La nueva encrucijada electoral de Sánchez tras su fracaso en vivienda: los posibles escenarios
- El presidente reflexiona si convocar ya elecciones o intentar seguir negociando para sacar adelante las medidas
- Los expertos ven una ventana de oportunidad para el PSOE pese a que todas las encuestas dan a PP vencedor
Ha tenido que gestionar las crisis más críticas en los últimos años, como la pandemia, el volcán de La Palma o la migración masiva en Ceuta. Solo en lo que va de legislatura, la corrupción ha hecho seria mella en su partido y en su Gobierno. Y sin embargo, solo ha habido dos momentos en los que Pedro Sánchez se ha planteado si debía o no seguir: la imputación de su mujer por el juez Juan Carlos Peinado en 2024 y el reciente rechazo del Congreso a sus decretos de vivienda en un momento en el que las calles arden exigiendo soluciones.
Esto último es lo que ha tenido ocupado al presidente este fin de semana, manteniendo contactos con ministros y con dirigentes socialistas sobre si debe o no convocar ya elecciones anticipadas. A última hora de la noche, el sentir general en el Gobierno y en el PSOE es que Sánchez convocará este mismo lunes las elecciones, pese a que el presidente no ha comunicado su decisión a su entorno y es el que tiene la última palabra. En las últimas horas, se han extendido las voces socialistas que públicamente han abogado por unas elecciones y, cuanto antes, mejor.
De ser así, los comicios se celebrarían el 29 de noviembre, el primer día en que sería posible según el calendario de la ley electoral si convoca este lunes y se publica el decreto con la disolución de las Cortes en el BOE el martes.
Todo el mundo espera salir de dudas este lunes, aunque no ha citado expresamente a la prensa y confunde el acto que Sánchez mantiene en la agenda: a las 09.30 asiste a la inauguración del Congreso del Instituto de Empresa Familiar en Madrid. Los periodistas que siguen la trayectoria del presidente, con todo, están más que preparados por si la cita se cancela y surge otro tipo de convocatoria para anunciar si, como en 2024, decide seguir adelante, o si va a disolver las cortes para adelantar las elecciones, pese a que todo este tiempo había dicho que iba a agotar la legislatura.
La primera encrucijada de Sánchez: la imputación de su mujer
Y es que este fin de semana de reflexión recuerda mucho a otro que tuvo lugar hace poco más de dos años, por un motivo muy diferente. El juez Juan Carlos Peinado había abierto diligencias contra Begoña Gómez por tráfico de influencias y corrupción en los negocios a raíz de una denuncia de Manos Limpias basada en recortes de prensa.
Aquella decisión abrió un impás en la política de cinco días en los que el jefe del Ejecutivo decidió reflexionar y mantuvo en vilo a periodistas, analistas políticos, estadistas y a la población en general y que dio lugar a mucho debate y especulación sobre los distintos escenarios. Sobre la mesa no estaba simplemente ir a elecciones, sino que Sánchez se planteaba dimitir definitivamente para poder alejar los ataques de su entorno personal.
Finalmente, anunció que seguiría "con más fuerza si cabe" y denunció el "fango" y las "campañas de desinformación" contra su esposa, de la que dijo estar "profundamente enamorado", una frase que ya ha pasado a la historia de las anécdotas políticas del país.
Ahora el contexto es radicalmente distinto, pero no cabe duda que es un punto de inflexión en una legislatura que nació casi sin aire por el poco apoyo parlamentario del Ejecutivo, sin una mayoría de izquierdas en el Congreso. Más aún tras la ruptura con Junts, el partido que ha sido el mayor quebradero de cabeza para el Gobierno en el Congreso y responsable junto con PP y Vox del fracaso de los dos decretos en materia de vivienda.
El fracaso crítico en materia de vivienda abre una segunda reflexión
Los de vivienda no eran los primeros decretos del Gobierno que tumbaba el Congreso, pero su fracaso ha tocado de lleno el corazón de todos aquellos, muchos, que ven cómo en este país se esfuman sus posibilidades de independizarse o de vivir sin estar con el agua al cuello por pagar un alquiler o, incluso, una hipoteca. O, al menos, de no tener que vivir hacinados o compartiendo piso con más de 40 años. La crisis no tiene una sola cara y afecta desde estudiantes hasta familias enteras y a todas las edades.
Y es que el desahucio de Maricarmen la semana pasada puso a España frente al espejo de la crisis de la vivienda, un problema estructural que se extiende por todo el país. Y revolucionó la calle, volviendo incluso a llenarse de nuevo la madrileña Puerta del Sol con una acampada como en el 15M, salvando las distancias entre ambos eventos. Incluso ahora se exige una huelga general.
El Gobierno de Sánchez, que ha tenido casi ocho años y tres legislaturas para tratar de poner remedio a la situación (con algunos avances insuficientes como la ley de vivienda, boicoteada por las comunidades del PP), quiso ponerse las pilas y armó en tiempo récord dos decretos que ni siquiera la ministra del ramo, Isabel Rodríguez, pudo explicar con claridad en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros el pasado martes: "Tengo que recurrir al texto porque ahora tengo un cacao (...) tengo que revisar la última versión que no la tengo aquí".
Con todo, la mayoría de los socios estaba de acuerdo en que, si bien no se acabaría la crisis de un plumazo, las medidas servirían para frenar la sangría de vidas tocadas de lleno por ella. La derecha era la que mostraba reticencias y de ahí que las medidas se armaran en dos decretos y no en uno: el PNV solo apoyó uno de ellos y exigía protección jurídica para los pequeños propietarios. Pero Junts, pese a que había negociado previamente las medidas con el Gobierno, votó 'no' a ambos junto a PP y Vox.
Sus opciones: aprovechar la movilización en las urnas o pelear las medidas
Si Maricarmen había supuesto un 'despertar' en las calles, el fracaso de los decretos fue una explosión que ha multiplicado las protestas y acampadas por todo el país. Y es algo que, precisamente, tiene muy en cuenta el presidente del Gobierno a la hora de decidir qué hacer.
Narciso Michavilla, presidente de GAD3, subraya a TVE que "uno de los problemas que está teniendo la izquierda es la movilización, y el debate de la vivienda moviliza". El politólogo Pablo Simón, sin embargo, matiza que "siempre es un error transferir la movilización callejera al comportamiento electoral".
En lo que coinciden todas las encuestas publicadas hasta la fecha es en la victoria del PP y la suma holgada con Vox para una mayoría absoluta. Aún así, "un adelanto electoral llegaría con el espacio a la izquierda del PSOE y es algo que podría beneficiar a los socialistas", prosigue Simón, que explica: "Sánchez puede aspirar a recoger el voto útil y convertirse en el pararrayos de un potencial gobierno de PP y Vox. Aunque el PSOE se fuera a la oposición, se iría en una situación digna".
Cree que es un buen momento para que Sánchez convoque elecciones, pensando en términos electorales, porque en caso de esperar "la situación podría estar todavía más deteriorada" que lo que está ahora. Hay que tener en cuenta, por ejemplo, que la crisis de la vivienda ha desplazado de lleno el foco en otra grave crisis actual, que es la de Ceuta, ariete del PP y Vox contra el Ejecutivo.
Además, alejar las elecciones de los comicios autonómicos y municipales del próximo mes de mayo puede beneficiar también a los socialistas, porque "representantes de la izquierda y, en general, del PSOE, asumen que si Sánchez está en el poder probablemente haya un voto de castigo en las urnas", prosigue Simón.
Con todo, no se descarta la opción de que Sánchez decida aprovechar lo que queda de legislatura para hacer una apuesta decidida en materia de vivienda o, al menos, intentar sacar adelante medidas de consenso básicas entre los partidos con el apoyo necesario de Junts.
Es un difícil cometido, pero si el jefe del Ejecutivo lograra la hazaña, podría convocar elecciones más adelante no motivado por un fracaso y con el mensaje de "lo hemos intentado", sino con un éxito del que poder presumir en la campaña electoral por una medida que preocupa especialmente a todo el electorado de izquierda, más allá del Partido Socialista.
La tercera vía: convocar elecciones e intentar sacar adelante las medidas sin Junts
Y hay una tercera vía, una estrategia un tanto rebuscada, para convocar elecciones y aún así poder sacar adelante las medidas de vivienda estando en funciones, sin necesidad del apoyo de Junts, lo que también reforzaría al PSOE en la campaña electoral.
Una vez las Cortes se hayan disuelto, Sánchez todavía puede aprobar un nuevo decreto (o varios) rescatando sus medidas en materia de vivienda. Los reales decretos ley necesitan de la convalidación del Congreso, pero en esta circunstancia, finiquitada la legislatura, es la Diputación Permanente de la Cámara Baja la que vota las medidas del Ejecutivo.
En lugar de 350 diputados, la Diputación Permanente está compuesta por 68 más la presidenta. Son una representación proporcional de las fuerzas políticas de las urnas que salieron en 2023. En este escenario, el PSOE y sus socios (las izquierdas y el PNV) sumarían 35 diputados frente a los 34 de PP, Vox y Junts, que son 34. Y esa mayoría por un solo diputado podría bastar para que se convalidasen las medidas.
Sea como sea, a estas horas los escenarios no son más que meras posibilidades y habrá que esperar: solo el presidente tiene la competencia de disolver las Cortes y convocar elecciones.