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Faro Santander listo para convertirse en un centro cultural de referencia internacional

  • El interior del edificio preparado para recibir las obras que albergará en sus salas expositivas
  • Abrirá sus puertas al público el próximo 8 de septiembre
Interior de una de las salas expositivas de Faro Santander. Se trata de una sala diáfana de gran espacio con siete ventanales con vistas a la bahía de Santander.
Interior de una de las salas expositivas de Faro Santander Juan Baraja
Juan Carlos Fernández

Cinco años han durado las obras para transformar la histórica sede del Banco Santander en Faro Santander. Se trata de la culminación de la transformación de uno de los edificios más emblemáticos del frente marítimo de la capital cántabra, el Edificio Pereda, en una nueva infraestructura cultural que permitirá albergar la Colección de Banco Santander, así como exposiciones temporales, espacios dedicados a la exploración creativa e innovadoras instalaciones en las que la tecnología se brindará a la experimentación artística. La transformación del Edificio Pereda, considerado Bien de Interés Cultural, ha estado liderada por el estudio David Chipperfield Architects y ha sido ejecutada por el equipo de Inmuebles del Banco Santander y Ferrovial.

La intervención ha dotado a Faro Santander de más de 10.000 m² de superficie útil, distribuidos en diez niveles, de los que unos 3.000 m² se destinarán a espacios expositivos a lo largo de cinco plantas. Los dos niveles superiores estarán dedicados a la cafetería terraza y al restaurante. Además, el edificio cuenta con tres plantas de sótano, donde se ubican el auditorio y las infraestructuras técnicas.

Vista interior de Faro Santander Juan Baraja

La transformación, un reto arquitectónico

La sede original del banco siempre ha sido un emblema de la ciudad, un edificio, que actúa como una puerta entre el centro de Santander y su bahía. "Arquitectónicamente, presentaba una historia compleja y con múltiples capas", apunta el arquitecto David Chipperfield. Sus partes más antiguas se remontan a 1795 y, a lo largo del tiempo, ha ido creciendo de forma gradual hasta adoptar su configuración actual.

A lo largo de décadas, algunas partes del edificio, especialmente en el ala oeste, adoptaron un lenguaje historicista vinculado a la tradición institucional. El resultado fue un edificio que transmitía solemnidad en el exterior, mientras que en su interior conservaba una distribución por departamentos, despachos privados y oficinas. "Nuestro enfoque ha buscado reinterpretar los espacios y las conexiones necesarias para el uso público, reconociendo al mismo tiempo que el significado último del proyecto reside en el compromiso institucional con la apertura, la cultura y la participación", señala Chipperfield.

Vista desde la pasarela acristalada habilitada en el emblemático arco Juan Baraja

El característico arco del antiguo Edificio Pereda ha sido reinterpretado como un espacio de conexión, convirtiéndolo en una pasarela acristalada que une espacios interiores en su parte superior. El acristalamiento del paso pretende respetar el efecto del arco haciendo a su vez visible la circulación interior. Según la Fundación Banco Santander esta intervención deja patente la nueva función del edificio, simbolizando su transformación de antigua sede bancaria en un gran espacio público abierto a la ciudad. El diseño de la intervención acristalada y la ubicación de los accesos principales bajo el arco, buscan, según apunta la Fundación Banco Santander en un comunicado, reforzar su carácter urbano como una puerta reconocible entre la ciudad y el mar

Proceso obras de reconstrucción interior Faro Santander Juan Baraja

Dos meses para la apertura

La apertura al público de Faro Santander, está prevista para el próximo 8 de septiembre. Una vez concluidas las obras del edificio, el contenedor, se espera la llegada del contenido. Las primeras obras en instalarse serán las que conforman la Colección Banco Santander, formada a lo largo de más de 160 años por las diversas entidades financieras que han ido integrando en lo que hoy es el Banco Santander. Sus fondos abarcan un amplio periodo histórico que se extiende desde el siglo II a. C. hasta nuestros días. El grueso de la colección está formado por pinturas, aunque también cuenta con esculturas de gran interés, artes decorativas y una completa colección numismática. Entre las más de tres mil obras que alberga la colección Banco Santander destacan pinturas de El Greco, Zurbarán, Sorolla, Picasso y Miró. Si la transformación de la sede histórica del Banco Santander en un centro de arte ha sido un reto mayúsculo, no lo será menos el traslado de las obras de arte que actualmente se encuentran en la Ciudad Financiera de Boadilla del Monte, en Madrid.