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Carney escenifica su acercamiento a la UE para hacerse más fuertes juntos: "No pretendemos dominar a nadie"

  • El primer ministro canadiense ha subrayado la necesidad de una alianza basada en "valores compartidos"
  • Von der Leyen abrió la puerta el miércoles a que Canadá se uniera a la UE como "miembro asociado"
Carney escenifica su acercamiento a la UE: "Europa y Canadá son aún más fuertes juntos"
El primer ministro canadiense, Mark Carney EFE/EPA/RONALD WITTEK

El primer ministro canadiense, Mark Carney, ha escenificado su acercamiento a la Unión Europea en un discurso pronunciado ante el Parlamento Europeo en el que ha subrayado los "valores compartidos" de ambos territorios. "Canadá y Europa son cada uno fuertes, pero lo son más cuando están juntos", ha dicho, al tiempo que aseguraba que el objetivo no era tanto la "autosuficiencia" sino alcanzar una "resiliencia colectiva".

"Ayer Von der Leyen habló de una alianza para el futuro, abriendo la puerta a Canadá para convertirse en el primer estado asociado de la UE. Canadá acoge esta ambición. Os puedo decir que los sondeos muestran que una gran mayoría de los canadienses apoyan construir lazos mucho más estrechos con Europa", ha dicho Carney, que aunque no ha dado una respuesta clara a la propuesta, ha defendido que esa "alianza para el futuro" es un enfoque en el que trabajar juntos.

A continuación, Carney ha explicado que su país propone trabajar para lograr "una autonomía estratégica" y "profunda cooperación en un amplio rango de capacidades estratégicas", incluyendo minerales críticos, industria de defensa, Inteligencia artificial, o energía. La alianza entre Canadá y Bruselas debe actuar como "faro para el resto de democracias", sin tener como objetivo "dominar a los demás". "Una alianza definida no por aquello a lo que nos oponemos, sino por lo que defendemos: la libertad, la solidaridad, la prosperidad y la sostenibilidad", ha afirmado.

La propuesta de Bruselas

El miércoles, Von der Leyen abrió la puerta a Canadá a unirse a la UE como "miembro asociado" durante su discurso del Estado de la UE, la alocución con la que abre cada año el curso parlamentario. "Compartimos un océano, unos mismos valores y una misma forma de ver el mundo. Y ahora construiremos también nuestro futuro común", dijo la líder comunitaria mientras Carney la escuchaba desde el hemiciclo.

Carney ha lamentado que en los tiempos que corren "la integración económica se ha convertido en un arma" y que los "mecanismos financieros se utilizan con fines de coacción". La tecnología, ha añadido, ha "cambiado la naturaleza de la guerra"; y las plataformas tecnológicas "quieren dictar las normas de regulación, difundir desinformación y robar el futuro de nuestros hijos". "Esta combinación es una tormenta devastadora y un solo árbol caería ante ella. Pero un bosque entero no", ha dicho.

"Las estructuras que heredamos están ordenadas por zona geográfica", las estructuras "que necesitamos están ordenadas por función", había dicho antes, mientras animaba a ambos territorios a ser "valientes". "La soberanía requiere resiliencia", ha defendido.

Trump amenaza con intensificar su guerra comercial

La idea no gustó al presidente estadounidense, Donald Trump, que calificó la propuesta de Bruselas de "acto hostil" y adelanta que, de materializarse, Washington responderá con "serios aranceles", intensificando su particular guerra comercial contra ambas potencias. Además, amenazó con "cortar el comercio" con su país vecino. Bruselas, a través de la portavoz de la Comisión Europea, ha respondido a Trump reiterando una idea que ya pronunció Von der Leyen en su discurso; que la asociación con Canadá "no va en contra de nadie".

El segundo mandato de Donald Trump ha estado marcado por sus nuevas ambiciones territoriales y, a su regreso a la casa Blanca, lanzó entre otras la amenaza de anexionarse Canadá y convertirlo en el estado número 51. Aunque ambos países han sido aliados durante décadas, la retórica incendiaria de Trump, sumada a su particular guerra arancelaria, han derivado en meses de tensiones, desacuerdos y acusaciones cruzadas.

En agosto, Trump anunció que la entrada en vigor el próximo enero de aranceles del 50% a los vehículos y al acero provenientes de Canadá, un anuncio que llegaba tras el fracaso de las negociaciones comerciales entre ambos países. Ottawa, que también respondió a EE.UU. con nuevos aranceles, consideró que el acuerdo que planteaba Washington y los puntos añadidos "en el último momento" eran "desfavorables" para su país.

La estrategia de Carney ha sido no amedrentarse ante Trump, que acusa a su país de ser "un pésimo socio comercial". Además, últimamente ha subrayado su interés en impulsar una "alianza única" con la UE, una iniciativa que respalda gran parte de los canadienses, según un sondeo de de Abacus Data publicado el lunes. Carney matizó, sin embargo, que no buscaba convertirse "en miembro de la Unión Europea", aunque insistió en que ambos comparten valores y prioridades y tienen "fortalezas complementarias".

Carney busca alianzas frente a Trump

Mark Carney llegó al poder tras la dimisión de su predecesor, Justin Trudeau, y afianzó su mandato tras ganar las elecciones federales de 2025, cuando lanzó un claro mensaje. "Trump quiere rompernos, pero eso no sucederá", dijo el primer ministro, que adelantó que la "vieja relación" con el país vecino "basada en una creciente integración", se había "acabado". Las tensiones con el líder estadounidense marcaron la campaña electoral y Trump siguió insistiendo en su objetivo de hacer de Canadá un estado estadounidense incluso el mismo día de las elecciones.

Más tarde, en enero, el primer ministro canadiense utilizó el Foro Económico de Davos para pronunciar toda una declaración de intenciones. "El viejo orden no volverá", dijo Carney, que mencionó que vivíamos en un "periodo en que los más poderosos persiguen sus intereses usando la integración económica como un arma de coacción" y llamaba a las "potencias medianas" a cooperar y "entenderse" para crear "una tercera vía con impacto".

Días antes de aquel discurso, el principal periódico de Canadá, The Globe and Mail, reveló que las fuerzas armadas canadienses habían elaborado un esquema teórico para responder a una eventual invasión de Estados Unidos. Meses antes, Carney había reconocido que su país sufría "los peligros de la sobredependencia económica y en materia de seguridad de EE.UU." y adelantó su intención de aumentar su integración con la industria de defensa europea.