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Otero de Sariegos, el pueblo abandonado que se resiste a desaparecer

  • Un proyecto quiere restaurar la localidad y convertirla en museo al aire libre
  • Otero llegó a tener casi cien vecinos el siglo pasado; el último se fue en 2003
El pueblo abandonado que busca una segunda oportunidad
Tania Cobo (RTVE Castilla y León)

En España existen más de 3.000 pueblos completamente deshabitados, pero algunos de ellos quieren resurgir de sus ruinas. Es el caso del pueblo zamorano de Otero de Sariegos, dentro de la reserva de las Lagunas de Villafáfila. Lleva más de 20 años vacío, pero ahora el ayuntamiento de Villafáfila, de quien depende esta pedanía, quiere rehabilitarlo y convertirlo en un museo al aire libre, donde dar a conocer cómo se vivía allí el siglo pasado.

Los últimos habitantes de Otero de Sariegos

En la asociación de Amigos de Otero no tienen muy claro si el último en dejar el pueblo fue Porfirio Alonso o María Hares, pero lo que está claro es que Otero de Sariegos perdió su último vecino en el año 2003. En ese momento el pueblo quedó en manos del tiempo y el vandalismo, hasta llegar a ser las ruinas que es hoy. 

Recorremos esas ruinas con Manuel Moreno, miembro de la asociación y vecino de Otero hasta los 14 años, cuando la Ley General de Educación de 1970 supuso el cierre de la escuela del pueblo y su familia, como muchas otras con niños, se mudó a vivir a Villafáfila.

Segunda oportunidad para Otero de Sariegos

Manuel junto a las ruinas de la que fue su casa

La casa familiar de Manuel ahora apenas conserva un trozo de pared. Nos cuenta que tuvieron que demoler lo poco que quedaba de ella hace un par de años porque “la gente entraba a hacer pintadas y era peligroso”. Manuel nació en esa casa y fue bautizado en la iglesia del pueblo, de San Martín de Tous.

El tempo sufre actualmente desperfectos importantes. De hecho, un cartel en la puerta y otro en el interior recuerdan a los visitantes que “Las personas que acceden a este recinto, lo hacen por voluntad propia y bajo su responsabilidad”, algo de lo que hacen caso omiso las decenas de personas que visitan el pueblo dos veces al año, en la romería de San Marcos y en la de Santa Ana.

Segunda oportunidad para Otero de Sariegos

Vecinos en la procesión de la romería de Santa Ana

Son gente que vivió en Otero de Sariegos o tienen algún nexo con este pueblo que levanta muchas simpatías entre los zamoranos y los visitantes que llegan cada año a las Lagunas de Villafáfila para observar las aves desde alguno de sus miradores; uno de ellos, muy cerca de la iglesia de San Martín de Tous.

El resurgir de Otero

Es precisamente esa nostalgia por lo que fue Otero lo que ha movido al ayuntamiento de Villafáfila a poner en marcha un proyecto para volver a poner en pie al menos parte del pueblo. Se trata de un proyecto modesto, que cuenta con menos de 200.000 euros de presupuesto, pero también “realista”, como asegura Antonio Jesús Rodríguez, alcalde de Villafáfila.

Segunda oportunidad para Otero de Sariegos

Vistas de las lagunas de Villafáfila desde la iglesia de Otero

Antonio explica con ilusión que lo que pretenden es convertir Otero de Sariegos en un reclamo turístico dentro de la reserva de las lagunas. “No es cuestión de recuperar población”, asegura, “de lo que se trata es de dar una propuesta”, porque “esto no es un pueblo que esté situado en la nada, está al pie de unas lagunas y hay que dar una imagen como se merece".

Ahora mismo, cuando los cientos de amantes de la ornitología que visitan cada año las Lagunas de Villafáfila se acercan al mirador de Otero, lo que encuentran son ruinas. Pero por poco tiempo. Desde hace un mes un grupo de alumnos de la escuela taller de albañilería de Villafáfila trabajan en la reconstrucción del pueblo.

El alcalde nos explica que la primera fase del proyecto supone rehabilitar los bienes propiedad del ayuntamiento como las calles, que volverán a estar empedradas, o el viejo pilón del pueblo, donde encontramos al equipo en plena faena.

Segunda oportunidad para Otero de Sariegos

La primera intervención ha sido arreglar elpilón del pueblo

Jesús Salvador es el responsable del programa de formación y cuenta orgulloso cómo se ha documentado para realizar estas obras y dejarlas lo más parecidas a las construcciones originales. “Este pilón es muy característico de Otero de Sariegos, pero estaba totalmente dejado”, nos cuenta. “El agua aquí es muy curiosa, dependiendo de dónde la tomaran los vecinos tenían los dientes amarillos o negros”, añade.

A pie de obra está Luis Alberto Osorio, el capataz, que da indicaciones al resto de alumnos de cómo hacer los adoquines de manera artesana: “Estamos haciendo como si fuera piedra, canto rodado pero manual, con cemento en papel film, luego echamos masilla y quemamos el papel. Queda como piedras”.

Jesús nos explica que el precio de las piedras era inasumible porque el presupuesto es muy pequeño, pero quieren que las intervenciones “no choquen con la estética original del pueblo”. El siguiente paso del proyecto será arreglar algunas de las casas, tan sólo “tres o cuatro”, adelanta Antonio Jesús, “para convertirlas en una especie de museo al aire libre, donde con algunos carteles se pueda ver cómo se vivía en este pueblo”.

Segunda oportunidad para Otero de Sariegos

Por último, cuando tengan el permiso del Obispado de Zamora, el ayuntamiento “quiere meter mano a la Iglesia”, para arreglarla y que los antiguos vecinos de Otero puedan disfrutar de las romerías sin miedo a posibles derrumbes. Tal vez entonces las rotas campanas de Otero vuelvan a sonar en el Cerro de Sariegos.