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Más de un centenar de muertes por la ola de calor en Navarra

  • El calor deja ya 107 muertes estimadas en Navarra y supera ampliamente las cifras del verano de 2025
  • La primera ola de calor provocó el mayor pico de mortalidad del año y Salud Pública alerta del impacto en la población más vulnerable.
Mujer mayor rellena botella en fuente pública rodeada de palomas en un parque soleado con vegetación frondosa.
Adriana González Díaz

Las altas temperaturas vuelven a situarse este jueves en el centro de la actualidad en Navarra, que afronta un nuevo episodio de calor intenso con previsiones de que los termómetros sigan subiendo hasta mañana. En este contexto, las autoridades sanitarias insisten en extremar las precauciones, especialmente entre las personas mayores, los pacientes con enfermedades crónicas y otros colectivos vulnerables, al tiempo que las estimaciones oficiales apuntan a un notable impacto del calor sobre la mortalidad.

Según el sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) del Ministerio de Sanidad, el exceso de temperatura ha podido estar relacionado con 107 fallecimientos en la Comunidad Foral en poco más de un mes. En concreto, el registro atribuye 54 defunciones al calor durante el mes de junio y otras 53 en julio, hasta el día 21.

El balance refleja que el impacto comenzó a hacerse especialmente visible a partir del 20 de junio, coincidiendo con la primera ola de calor del verano. Desde entonces, las sucesivas jornadas de temperaturas extremas han mantenido un escenario de elevada mortalidad que también se observa en el conjunto del país.

A nivel nacional, el Ministerio de Sanidad estima que el calor ha podido influir en 2.446 fallecimientos durante este verano. De ellos, 937 se registraron en junio y 1.509 en lo que va de julio.

Cifras superiores a las del verano de 2025

Los datos de este año superan ampliamente los registrados durante el verano de 2025. Según el mismo sistema de monitorización, el pasado junio se estimaron 8 fallecimientos asociados al calor, mientras que en julio fueron 17. Es decir, a falta de diez días para finalizar el mes, julio de este año ya acumula 36 decesos más que el mismo periodo del ejercicio anterior.

También agosto de 2025 cerró con una estimación de 47 fallecimientos relacionados con las altas temperaturas, pese a que ese mes se registró una ola de calor de diez días de duración. Aun así, esa cifra continúa por debajo de las contabilizadas tanto en junio como en julio de este verano.

El perfil de las víctimas apenas varía respecto a años anteriores. La mayor parte de los fallecimientos estimados corresponden a personas mayores de 65 años. En junio, 51 de las 54 defunciones atribuidas al calor pertenecían a este grupo de edad, mientras que en julio la cifra alcanza las 50 de un total de 53. Por sexos, la diferencia es mínima: en julio se estiman 27 mujeres fallecidas frente a 26 hombres.

Salud Pública detecta un aumento de la mortalidad

Los datos del Instituto de Salud Pública de Navarra también muestran un incremento de la mortalidad coincidiendo con las primeras olas de calor. Antes del inicio del verano, los especialistas ya habían advertido de que la mortalidad acumulada del año era un 3,8% inferior a la habitual, lo que suponía alrededor de 110 defunciones menos de lo esperado. Esta circunstancia implicaba una mayor acumulación de población especialmente vulnerable y hacía prever que las olas de calor pudieran tener un efecto más intenso.

La semana comprendida entre el 22 y el 28 de junio, coincidiendo con la primera ola de calor, registró el mayor número de fallecimientos del año en Navarra, con 164 defunciones por todas las causas, frente a las 104 contabilizadas en las mismas fechas de 2025.

La tendencia se mantuvo en las semanas posteriores. Entre el 29 de junio y el 5 de julio se contabilizaron 133 fallecimientos, mientras que entre el 6 y el 12 de julio, última semana con datos completos, se registraron 134, frente a los 92 del mismo periodo del año pasado. Según Salud Pública, la sucesión de jornadas con temperaturas extremas desde mediados de junio ha podido contribuir a mantener durante cuatro semanas consecutivas unos niveles de mortalidad superiores a lo habitual, compensando la menor mortalidad registrada durante el invierno.