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"Fuiste la casa de todos": el emotivo homenaje de los vecinos a Maricarmen en su portal

  • Varios vecinos han pasado por el número 46 de Sainz de Baranda para poner velas en honor a la fallecida
  • "Era una luchadora, de las que sabían lo que es justo y lo que no"
Memorial nocturno en la calle con velas encendidas, carteles manuscritos de homenaje, un ramo de flores y una camiseta naranja colocados sobre la acera.
Velas, carteles y camisetas en la calle Sainz de aranda, en honor a Maricarmen Álex Mateos / RTVE

"Tristeza", es la palabra que pronunciaban todos los vecinos que se han acercado al número 46 de la calle Sainz de Baranda para rendir homenaje a la fallecida Maricarmen Abascal, el nuevo símbolo de la lucha por la vivienda digna.

La noticia fue anunciada sobre las nueve de la noche. Maricarmen, de 87 años, había sido desahuciada hacía dos semanas de lo que había sido su hogar durante siete décadas. Aquel día fue trasladada en camilla y llevada al hospital, donde ha permanecido hasta este miércoles. A pesar de que había alcanzado un acuerdo con la empresa propietaria del piso para firmar un nuevo contrato, finalmente Maricarmen nunca pudo volver a su casa.

Muchos vienen andando, porque viven por el barrio. Otros llegan en coche desde otros lugares de la capital. Algunos traen velas de sus casas para colocarlas debajo de un árbol cercano a su portal, aunque en el suelo hay un surtido para los que hayan venido sin nada. En corrillo, un grupo de personas rodea el improvisado memorial en profundo silencio, únicamente interrumpido por los llantos, los abrazos, las palabras de consolación o el claxon de algún taxi en señal de respeto.

Su historia representa a muchos otros. Por ello, vecinos que no la conocían no pueden evitar emocionarse: "Nunca había visto a Maricarmen, pero nos hemos sentido identificadas con su lucha", claman dos amigas, mientras una consuela a la otra, que espera el momento adecuado para colocar su vela.

Entre las velas, ramos de flores y unos cartones recortados convertidos en cartas de despedida, con mensajes de los presentes: "Gracias por luchar y resistir hasta el final, lo seguiremos haciendo por ti", reza uno de los textos. Otros son más breves, pero igual de claros: "Fuiste la casa de todos".

Algunos carteles cargan contra el mercado inmobiliario en España y la especulación: "Mercadear con casas es traficar con la vida. Que la vivienda no cueste ninguna vida más. Gracias, Maricarmen". Muchos de los vecinos se muestran indignados por las administraciones, por haber "permitido" algo así. "No puedes dejar a una mujer sin casa con 87 años", clama Paula, que también se ha pasado por el portal para despedirla. "Como dicen las compañeras de Sol, 'no ha muerto, la han matado'", afirma, en referencia a los protestantes que permanecen acampados en la Puerta del Sol en contra de los desahucios, que también han recibido con conmoción la noticia de la muerte.

Los pequeños homenajes de a pie también se han llevado a cabo dentro del edificio. Tras saberse la noticia, alguien ha colocado un pósit en la puerta de entrada a la casa de la mujer, con un breve texto escrito con rotulador negro: "Descansa en paz, Maricarmen", junto al pequeño dibujo de un corazón.

"Una luchadora"

"Era una vecina de toda la vida", afirma Félix, de la asociación de vecinos del barrio. "Una luchadora, que sabía lo que es justo y lo que no". Para él, si algo se puede sacar positivo del último año de Maricarmen en el mundo, es que "estuvo continuamente rodeada de gente que la quería y le mostraba su apoyo".

Los vecinos rodean el portal 46 de la calle Sainz de Baranda, en honor a Maricarmen Álex Mateos / RTVE

Durante sus últimos años de vida, Maricarmen tuvo que hacer frente a hasta cuatro intentos de desahucio. Paula cuenta que el primer intento no fue tan mediático como el último, aunque también reunió a varios vecinos: "Ya había muchas personas indignadas por aquel entonces. Luego, el mundo se hizo eco de lo que pasó en el último". Sobre esa tarde, explica que la imagen que transmitía Maricarmen en esa camilla era de "persona completamente indefensa".

Daniela, otra vecina, asegura que conocía a Maricarmen de vista, porque vivía dos números más abajo que ella. Explica entre sollozos que tiene una abuela de su misma edad que también vivía en alquiler: "Finalmente, mi abuela se compró su piso, pero si no hubiese podido, le habría pasado como a ella".

Pasado un rato, un par de vecinos han atado una camiseta del Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid, que ha luchado junto a la fallecida por impedir su desahucio, en el tronco del árbol. En ella, han escrito en boli: "Maricarmen se queda en nuestro corazón".

Sobre las 12 de la noche, la multitud ha comenzado a desvanecerse. Los vecinos, con la zozobra de una historia con un mal final, abandonan el portal 46 de Sainz de Baranda para volver a casa. A sus casas.