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Cien años de la 'Fiesta' de Hemingway en San Fermín

  • Se cumplen 100 años desde que Ernest Hemingway publicó Fiesta, originalmente titulado The Sun Also Rises
  • El bar Iruña, el río Irati o el restaurante Las pocholas fueron algunos de los espacios que el norteamericano frecuentaba
Cien años de la 'Fiesta' de Hemingway en San Fermín
Xabier Pita

"El mediodía del domingo seis de julio estalló la fiesta en Pamplona. No hay otra forma de describirlo". Así narra Ernest Hemingway en Fiesta (originalmente, The Sun Also Rises) el comienzo de las fiestas de San Fermín. Cien años después de su publicación, este libro todavía continúa siendo tema de conversación y debate. ¿Fue el culpable de que las imágenes del encierro o del chupinazo viajen por todo el mundo? ¿El libro catapultó la fama de los Sanfermines?

Este año se cumple el centenario de la publicación de Fiesta, novela que contribuyó a crear esa imagen o fama mundial de la que hoy disfruta la ciudad de Pamplona. Ernest Hemingway visitó la ciudad por primera vez en 1923, y volvió en los años sucesivos. Esas primeras experiencias sirvieron para narrar por escrito sus vivencias bajo el alter ego de Jakes Barnes.

El norteamericano llegó a Pamplona con el periódico Toronto Star, en el que trabajaba como corresponsal en Europa. Su vida en París estaba marcada por la llamada Generación Perdida, a la que también pertenecían artistas como Gertrude Stein o Scott Fitzgerald. Una generación marcada por la guerra mundial y la muerte.

Su cometido durante los Sanfermines era narrar lo que pasaba en Pamplona aquellos días. Escribió artículos sobre el encierro, el ambiente festivo, sobre qué se comía y bebía en el lugar. Pamploneses y pamplonesas le acogieron tan bien, que continúo volviendo a Pamplona hasta el año 1959, su última visita.

Cómo ha cambiado Pamplona

Sin duda, cien años dan para mucho. La ciudad que acogió a Hemingway aquel seis de julio no es la misma que hoy. Hace ahora un siglo, los encierros de San Fermín se corrían a las 6 de la mañana, no a las 8:00 como ahora estamos acostumbrados. Tampoco era lo normal vestir de blanco y rojo… ni de amarillo fosforito. Los mozos que se adentraban en el recorrido, que no eran muchos, salían con sus mejores galas. No era raro ver a pamploneses ataviados de traje y corbata.

"Durante todo el día estuvo llegando gente desde el campo, pero se integraron en la ciudad y su presencia pasó desapercibida", narra el libro de Fiesta en uno de sus capítulos dedicados a San Fermín. Ahora, no es raro ver a turistas norteamericanos, asiáticos o de cualquier país europeo disfrutando de las fiestas. En aquel momento, cuando Hemingway llegó por primera vez, quienes llenaban las calles y establecimientos eran los campesinos, personas venidas desde todas partes de Navarra que se acercaban a la capital a disfrutar de esos días dedicados al santo. "Habían llegado tan recientemente de sus caseríos y aldeas, que tenían que ir adaptándose gradualmente a los precios de la ciudad, que eran muy altos para ellos", dicta el libro.

Algo que no ha cambiado: la bota de vino. Cuatro pesetas le costó a cada uno llevarse uno de esos recipientes de cuero para llevar encima el vino que beberían durante aquel día. Tres pesetas costaba llenarlo, como queda reflejado en sus páginas.

Algo que también ha cambiado ha sido la ciudad. En lo puramente arquitectónico, a principios del siglo XX la ciudad se expandía e iba pareciéndose más a lo que sería una ciudad. En aquel momento, solo 30.000 personas vivían allí frente a las 200.000 vecinos que tiene Pamplona en la actualidad.

La comida apenas ha cambiado. A lo mejor sí lo ha hecho las técnicas de cocina, pero abundaba el pacharán, licor de endrinas, además de mucha carne y verdura. Ernest Hemingway era asiduo a comer en el restaurante Las Pocholas, a tomar el vermú en el Café Iruña, y también a la terraza del Bar Txoko. Algunos de estos establecimientos todavía se conservan, y recuerdan que el escritor pasó por allí.

Lo que hizo a Hemingway volver

Pero, ¿qué es lo que fascina tanto al norteamericano para que escriba este libro y vuelva una y otra vez a Pamplona? Para el historiador navarro Fernando Hualde, la valentía con la que los mozos de Pamplona se enfrentan a los toros durante el encierro es digna de admiración por parte de Hemingway. Mas aún si cabe para una persona obsesionada con la muerte, tema principal y reiterado en toda su trayectoria literaria.

El escritor norteamericano dio a conocer todavía más los Sanfermines a nivel mundial, puso a Pamplona en el mapa, como escenario de una de las novelas más importantes del siglo XX.

Un siglo después seguimos preguntándonos: ¿es tal el poder que tiene la literatura? ¿Fiesta ha sido el causante para que miles de norteamericanos cruzasen el charco para conocer Pamplona vestida de blanco y rojo?