad en Girona, y pasó esa primera noche en el Hotel Chambord de Bruselas.
“Que no hubiese una fotografía del presidente esposado y humillado delante de un juez español“
El expresident ha dicho que era consciente de que entraba en "un terreno de gran incertidumbre", pero que su prioridad era preservar la institución de la presidencia de la Generalitat.
"Estaba dispuesto a quedarme toda la vida aquí a cambio de proteger la institución, de que no le metiesen las zarpas encima, que no hubiese una fotografía del presidente esposado y humillado delante de un juez español", ha remarcado.
Tentativas de regreso
Puigdemont ha explicado que, para comprobar si lo vigilaban, quiso ver qué pasaría si su coche belga atravesaba la frontera española sin previo anuncio.
Encargó a alguien que condujera el coche hasta su casa en Sant Julià de Ramis, Girona, y lo aparcara frente a su domicilio: "No pasó nada. No lo pararon en la frontera, ni en la ida ni en la vuelta", ha asegurado.
El 8 de agosto de 2024, día de la investidura de Salvador Illa, Puigdemont irrumpió en el centro de Barcelona dispuesto a entrar en el Parlament —ese era su "plan A"-, pero al ver que el Parque de la Ciutadella estaba "blindado" policialmente, optó por el "plan B" y huyó "sentado en el asiento trasero" de un coche, pasando por Badalona y la comarca del Maresme.
"No solo no fui en el maletero, sino que tengo unas imágenes que lo demuestran. En su momento ya saldrán", ha adelantado el expresident.
Las conversaciones con el PSOE previas al acuerdo
Antes de que Junts fuera decisivo para la investidura de Pedro Sánchez en 2023, según ha recordado Puigdemont, un emisario del PSOE lo fue a visitar "tres veces" de manera discreta: "Me ofreció un trato parecido a los indultos y un buen trato", ha relatado, sin dar ningún nombre.
Puigdemont le dijo que solo aceptaría una amnistía, que era "una solución política", pero el emisario en ese momento le contestó que sobre eso "no se podía ni hablar".
Sobre el alquiler de su casa en Waterloo, el expresident independentista ha asegurado que se paga a través de "donaciones" de gente que le ayuda y que se canalizan a través de una organización belga.
Lo primero que quiere hacer Puigdemont cuando regrese a Cataluña es ir al cementerio de Amer, Girona, a ver a sus padres, fallecidos en el tiempo en que ha permanecido en Bélgica.