Mediodía en La Rioja: Profesionales y pacientes explican cómo es vivir con depresión
- La depresión no es una tristeza puntual: es limitante y afecta a la vida cotidiana
- Conocemos el testimonio de Julia, que la sufrió hace una década
Sara Rodríguez, Ana Menéndez y Alazne López son tres psicólogas que trabajan a diario con personas que conviven con una depresión. Todas coinciden en lo mismo: en que es un trastorno complejo, limitante, y que afecta a cada paciente de una manera distinta. Conocemos también la otra cara, la de una persona diagnosticada. Julia, que recibió su valor avión hace die años, aunque llevaba más sintiendo que su salud mental no iba bien.
El testimonio de Julia
Antes de saber que tenía depresión, ya había sido diagnosticada con ansiedad. Empezó a no poder dormir y recibió medicación para ello. Después, su madre enfermó y más tarde acabó falleciendo. Empezó a sentirse desbordada y decidió volver al médico, que le derivó al psiquiatra y más tarde al psicólogo.
Un proceso que no fue sencillo porque sintió juzgada. Tanto por su entorno, que cuestionaban su depresión, como en el ámbito laboral, en el que también recibió comentarios.
A día de hoy continúa en tratamiento, ya que considera que la depresión nunca se cura del todo, pero le gusta compartir su experiencia con otras personas que están pasado por la enfermedad en la actualidad, para que tengan el ejemplo de otras personas que ya han pasado por ello.
Cómo lo ven las profesionales
Para las psicólogas, este testimonio es un ejemplo claro de cómo los pacientes viven la enfermedad. Explican que suelen acudir a consulta cuando las personas ya están desbordadas. Además, aclaran, una depresión no es una tristeza puntual. Es un trastorno limitante que impide hacer con normalidad cosas cotidianas, como ir a trabajar, socializar, o salir a dar un paseo.
Aunque cada vez está más normalizado hablar con naturalidad de salud mental, creen que hay frases que deberían desaparecer. Como “pedir ayuda es de valientes”, porque puede hacer creer a las personas que la están viviendo que no hacerlo es de cobardes.
Uno de cada veinte niños y adolescentes la sufre antes de cumplir los 19 años. Pero en estas estas, especialmente en el caso de los niños, se muestra de una manera diferente. Lo hacen mediante irritabilidad, cambios brucos de comportamiento e irritación en el estado de ánimo.
La ayuda profesional es fundamental, pero también lo es la familiar, ya que simplemente sentirse comprendidos, en muchas ocasiones, ya es una forma de mostrar apoyo